Una vez más, ¿quién manda aquí?

28 mayo, 2020 en

La comparecencia del Gobernador del Banco de España, Hernández de Cos, el lunes 18 en el Congreso de los Diputados dio lugar a la exposición de lo que algunos medios califican, no sin razón, de “un programa de gobierno”, consistente en un continuado programa de austeridad que necesitaría un amplio acuerdo político para llevarlo a cabo.

La imposición, el miércoles por la noche, de una rectificación sobre el acuerdo de derogación de la reforma laboral firmado por el PSOE con UP y Bildu, muestra no sólo quien es Nadia Calviño, sino cuál es su política, y su influencia sobre las decisiones del Gobierno. En efecto la vicepresidenta tiene sus apoyos en las instituciones nacionales e internacionales del capital financiero, y su política es oponerse a cualquier concesión a las reivindicaciones de los trabajadores. Y el miércoles demostró que es ella la que manda en el Gobierno, pese a quien le pese y caiga quien caiga. Lo que significa que, de hecho, acaban por mandar aquellas instituciones de las que parece actuar como representante directo  dentro del gobierno.

Las manifestaciones de la derecha

A partir de estos hechos podemos comprender el objetivo de las manifestaciones de la extrema derecha de este sábado 23 de mayo, que evidentemente suscitan la indignación de la inmensa mayoría de los trabajadores y el pueblo, tanto por su contenido como por la evidente complacencia de las distintas policías, que contrasta con la saña con que persiguen tanto a los ciudadanos comunes (más de un millón de multas por la ley mordaza durante el Estado de Alarma) como a cualquier manifestación de los trabajadores y la izquierda.

Pero, ¿a quién sirve que Abascal, como decía un conocido periodista de Barcelona, se enfunde la gastada camisa azul de falangista? Porque sus “propuestas” absurdas no parecen estar a la orden del día del capital. Ejercen presión para que Pedro Sánchez busque apoyos en las derechas, se avenga al pacto que propone el Banco de España. Pedro Sánchez no se engañaba cuando declaró el domingo 24 la “legitimidad de las manifestaciones”… un cuento no muy original: ante el miedo al “fascismo” apoyemos todas las medidas antisociales y antidemocráticas que propone el Banco de España.

Y hay prisa para este pacto que tarda. Son conscientes de que no serán los actuales secretarios de las confederaciones sindicales –que casi se indignan de que se acuerde derogar la reforma laboral sin contar con la patronal y con ellos– quienes puedan canalizar, como sucedía en el pasado, la indignación que crece. No la indignación  de los “señoritos”, sino la de los millones de parados, de autónomos sin trabajo, de los cuatro millones que sufren los ERTE, de los sanitarios, de los jóvenes con el futuro aún más incierto, de los pensionistas que ven de nuevo en el orden del día recortes, de los que ya empiezan a enfrentarse a despidos y ERE, de los trabajadores de Nissan.

Todos ellos reclaman alto y fuerte que es necesaria otra política.

Más que nunca, las reivindicaciones

Desde este periódico obrero consideramos que la única salida de progreso es la que se basa en la defensa intransigente de las reivindicaciones y derechos, que permite a los trabajadores y a la población de todos los pueblos que componen el país vivir de su trabajo, con derechos. Una política que busque medios donde los hay, poniendo la economía al servicio de las necesidades sociales y no del beneficio de unos pocos que de nuevo ven crecer sus ganancias.

Eso es lo que buscan las movilizaciones que se inician en la sanidad, en el metal, de pensionistas… Promover y aunar esa resistencia es lo que pretende la campaña por los 14 puntos de emergencia que promueven 450 militantes, y que desde este periódico apoyamos.

Y para ello pedimos a nuestros lectores que nos hagan llegar informaciones de todo paso en la resistencia.


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