Una sola prioridad: responder a las reivindicaciones sociales y democráticas

8 julio, 2019 en Edición Impresa, Editorial

El complicado panorama institucional producto de los resultados electorales hace que el centro de la «actividad de la Corte» se desarrolle entre pactos, maniobras, acuerdos, vetos cruzados entre partidos y coaliciones.

Este agitado tejemaneje esta también organizado para ocultar los problemas de fondo: la mayoría aplastante de trabajadores, desocupados, jóvenes, los pueblos, en primer lugar el pueblo catalán, tiene reivindicaciones urgentes y espera respuestas.

A pesar de la propaganda oficial las consecuencias brutales para la mayoría social de la crisis económica abierta en 2007 no se han reabsorbido.

Recordemos los efectos en la precarización del trabajo de las reformas laborales, de la amenaza sobre el sistema publico actual de pensiones, de las leyes represivas como la ley mordaza y la utilización del articulo 315.3 contra los sindicalistas y, claro está, la existencia de presos políticos y el juicio visto para sentencia a los republicanos catalanes por delitos de opinión y manifestación pacífica.

Pero que nadie se engañe sobre la aparente calma. El malestar aumenta entre los trabajadores. La forma en que la oposición masiva a las políticas de austeridad y de represión toman en países vecinos son seguidas con interés. De la noche a la mañana, una revolución estalla en Argelia, un país vecino, el movimiento social de los chalecos amarillos en Francia ha puesto en jaque al gobierno durante 6 meses, y, aunque parezca mas lejos, una verdadera insurrección contra las medidas de privatización de la enseñanza y la sanidad impuestas por el FMI se produce en Honduras.

La revuelta de los pueblos, con los trabajadores a la cabeza, no es ajena a las preocupaciones y salidas que se plantean los trabajadores de nuestro país, de todos sus pueblos.

Ante ello aparece cada vez más como inaceptable la parálisis que imponen las grandes confederaciones sindicales a la espera de un «gobierno amigo». Gobierno que durante 10 meses después de la moción de censura del 31 de mayo del 2018, se contentó con promesas y poquísimas medidas.

Desde este periódico obrero consideramos que es urgente responder a tantas exigencias elementales como son la derogación de las reformas laborales, la anulación de la LOMCE que privatiza la enseñanza, y evidentemente el fin de las leyes represivas, y los juicios contra los republicanos catalanes.

En este sentido, la petición dirigida a los grupos parlamentarios del PSOE, Podemos y ERC para que se pronuncien por estas medidas elementales busca ayudar al movimiento obrero y democrático a abrir la vía para que el nuevo gobierno -cuando se forme- legisle en este sentido.

Conscientes de que toda medida positiva necesitará el apoyo de la movilización para vencer la resistencia que la Monarquía, sus jueces e instituciones y el capital financiero van a oponer. Resistencia que planteara la necesidad de acabar con la Monarquía y abrir la vía a la República.


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