Una alianza indispensable

12 septiembre, 2016 en Edición Impresa, Editorial

Editorial de la edición impresa – nº 307 (9 de septiembre de 2016)

El voto de millones en las elecciones por candidaturas que llevan en su programa el derecho a decidir, la masiva manifestación –una vez más– del 11 de septiembre en Barcelona, así como el enfrentamiento “institucional” entre el Parlament de Cataluña y el gobierno central, demuestran la vigencia de la cuestión nacional en el Estado Español. Nunca en la historia de nuestro país y particularmente después de la muerte del dictador el 20 de noviembre de 1975 el futuro de los trabajadores y el de los pueblos han aparecido tan relacionados. Nunca ha sido tan patente la aspiración a resolver todas las reivindicaciones sociales, democráticas y particularmente el derecho de los pueblos –en primer lugar del pueblo catalán– a decidir.

Pero esta aspiración choca con los intereses y privilegios espurios del capital financiero, con sus instituciones: la UE, el FMI y la herencia franquista, o sea la Monarquía y el poder económico de la gran banca apoyada por las regalías de la parásita administración levantada por el franquismo y respetada por el régimen de la transición. O sea por la Constitución de 1978.

Decía hace unos días un columnista de El País que nos encontrábamos ante “la catastrófica agonía del régimen de la transición”. En efecto, 40 años de transición no han resuelto ninguna de las demandas elementales de los trabajadores, los jóvenes, los pensionistas, ni de los pueblos que componen este país.

Al contrario, para pervivir estas instituciones parasitarias y corruptas han intentado enfrentar unos contra otros.

El callejón sin salida de las Cortes en la búsqueda imposible de una mayoría parlamentaria es la expresión más clara de la descomposición de todo un régimen. Descomposición que se acompaña en toda Europa con la crisis de todos los gobiernos incapaces de llevar a cabo los dictados del capital financiero que solo tiene un objetivo, acabar con todos los derechos sociales y democráticos, para intentar salvar al sistema de propiedad privada. Es una politica de guerra contra los pueblos, contra la democracia, contra los derechos sociales.

Los trabajadores resisten, hacen frente y para ello recurren a las organizaciones. De ahí la importancia de que UGT y CCOO, retomando las tradiciones de la lucha contra el franquismo, participen e intervengan el 9 de septiembre en la concentración de Sant Boi por el derecho a decidir. 40 años después de que en 1976 se realizase en esta misma localidad –en la que esta enterrado Rafael Casanova, defensor de Barcelona en 1714– la primera manifestación legal en defensa de los derechos de Cataluña.

Retomar el combate del pasado es obrar hoy por ayudar a forjar la alianza de los trabajadores y los pueblos para abrir una etapa nueva en que los pueblos libremente decidan cómo organizarse para satisfacer las aspiraciones sociales y democráticas. Es el camino de la República.

Los partidos que se reclaman de los trabajadores, del socialismo o de los derechos de los pueblos están confrontados a este dilema: o batallar para establecer esta Alianza o hundirse con el régimen podrido de la Monarquía.

El NO del PSOE es un punto de apoyo a condición de que sea el punto de partida para unir fuerzas y movilizar para lograr las reivindicaciones de los trabajadores y de los pueblos, pues ninguna “combinación” parlamentaria es viable si no responde a las exigencias de la mayoría.


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