Un llamamiento a los trabajadores y a sus organizaciones

Nadie o casi nadie del mundo mediático oficial habla de los pensionistas y, sin embargo, ahí están, contra viento y marea,«gobierne quien gobierne», señalando que la lucha por una reivindicación justa puede aunar esfuerzos y sacudir la vida política de este país; vida política enfangada en una campaña electoral que no interesa a nadie y cuyo objetivo declarado es decir a la mayoría de la población trabajadora, a los pueblos que no hay otra salida que aceptar las pretensiones del poder financiero y las instituciones heredadas de la dictadura.

Porque los pensionistas no defienden un «privilegio corporativo» sino que en realidad se dirigen al conjunto de los trabajadores, a todas las organizaciones para decir: no hay nada más justo que defender lo que ha sido producto de duro trabajo y de decenios de lucha, bajo el franquismo y bajo la Monarquía.

¿No es el deber de todo militante de vanguardia, de todo obrero consciente exigir a su organización sindical y/o política que apoye activamente este combate? Y particularmente en Madrid, arropar la marcha a las Cortes, aportando todas las reivindicaciones obreras y populares.

Los pensionistas se enfrentan con la COESPE a decenios de contrarreformas, desde las iniciadas por Felipe González en el 84, a las continuadas por Aznar, por Zapatero con el ASE del 2 de febrero del 2011 y la nueva contrarreforma de Rajoy… todo para arrebatar a los trabajadores su tesoro de guerra, para ofrecerlo a la banca y a la especulación.

Y de nuevo con el “antiterrorismo”

La Brunete mediática está ocupada en otra cosa que informar de los pensionistas. Como dice el periodista Ernesto Ekaizer (2 de octubre, en la emisora RAC1), «las fuerzas de seguridad trabajan muy vinculadas con los medios de comunicación, son como terminales de la Guardia Civil», dicho esto a propósito de la detención de 9 supuestos (ya casi condenados) terroristas, miembros de los CDR.

Al parecer el propio juez ha declarado que era falso lo de los explosivos, pero es igual, para los portavoces del régimen, la «noticia» viene como anillo al dedo y es brutal el chantaje a todas las organizaciones para que acepten la «unidad antiterrorista».

Así ya no hay ni pensionistas, ni reivindicaciones, ni la mayoría del pueblo catalán que quiere decidir, ni la mayoría de la población de todo el país que quiere una salida negociada. 

Esto, a pocos días de que caiga la sentencia contra los republicanos, solo sirve para justificar una condena por delitos inexistentes.

En estas condiciones las elecciones del 10 de noviembre aparecen como un fraude, pretenden legitimar la España de la sentencia y de otra insoportable tanda de recortes.

A muchos jóvenes y trabajadores puede costarles elegir a un Sánchez que ha olvidado sus promesas sociales y más o menos democráticas (desde la reforma de la Constitución hasta el federalismo), y se presenta como representante del régimen monárquico, al grito de «Viva España» No es lo que la mayoría podría esperar de partidos que dicen defender los intereses sociales y los derechos democráticos.

Los pensionistas ya están votando. ¿No es este el camino para los militantes y organizaciones que dicen defender los intereses obreros y democráticos? 


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