Un crucial 2017

14 enero, 2017 en Edición Impresa, Editorial

Editorial de la edición impresa – nº 311 (13 de enero de 2017)

Empieza este curso con el inevitable rosario de buenos deseos. El Gobierno se permite lanzar las campanas al vuelo por la creación de empleo. Empleo precario, con bajos salarios que no modifica sino que confirma la pérdida de poder adquisitivo de la clase obrera de todo el Estado. Sin embargo todas las fuerzas políticas, incluso las que dicen representar a los trabajadores intentan amortiguar los problemas. ¿Les preocupa más sostener al Estado, al Gobierno?

Pero el capital financiero apremia, sus instituciones –el FMI, la UE, la OMC– exigen continuar las “reformas “, o sea los ataques.

Y esto choca con lo que la población trabajadora exige: derogación de todos los recortes, anulación de todas las contrarreformas de Rajoy.

Y por encima de todo, a pesar del ocultamiento de los medios de comunicación, es evidente la constatación de que el régimen monárquico esta desahuciado.

En primer lugar porque ninguno de los grandes males que afectan a nuestros pueblos puede ser solucionado con la Monarquía.

Se le pueden dar vueltas pero nadie puede eludir la “cuestión catalana”, en primer lugar porque no es un capricho de un pueblo sino que la exigencia de sus derechos corresponde a lo que viven todos los pueblos del Estado y el conjunto de la clase obrera. El cumplimiento de derechos elementales como el de decidir está íntimamente relacionado con la reclamación de los derechos sociales.

En nuestra historia, hoy más que nunca, derechos sociales y democrático-nacionales han estado unidos. Por ello es contradictorio que los que dicen defender a los trabajadores no exijan que los pueblos ejerzan sus derechos o que los que gobiernan en Cataluña en nombre de la lucha por la “independencia” apliquen planes de re- cortes iguales que los de Rajoy, o sea dictados por el capital financiero.

Soberanía quiere decir derechos sociales y democráticos para todos.

¿De dónde puede venir una vía de salida a la incertidumbre y al callejón sin salida a que nos abocan el gobierno Rajoy y la “oposición responsable” de la gestora del PSOE?

Sin lugar a dudas solo de la acción unida de los trabajadores y sus organizaciones, en particular de nuestros sindicatos, que allane el camino a la solución de todas las reivindicaciones y a acabar con este régimen “zombi”.

En este 2017, centenario de la Revolución de Octubre de 1917, los mismos problemas que entonces se plantearon siguen ahí, y no son el capital financiero, sus instituciones y sus gobiernos los que puedan dar solución. Al contrario, su política solo lleva al empobrecimiento de la mayoría social, a la negación de derechos y abre el camino a la guerra.

Por la paz, el pan y la libertad.


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