Un clamor por las libertades y los derechos sociales

14 enero, 2019 en Edición Impresa, Editorial

Las medidas tomadas por el Consejo de Ministros del 21 de diciembre han señalado, una vez más, la relación existente entre la exigencia de recuperación de todos los derechos sociales recortados y atacados en nombre de la crisis y las libertades democráticas, y, en particular, los derechos de los pueblos (incluyendo el derecho a decidir), y las libertades de expresión y manifestación.

El hecho de que en la cumbre del Estado reine un personaje hijo del designado por Franco como su sucesor, personaje que preside el ejército, y otras instituciones claves como la judicial, aparece no como algo neutro, sino como la figura sobre la que se ordenan, en última instancia, los privilegios de las instituciones heredadas de la dictadura y, por encima de todo, los intereses del capital financiero.

Después del discurso del 3 de octubre de 2017, en que el “árbitro” se quitó la careta, el carácter de la institución monárquica, su papel contrario a los derechos de los pueblos y a las reivindicaciones de los trabajadores, es abierto y claro.

Y en medio, ¿qué hace el Gobierno?

Desde su formación, el gobierno de Pedro Sánchez ha recibido, desde la reacción más negra, desde el ABC, Casado, Rivera, y otros de la misma ralea, los más duros ataques. Al fin y al cabo, es normal. Los representantes de las instituciones heredadas del franquismo y en las que se ha cobijado la “extrema derecha”, que ahora asoma la cabeza, no soportan ni libertades, ni democracia, ni derechos sociales. Les revienta que se suban el salario mínimo y las pensiones o que se hable de derogar, siquiera parcialmente, la reforma laboral. Vienen de donde vienen y son lo que son.

Lo preocupante no es eso. Es el “fuego amigo”. Lo inconcebible es que desde el propio PSOE altos dirigentes como Susana Díaz, Javier Lambán, García Page u otros utilicen el lenguaje y hagan suyas las “propuestas” de la extrema derecha. Que rechacen todo intento de diálogo y amenacen al pueblo catalán con un nuevo 155, precisamente ellos que, como Susana, han aplicado en Andalucía los peores recortes en la Sanidad y los servicios públicos, llevando al PSOE a perder un gobierno regional que había mantenido durante 36 años. Lo que demuestra, de nuevo, que los ataques a las libertades y a los derechos sociales van juntos y se relacionan estrechamente.

Estamos en vísperas de semanas cruciales. Por un lado se multiplican las presiones para avanzar en una nueva “contrarreforma” del actual sistema de pensiones. Una reforma que hasta ahora se ha visto paralizada por la movilización continuada de los jubilados a escala de Estado, una movilización que no ha contado con el apoyo total de las organizaciones, pero que aterroriza a los dirigentes políticos, impidiendo que cristalice un “consenso” en el Pacto de Toledo.  Y, por otro lado, el inminente comienzo  del juicio oral en el Tribunal Supremo contra nueve dirigentes republicanos catalanes.

La necesidad de movilización

Desde este periódico obrero hemos combatido, y lo seguiremos haciendo, para que el movimiento obrero y sus organizaciones se sitúen en cabeza de la movilización en defensa de las pensiones y de la lucha por la libertad de los dirigentes catalanes acusados de crímenes inexistentes. No compartimos la solución “independentista” pero combatimos y combatiremos para que puedan defenderla, y, en democracia esto se llama ejercicio del derecho de autodeterminación. Algo que reclama un 80% de los catalanes, incluyendo a muchos que no están por la independencia. 

La experiencia de estos últimos años demuestra que ese derecho no se puede conseguir dando la espalda a los demás pueblos o a la clase trabajadora. Y, menos aún, pidiendo una “mediación internacional”. También nos dice  la experiencia lo que valen las injerencias de los gobiernos imperialistas de Europa o de América, los “libertadores” de Libia, Irak, Siria o Kosovo.

Los trabajadores y los pueblos tenemos un interés común, que es la única salida económicamente favorable, y es la acción común de trabajadores y pueblos contra el régimen monárquico por la República que abra la vía a la recuperación de todos los derechos y conquistas sociales y democráticas. Y ese camino pasa hoy por exigir la libertad para los nueve, contra estos juicios que recuerdan al franquismo. Este es el sentido del mitin que cientos de militantes preparan para el 26 de enero en Madrid.


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