Sin democracia no hay salida

12 noviembre, 2015 en Edición Impresa, Editorial

 Editorial de la edición impresa – nº 299 (13 de noviembre de 2015)

Como habían anunciado, los grupos parlamentarios de Juntos por el Sí y la CUP presentaron este lunes 9 de noviembre al Parlamento de Cataluña reunido en sesión plenaria un proyecto de resolución sobre el camino a seguir para proclamar una República Catalana Independiente.

Las fuerzas más reaccionarias del Estado (incluido Ciudadanos) habían exigido a Rajoy que activase de inmediato el Tribunal Constitucional e impidiese la discusión y votación de la resolución en el Parlament. Recordemos que el TC se ha significado por sus sentencias avalando la reforma laboral, anulando el decreto andaluz contra los desahucios y en junio 2010 vaciando de contenido el Estatuto de Cataluña que había sido aprobado en Cortes y refrendado por el pueblo catalán.

Este lunes 9 de noviembre, por 72 votos a 63 el Parlamento de Cataluña ha aprobado la resolución.

El gobierno Rajoy, desahuciado hace unas semanas, se siente fuerte porque contra esa resolución tiene el apoyo de la mayoría de partidos y organizaciones, en particular de la dirección del PSOE.

Pero no tiene prisa, anda con pies de plomo, sabe que cualquier paso en falso puede dividir al PP y el aparato de Estado, o puede provocar la solidaridad con el pueblo catalán, al que quiere aislar. Y le puede estropear la campaña electoral, cuando busca que las elecciones del 20D le permitan mantenerse para continuar la ofensiva anticatalana. Aprovecha, pues, que la resolución del Parlament no implica por el momento ningún paso práctico. Mas ha anunciado que el proceso para poner en funcionamiento las instituciones de la independencia va a durar 18 meses.

De momento, Rajoy ha pedido el informe preceptivo del Consejo de Estado sobre la impugnación de la resolución del Parlamento catalán ante el Tribunal Constitucional, impugnación que pretende aprobar en un Consejo de Ministros extraordinario el miércoles 11.

Por su parte, el bloque independentista acelera las medidas para aprovechar el periodo preelectoral en que Rajoy está más atado. Algunos de sus componentes quieren imponer hechos consumados por miedo a que de las elecciones pudiese salir un gobierno central más dialogante (cosa nada segura), que es lo que querrían los sectores del govern en funciones más reacios a la alianza con la CUP.

Todos estos tejemanejes están a mil años luz de las preocupaciones del pueblo catalán, que como todos los pueblos del Estado español aspira a la soberanía, y nada tienen que ver con las reivindicaciones de los trabajadores. El enfrentamiento entre instituciones aparece cada vez más artificial y proclive a un acuerdo entre pasillos a espaldas de los trabajadores y de los pueblos.

Pero entraña un enorme coste y un gran peligro: el gobierno Rajoy y los que forman bloque con él intentan sistemáticamente dividir a los trabajadores y sus organizaciones, provocar el enfrentamiento dentro del pueblo catalán y desatar un choque de los demás pueblos contra él. Mas y sus colaboradores contribuyen a ambas cosas: es el hombre de los recortes detestado por los trabajadores, y denigran a los demás pueblos del Estado español como si fuesen ellos los que roban a Cataluña y no los banqueros y el aparato de Estado los que nos roban a todos. En este contexto, la resolución votada este lunes por el Parlament no invita a la solidaridad con el pueblo de Cataluña y puede ser utilizada para lo contrario. Se aparta de las proclamaciones de la República Catalana en 1931 y 1934 que tendían la mano a todos los pueblos del Estado español.

La responsabilidad del movimiento obrero

Queremos discutir con los militantes obreros de todas las afiliaciones sobre la responsabilidad que tienen nuestras organizaciones en este momento crítico.

Seamos claros, los responsables de esta crisis son las instituciones de la Monarquía. En primer lugar el Gobierno y los que apoyan su política de enfrentamiento. Es la voladura del Estatuto y la prohibición del referéndum los que nos han traído hasta aquí. ¿Qué hace la cúpula del Partido Socialista apoyando al gobierno de los franquistas, encizañador de los pueblos, autor de los recortes criminales? ¿A dónde quieren llevar a los trabajadores y pueblos de este país?

Ninguna organización levantada por los trabajadores debe dar ni agua al infame gobierno Rajoy y a las instituciones que vienen de la dictadura: en esta situación toda decisión del TC contra el Parlament de Catalunya será un ataque a las libertades de todos y un sabotaje de la convivencia. El movimiento obrero debe propugnar en todo el Estado español la libre unión de los pueblos, que hoy empieza por reconocer contra Rajoy el derecho de autodeterminación del pueblo catalán.

Esto no significa apoyar las gesticulaciones de Mas y la derecha “catalana”, sostenidas hasta hoy por el resto de fuerzas independentistas. Al contrario. El movimiento obrero ha de propiciar la más amplia unidad de los trabajadores y el pueblo de Cataluña por los derechos sociales y democráticos de todos, para derrotar a Rajoy, apartando a los personajes que pretenden decidir por todo el pueblo. Y derrotar a Rajoy requiere tender la mano a los demás pueblos como hizo el president Macià. Ni el pueblo catalán ni ningún pueblo podrá ser soberano al margen y contra los otros.

Es indispensable la alianza de los trabajadores y los pueblos del Estado español para derrotar a los franquistas y a los especuladores, para abolir la Monarquía y las demás instituciones heredadas de la dictadura. El reconocimiento efectivo del derecho de autodeterminación del pueblo catalán y la derogación de todos los recortes serán las señales de que se abre un nuevo periodo, de conquista de la soberanía sin la que no hay democracia.

A ello queremos contribuir desde este periódico, que abre sus páginas al libre debate entre militantes obreros y partidarios de los derechos sociales y democráticos.


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