Resistencia

4 junio, 2020 en

La decisión de los trabajadores de Nissan y de sus organizaciones de continuar la huelga, iniciada el 4 de mayo en defensa de los puestos de trabajo y contra el cierre de la empresa, toma hoy una nueva dimensión. En efecto, la multinacional dio a conocer el jueves 28 lo que un periodista califica como «el cierre anunciado». Porque lo que queda claro es que todas las administraciones del Estado, desde el gobierno central a la Generalitat y el Ayuntamiento lo sabían, y que la dirección de la empresa no ha hecho más que ratificarlo. Y, además, está dispuesta a gastar 1.450 millones de euros para cerrar (incluyendo la devolución de las subvenciones, y una media de 200.000 euros en indemnizaciones por trabajador).

Por ello es fundamental el llamamiento a apoyar a los trabajadores de Nissan. Que es, de hecho, un llamamiento a toda la clase obrera, la de Barcelona, y la del resto del Estado, a hacer frente a la arbitrariedad de la multinacional y la impotencia, a causa de sus políticas, del Gobierno. (ver artículo en página 6).

La decisión de la mayoría de la Coordinadora de Pensionistas COESPE de retomar la movilización en defensa del sistema público de pensiones, lo cual exige recuperar las cotizaciones y, por tanto, derogar las reformas laborales, es otro llamado a la resistencia que no se limita a los 9 millones de jubilados. Por el contrario, enlaza con la persistente movilización de los sanitarios por la sanidad pública, que toma formas diversas, pero se extiende por todo el país.

Enfrente, el Banco de España y su gobernador han presentado una propuesta clara:  «Hace falta un amplio acuerdo político para un ajuste que dure varias legislaturas». ¿Acuerdo político con quién? Con los representantes de las instituciones franquistas, que no dudan en azuzar a sus cachorros de extrema derecha para forzar al gobierno a ir aún más lejos en la búsqueda de ese pacto. Pacto con las derechas y la patronal que no puede basarse más que en el plan antiobrero del capital financiero, que es necesariamente antidemocrático: asfixia de los ayuntamientos y de todos los órganos elegidos por el pueblo, escalada represiva, policial y judicial.

Este lunes 1 de junio, de nuevo, en múltiples ciudades, y en las difíciles condiciones que vivimos, los pensionistas han vuelto a la calle para declarar bien fuerte que «Gobierne quien gobierne, las pensiones se defienden». Nada más oportuno cuando ya se sabe que en el ministerio de turno se prepara otro recorte.

Estos elementos demuestran, por si alguien tenía alguna duda, que toda solución favorable a los trabajadores y la población sólo puede salir de la lucha de los propios trabajadores y la mayoría de la población, como resistencia contra los ataques del capital en toda la línea. Aunar y organizar la resistencia ahora prepara e incluye la necesaria contraofensiva.


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