¿Qué está pasando en Barcelona?

22 octubre, 2019 en Actualidad política, Tribuna libre

Autor: Joan N. Esta crónica fue escrita el pasado 19 de octubre

Hoy, 19 de octubre de 2019, el “presidente”, declaró que estaba dispuesto a llegar “hasta donde el pueblo de Cataluña quiera llegar”. Todo esto, con Pere Aragonés a su derecha.

Tanto el primero como el segundo son cómplices de la violencia sufrida por el mismo pueblo al que hacen referencia.

Destacar, por ejemplo, lo manifestado por la CGT “la cobardía y el cinismo del vicepresidente Pere Aragonés cuando en declaraciones decía no tener información de unas cargas que llevaban horas produciéndose”.

Estas contradicciones de los gobernantes, cada vez más evidentes, responden a la naturaleza antagónica de su posición. Por un lado, son los representantes políticos del independentismo, que es de donde sacan los votos y, por lo tanto, los salarios; pero por el otro son demasiado cobardes para contradecir o enfrentarse al Gobierno de Pedro Sánchez, que es lo que quiere su electorado.

Además, como títeres de la burguesía catalana, están totalmente en contra de cualquier movimiento autoorganizado del pueblo (que es una vez más, repitámoslo, su electorado). Tanto PdeCat como ERC, sustituyen su falta de compromiso con los derechos democráticos del pueblo y sus deseos de libertad por una rebelión infantil e inútil, que no conduce a ninguna independencia (como hemos tenido tiempo de comprobar).

Muchos periódicos no han dudado en calificar las Marchas por la libertad de ayer por la mañana como un “éxito”.

Varias fuentes aseguran que la gente en Barcelona, una vez que llegaron las seis columnas de diferentes puntos de Cataluña, fueran más de dos millones. Son personas que recorrieron alrededor de 25 Km, demostrando un gran espíritu de sacrificio y un gran deseo de ser libres. Todo esto se ha hecho a pesar de la falta de seguimiento de la huelga por parte de los dos sindicatos mayoritarios y partidos de izquierda como CCOO O UGT y Podemos (que se apuntó a la huelga a eso de las cinco, de forma traidora) o PSOE (por razones obvias).

La mayoría de la gente llegó a las tres de la tarde a la Plaza España para luego dirigirse hacia la Gran Vía.  A ellos se les unieron los estudiantes, los estibadores… Estos últimos, al grito de “a mi pueblo no se le toca” con clara alusión a las cargas policiales y al matiz autoritario que está tomando el régimen de 78 en los últimos tiempos.

Las calles estaban llenas y la gente apenas tenía espacio para respirar. De hecho, hubo que atender a más de una persona que se desmayó por ello.

Las cargas se iniciaron en Cataluña alrededor de las cinco de la tarde. Si bien antes, se había producido alguna, pero estas lo eran contra individuos y no grupos y de forma puntual.

Hay imágenes muy clarificadoras sobre cómo comenzaron las cargas y, en consecuencia, las barricadas. La gente estaba sentada tranquilamente, lista para hacer un picnic, cuando, de repente, la PN dio inicio a una carga. Por ello, miles de asociaciones y periodistas señalaron que la carga era totalmente innecesaria.

El proceso ha sido similar en Girona. La policía ha conducido sus vehículos a toda la velocidad contra los manifestantes, en una táctica policiaca denominada “carrusel” y que conlleva un gran riesgo para el bienestar de los manifestantes. Entonces, como en Barcelona, las barricadas han comenzado.

Se ve claramente quien provoca las barricadas. Esto explica al mismo tiempo porque cuando no hay policía no hay disturbios y que sin embargo cuando ellos están presentes los hay. Si el objetivo de la policía es que las manifestaciones permanezcan pacíficas, hay que decir que lo están haciendo de pena.

Así dijo uno de los jóvenes de las barricadas (en un catalán perfecto, para sorpresa de muchos) entrevistado por Betevé: “Es autodefensa… y por eso no hay problemas cuando no está la policía”.

Las cargas tienen el objetivo de humillar y acobardar a los independentistas, convencerlos de que no vuelvan a la calle, de que no desafíen más al Estado español (ni al Generalitat). Esta es la razón de ser de los excesos cometidos por los Mossos, la Policía Nacional y la Guardia Urbana (La equidistancia deja de ser equidistante cuando Colau ve en peligro su silla).

Atacando manifestaciones pacíficas (como las del 1 de octubre y las del 3 de octubre del 2017), están atacando los derechos de todos los españoles. Están violando el derecho de reunión, expresión, etc. Afortunadamente, hay jóvenes que no están dispuestos a perder todas estas libertades, que no están dispuestos a regalarles nada. Si nos quieren acobardar, si lo que pretenden es que nos vayamos a casa cuando empecemos a incomodar… ¡Que se lo curren ¡

Se han dicho muchas cosas sobre estos jóvenes rebeldes. Que, si son violentos, anarquistas, griegos, italianos, chipriotas o directamente de los mares, que vienen con el único objetivo de destruir Barcelona y, de rebote, al independentismo. Pesan a quien pese, estos jóvenes son los mismos que horas antes marchaban por toda Cataluña a pie.

La única diferencia entre los “pacíficos” y los “violentos”, es que estos últimos no están dispuestos a dejarse pisotear tan fácilmente. Son jóvenes que sienten que la excesiva represión policial no puede permanecer sin respuesta, como pretenden diversas corrientes independentistas. Que sienten que no se puede atacar a una manifestación pacífica (en el caso de la Vía Laietana se trataba de una “sentada”) sin esperar que haya consecuencias. Que creen que se deben respetar los derechos de reunión y expresión, en contra de lo que hace la policía día sí y día también, y que estos solo se pueden respetar con barricadas. Que su violencia y su brutalidad debe ser contestada. La policía ha instalado un clima de inseguridad, donde, tanto si eres independentista como unionista o neutral, eres susceptible de ser objeto de las cargas.

Los abusos policiales, sin duda por su ideología de extrema derecha, son más que evidentes y sin embargo nuestros gobernantes no están dispuestos a detenerlos. Si no lo hacen ello, ¿quién debe hacerlo?

Ahora es el turno del pueblo. Se debe empezar a autoorganizar para un futuro no muy lejano, sustituir el gobierno de Torra, Buch y Aragonés por un autogobierno del pueblo, democrático, directo, transparente y sin trampas.

Los jóvenes ya no quieren sólo la amnistía de los presos catalanes, sino la de todos los prisioneros del Estado franquista. Libertad para los 300 sindicalistas acusados, libertad para los jóvenes de Alsasua, libertad para los 9 jóvenes de los CDR, libertad para todos los detenidos durante esta semana …  Basta de autonomismo y de símbolos proto revolucionarios, ahora tocar tumbar el régimen del 78, junto a los hermanos del resto del país, también víctimas del franquismo zombi de nuestras instituciones, que ya han comenzado en todos los sitios. (Madrid, Andalucía, Cantabria, País Vasco, Valencia, Murcia, Castilla…) “en solidaridad con el pueblo catalán”

  • ¡Dimisión Buch y Torra!
  • ¡Dimisión Marlaska y Cunillera!
  • ¡Disolución BRIMO!

La Republica del pueblo y de los pueblos pide paso.


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