Qué está en juego en la movilización de los estibadores

13 marzo, 2017 en Edición Impresa, Editorial

Editorial de la edición impresa – nº 313 (10 de marzo de 2017)

El 24 de febrero el Consejo de Ministros aprobó un decreto ley –que entró en vigor pero deben convalidar las Cortes en plazo de 30 días– que anula el estatuto de los más de 6000 estibadores que trabajan en los puertos de nuestro país. El Gobierno toma como pretexto una sentencia del Tribunal de la Unión Europea del 2014 para proponer una desreglamentación total y el despido de toda la plantilla a costa del Estado. En realidad las grandes empresas operadoras del transporte como el grupo Maersk presionan al Gobierno para que acabe con los “desorbitados privilegios”, según ellos, de los estibadores, e introduzca la ley de la jungla antiobrera en los puertos, al unísono con las sucesivas reformas laborales.

La mayoría de la prensa, al servicio del capital financiero, ha emprendido una campaña contra los “privilegios” de los estibadores, o sea contra que tras decenas de años de lucha este colectivo haya conseguido mantener un nivel salarial digno y unas condiciones de trabajo difíciles, pero soportables. Es evidente que para el conjunto de la clase obrera el mantenimiento de estas conquistas es una referencia para todos y para la necesaria acción unida para acabar con las reformas laborales que han conseguido multiplicar la precarización del trabajo (más del 30 por ciento de los contratos existentes) sin reducir sustancialmente el paro y trasladar a las ganancias del capital más de 35.000 millones en pocos años.

Pero este conflicto ha mostrado por un lado la determinación de este colectivo, la unidad de acción existente entre la Coordinadora (sindicato mayoritario en el sector), UGT, CCOO, CGT… y por otro lado la debilidad del Gobierno.

En efecto, a día de hoy Rajoy no tiene mayoría parlamentaria para convalidar el decreto (lo nunca visto desde 1979). La gestora del PSOE no se ha atrevido apoyarlo, porque la inmensa mayoría de militantes y responsables no lo admiten y porque está lejos de conseguir “normalizar” al PSOE, sobre todo con el avance de los partidarios de Pedro Sánchez.

El mismo pacto del PP con Ciudadanos, basado en la ‘lucha contra la corrupción’ está roto, porque el PP sigue siendo el PP, o sea en justicia una “asociación de malhechores”. Y el recurso a los tribunales, a las instituciones del Estado contra Cataluña o sea contra el derecho democrático a decidir muestran la incapacidad del Gobierno de la Monarquía para resolver o buscar una solución política ante la cuestión nacional. O sea, refleja la incompatibilidad entre Monarquía y democracia, entre Monarquía y política de los trabajadores.

El jueves 9 de marzo el Congreso en sesión plenaria debe discutir si lo convalida o no, para lo que el plazo acaba el 28 de marzo.

En esta situación los sindicatos de los estibadores han decidido desconvocar las huelgas del 6 y 8 de marzo para facilitar una “negociación real”, en palabras de los responsables sindicales.

En este periódico obrero, evidentemente no somos neutrales, las reivindicaciones de los estibadores son justas, el capital financiero y sus instituciones, como la UE y la Monarquía, solo pretenden reducir el coste del trabajo y desmantelar las conquistas. La debilidad del Gobierno es un llamamiento a todas las organizaciones de la clase, en particular a nuestras confederaciones sindicales a apoyar con todo empeño la lucha de los estibadores por sus reivindicaciones. Una victoria en este terreno seria un acicate fundamental para el combate unido por la derogación de la reformas laborales, la defensa del sistema público de pensiones y el conjunto de las reivindicaciones.

 


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