Pandemia y presupuestos

14 octubre, 2020 en

Las masivas y persistentes movilizaciones del personal sanitario sometido a condiciones inhumanas de trabajo contrastan fuertemente con los rifirrafes político-judiciales de gobiernos e instituciones. En efecto, como hemos venido señalando en este periódico, y volvemos a desarrollar en este número, después de más de ocho meses de pandemia no se han tomado –ni por parte del Ministerio ni por parte de las comunidades autónomas– medidas sanitarias serias para reforzar cualitativamente los medios para salvaguardar a la población. Algunos gobernantes han osado incluso caracterizar la situación diciendo “no faltan medios sino organización”. Lo que a muchos les hace preguntarse: ¿entonces para qué están ellos?
Vivimos en un país en que un periodista afín al régimen  como F. Ónega, no duda en escribir el 10 de octubre en La Vanguardia que “hay días en que tenemos la impresión que los que gobiernan este país son los jueces”. En efecto los tiempos de la “justicia” heredada del franquismo no tienen nada que ver ni con las necesidades de la población, ni, claro está, con el respeto a libertades y derechos. No se puede olvidar que, aparte de los que sufren cárcel por motivos políticos, hay más de 2.400 ciudadanos catalanes encausados, para no hablar de la ley mordaza o del artículo 315.3 del Código Penal.

El mismo Tribunal de Justicia de Madrid que avaló el confinamiento de los barrios y localidades obreras dice ahora que confinar a los demás (es decir, a los suyos) vulnera derechos fundamentales. Dejan irse al exrey ladrón, ponen en libertad a Rato, pero organizan los desahucios y la persecución contra quienes ocupan viviendas o contra los raperos que osan criticar al sistema.

En esta situación caótica en que las poblaciones, y en particular el pueblo de Madrid están sometidos a órdenes y contraórdenes arbitrarias y sin ninguna garantía de eficacia, el gobierno Sánchez se descolgó esta semana pasada con el anuncio del siglo.

Endeudarse en decenas de miles de millones, ¿para qué?

En efecto, Sánchez y Montero preparan unos presupuestos para 2021 rebasando el techo de gasto (techo aleatorio dictado por el capital financiero) en casi 200.000 millones. Lo que no se ha podido hacer para mantener la Sanidad, las pensiones, la atención a los mayores y dependientes, se puede hacer ahora. Seamos claros, el que el Gobierno proponga romper la disciplina del déficit y la deuda que hasta ahora imponía la Unión Europea, no sería evidentemente criticable. Pero, claro, ahora Bruselas avala que se puede saltar, y la cuestión es para qué y para quién va a llover este maná de millones.

La euforia de las grandes multinacionales como Amazon, Iberdrola, u otras, no llama a engaño. Aun sin precisar las cifras, el Gobierno dice que el 70 por ciento irá destinado a la transición energética (o sea, a las multinacionales de la electricidad, el gas y las energías que consiguen que en este país se pague la electricidad más cara de Europa, y a los especuladores que se lanzan ahora al negocio de las energías “limpias”), a la digitalización –o sea, al teletrabajo que permitirá a  la banca despedir a otras cuantas decenas de miles–, a reducir las administraciones públicas en detrimento de la población obligada a hacer largas colas ante la ausencia de personal… Es decir, a “inversiones” para destruir al mismo tiempo que prosiguen los cierres de empresas, ver ahora Alcoa, Navantia, Nissan o sea el corazón industrial del país.

Dineros para la especulación, para las grandes empresas que se hará pagar en el plan de ajuste anunciado ya para 2022.

Y al parecer ya nadie habla de un presupuesto de urgencia para la sanidad y con el supuesto “teleestudio” en las universidades se abre un camino de desmantelamiento de la universidad pública.

De nuevo, la cuestión es quién manda y para quién se gobierna

El papel de los jueces y su justicia franquista es esencial. Los jueces actúan, no lo olvidemos, “en nombre del Rey”, cúpula del aparato de Estado, y el gobierno Sánchez y la totalidad de los ministros han jurado “lealtad” al Rey. Han decidido defender al rey frente al pueblo catalán y al ejército ante todo el país. El desfile de la Legión –de quien la ministra de Defensa ha dicho que “representa lo mejor de la historia de España”– este lunes 12 es una expresión acabada de la sumisión del Gobierno a los poderes fácticos.

Que nadie se engañe, unos presupuestos para las multinacionales y el respeto y defensa de la Monarquía. Y el aparato de Estado, el Rey, los jueces, el ejército, determinan quién manda y para quién se gobierna.
Para responder a las reivindicaciones justas del personal de Sanidad –más medios, mejores condiciones de trabajo, salarios justos–, a las de los pensionistas, a las de los trabajadores de la industria (en particular, hay que señalar las de los trabajadores de Alcoa que exigen la nacionalización, imprescindible para mantener la última industria del aluminio que queda en el país), para responder a las reivindicaciones de los parados que quieren trabajo y se les responde con un subsidio, administrado además cicateramente, como la Renta Mínima, es imprescindible responder la pregunta clave: para quién se gobierna.

Y si, como cada vez queda más claro, la Monarquía es el principal obstáculo, la tarea de los militantes de vanguardia es agrupar fuerzas para ayudar a los trabajadores en sus justas reivindicaciones y abrir la vía de La República. Este es el objetivo del Encuentro Estatal del 7 de Noviembre que organiza el Comité por la Alianza de Trabajadores y Pueblos.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *