Ni las elecciones eran inevitables ni lo es un nuevo gobierno del PP

27 abril, 2016 en Edición Impresa, Editorial

Editorial de la edición impresa – nº 304 (28 de abril de 2016)

En este Primero de Mayo sin duda un sentimiento de frustración recorrerá las filas de los trabajadores. Según se acaba de anunciar la negativa a formar un Gobierno que responda a las aspiraciones y reivindicaciones de los trabajadores y los pueblos ha permitido que el capital recurra a las elecciones para intentar un gobierno que lleve más lejos el ataque a los trabajadores.

Habiendo una mayoría de grupos parlamentarios que se declaran partidarios de los intereses de los trabajadores y de los pueblos, ¿cómo es posible que vuelva a campar a sus anchas el PP, la más negra reacción?

Desde este periódico obrero nos hemos hecho eco de las sucesivas resoluciones del Congreso Confederal de la UGT y otros posteriores exigiendo un gobierno de izquierdas que aplique un programa de izquierdas. Las instancias de CCOO iban en el mismo sentido.

La dirección del Partido Socialista ha hecho oídos sordos, con la complicidad de los dirigentes de Podemos.

Las instituciones internacionales del capital financiero, la Unión Europea, el FMI, exigen que el nuevo gobierno lleve a cabo una “cura” de austeridad de caballo, en contradicción con las aspiraciones de la mayoría. Los “juegos” parlamentarios engañosos han tratado de tapar la negativa formar un gobierno que represente la mayoría social.

Solo falta que ahora los que no han querido ponerse de acuerdo para cumplir el mandato de la mayoría dediquen dos meses a echarse las culpas, para regocijo de Rajoy, alivio de los banqueros y más frustración de los trabajadores.

Es inaceptable. Los problemas siguen ahí y se agravan, la supuesta recuperación económica no ha afectado a los trabajadores. En Cataluña el presidente de la Generalitat Puigdemont declara que no se puede cumplir ni el mal acuerdo para devolver las pagas extraordinarias, porque no hay dinero. Ignacio Toxo, secretario de CCOO, declaró el día 22 en Palma que “la mejoría de la economía no está alcanzando a muchas familias, que siguen condenadas a una situación de pobreza, lo que puede terminar derivando en un estallido social”. “Si las elites no se dan cuenta y mantienen la política de austeridad, la gente reaccionará y el sindicato se pondrá al frente de esa reacción”.

Los trabajadores muestran su determinación de hacer frente a los ataques. Ahí están movilizaciones como las del País Vasco en defensa de la siderurgia o las del transporte de Zaragoza y de Barcelona.

Los trabajadores necesitan evitar un nuevo gobierno de la derecha para detener la destrucción industrial, el desmantelamiento de la enseñanza y la sanidad, un nuevo recorte de las pensiones.

Las resoluciones de los congresos de UGT concluían en que para lograrlo, si era preciso, habría que recurrir a la movilización. ¿Acaso hay otro camino? No hay que olvidar nunca que todas las conquistas obreras y democráticas se han conseguido con la movilización, la acción, la huelga. De ella fue producto, hace unas semanas, la absolución de los 8 de Airbus.

Pero no puede haber movilización en la calle, ni en las urnas, para apoyar la política de mano tendida a la derecha y división de los trabajadores. Solo las reivindicaciones de los trabajadores y de los pueblos y la ruptura con la derecha pueden propiciar la unidad, la acción de los trabajadores y sus organizaciones en alianza con los pueblos. Para echar de una vez al PP y empezar a recuperar las reivindicaciones y derechos pisoteados por el capital financiero, su régimen monárquico y el gobierno a su servicio.


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