Los trabajadores y los pueblos frente al régimen

16 enero, 2018 en Edición Impresa, Editorial

Este 2018 empieza con todos los conflictos políticos y sociales abiertos y con la incapacidad de la Monarquía y su gobierno para resolverlos a su favor. O sea a favor del capital financiero y de la minoría capitalista.

Los partidarios del régimen se las prometían muy felices con que la aplicación del 155 daría un vuelco en la situación en Cataluña y permitiría el restablecimiento del orden. O sea, del orden de la banca y el gran capital.

Pero la verdad es que el único recurso que parece tener el Gobierno es la llamada justicia y sus tribunales que impiden, por el momento, que ocho diputados electos, tres en la cárcel y cinco refugiados en Bélgica, puedan ejercer el mandato popular. Porque el 21 de diciembre, a pesar del carácter tutelado de las elecciones la Monarquía no consiguió derrotar al pueblo catalán. Es mas, una amplia mayoría afirmó alto y fuerte que solo era válida una salida democrática, el ejercicio pleno del derecho a decidir. Ejercicio que la existencia del régimen, sus instituciones y leyes impiden ejercer.

Pero para el gran capital y sus instituciones 2017 es un año perdido. La para ellos urgente reforma de la pensiones, o sea avanzar en su liquidación  no ha dado un solo paso. Y la propia fragilidad del Gobierno, que incluso es parlamentariamente minoritario, no da ninguna garantía de que esta deseada reforma, pueda aplicarse sin que la más amplia resistencia se organice, y más cuando la inmensa mayoría de militantes y responsables sindicales están en contra.

A ello se suma el galimatías de la financiación de las regiones. Estas asumen competencias crecientes en todos los aspectos: educación, sanidad, transporte, servicios sociales varios, sin que el Estado transfiera los recursos necesarios. Es más, da menos que lo que tenia prometido. Este Estado parasitario es un ladrón que roba a todos los pueblos en beneficio del gran capital (la renta salarial no deja de disminuir) aumentando los gastos militares. Roba a todos e intenta enfrentar a unos contra otros, trampa en la que caen algunos para no plantear la lucha unida contra el régimen.

Es en estas condiciones que la presión enorme que viven nuestras organizaciones para reanudar el dialogo social, solo se puede interpretar como un intento para dar vida a un gobierno débil, derrotado y gangrenado por la corrupción.

¿Que puede unir la resistencia dispersa de los pueblos y los trabajadores de todo el país?

En primer lugar la convicción de que hay una concordancia absoluta entre la defensa de los derechos sociales comunes a todos los trabajadores y los derechos democráticos, en particular el derecho a decidir, que forman parte de la tradiciones y experiencia de lucha bajo el franquismo y que es una exigencia recuperar para restablecer la alianza entre los trabajadores y los pueblos. Es la batalla en la organizaciones que se reclaman del movimiento obrero y la democracia. No se puede apoyar el 155 y decir defender los derechos obreros. No se puede hablar de democracia y permitir que diputados electos estén huidos o en la cárcel. Va en ello la defensa de los derechos adquiridos después de la muerte de Franco, de la reconquista de los perdidos y de la existencia misma de las organizaciones obreras y democráticas.

2018 representara sin duda una nueva etapa crucial en la lucha contra el régimen, para abrir la vía de la Republica, republica del pueblo, de los pueblos con todo su contenido social y político.

 


1 opinión en “Los trabajadores y los pueblos frente al régimen”

  1. Hugo Cedeño dice:

    El pueblo Catalán tiene pleno derecho a decidir en qué régimen político desea vivir. La forma de gobierno que se quiere dar y el tipo de relaciones de propiedad en que basaría la producción, distribución y consumo de bienes y servicios.

    La auto determinación de los pueblos es un asunto político porque en el plano económico estaría vinculado a las leyes del mercado mundial capitalista en eta etapa imperialista.

    Si los trabajadores españoles no entienden esto, hay que explicarlo pacientemente.

    Hay que ganarlos para que apoyen la demanda del pueblo Catalán a lograr su independencia del imperialismo español.

    Si en cambio la contrarrevolución lograr ganar la cabeza y mente de los trabajadores del resto de España y los de Cataluña se quedan solos en su lucha, con una dirección nacionalista, aunque progresiva en este caso, la batalla corre el riesgo de perderse.

    La clase obrera catalana, debe tener una política hacia el resto de los trabajadores del país, sobre todo, exigiendo a las direcciones sindicales y políticas apoyar su justa demanda.

    Mientras más fuerte sea la clase obrera catalana y más apoyo logre del resto de los trabajadores mejores condiciones tendrá para resistir el frente contrarrevolucionario nacional e internacional.

    Ahora bien, es nuestro deber alertar a la clase trabajadora catalana sobre los límites de clase de sus actuales direcciones políticas y la urgencia de que en el proceso vaya construyendo sus propios organismos independientes a los de los demás sectores de clase que intervienen en el proceso. Gracias, Hugo Cedeño, República Dominicana

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