Los trabajadores y los pueblos ante una grave crisis

10 octubre, 2016 en Edición Impresa, Editorial

Editorial de la edición impresa – nº 308 (7 de octubre de 2016)

Algunos, en particular los grandes medios de comunicación afines a la defensa del régimen monárquico y los poderes económicos echan las campanas al vuelo.

Al fin el “enemigo público numero uno” Pedro Sánchez fue derrotado y tuvo que dimitir.

El capital financiero, la Unión Europea, el FMI respiran satisfechos: creen que la puerta esta abierta para formar antes del 31 de octubre un gobierno estable para retomar la política de recortes

Los más audaces cuentan los días que pueden faltar para que la dirección del PSOE cambie la posición del Comité Federal y decida que se facilite un gobierno del PP.

Desde este periódico obrero nunca hemos ocultado lo mucho que nos ha separado de la política aplicada por Pedro Sánchez desde que fue elegido secretario general en julio del 2014 continuando la línea de ZP y Rubalcaba de mano tendida al PP.

Pero ahora Pedro Sánchez ha sido derribado por negarse a apoyar un nuevo gobierno del PP en nombre de la defensa de los trabajadores y de la democracia. Cuando su “no es no” tenía el mayor apoyo de los afiliados y votantes socialistas, ha sido derrotado en un Comité Federal, en el que posiblemente una mayoría de militantes del PSOE no se reconocen.. Porque intentó defender las raíces y tradiciones obreras de un partido frente a las instituciones del régimen (no lo olvidemos, heredado del franquismo). Por defender un proyecto autónomo frente al PP, representante genuino de este régimen y de los grandes poderes económicos.

Sin duda el voto contra Sánchez, ha sido un voto contra la mayoría de trabajadores que esperan que las contrarreformas sean derogadas y los recortes anulados.

Y también, aunque no lo reconozcan sus representantes políticos un golpe contra los que aspiran en Cataluña, en el País Vasco, en todo el Estado a una solución política democrática o sea que reconozca los derechos de los pueblos.

Y sin embargo estamos en el deber de preguntarnos: ¿No cantan victoria demasiado temprano los voceros del capital?

Una tremenda indignación social por los ataques de cinco años de gobierno Rajoy ha cuajado en los últimos meses en un clamor por la derogación de las reformas laborales y de pensiones, del artículo 315.3 CP, de la ley Mordaza, la LOMCE, las leyes antimunicipales, por la anulación de todos los recortes.

Los sindicatos no han arriado estas banderas. Muchos ayuntamientos tampoco. Una gran mayoría del pueblo catalán sigue exigiendo el derecho de autodeterminación.

Precisamente por esta situación, el debate del PSOE trasciende las fronteras de ese partido tradicional de la clase obrera de este país, que mantiene fuertes relaciones con los sindicatos, y no solo con la UGT.

En el momento de ir a imprenta, desde todos los pueblos nos llegan voces airadas, resoluciones de agrupaciones, declaraciones de responsables y dirigentes socialistas que no pueden admitir que el partido cambie de posición y facilite renovar un gobierno de Rajoy, el rey de la corrupción y la reacción.

Compartimos estas voces, las apoyamos fraternalmente desde nuestro punto de vista.

Para nosotros esa resistencia que se desarrolla, la exigencia de muchos de que el PSOE no cambie de posición sin una consulta vinculante a toda la militancia es un instrumento fundamental para forjar la alianza de los trabajadores y de los pueblos para hacer frente a los recortes que quiere imponer el capital financiero y abra la vía a un proceso constituyente que permita instaurar la democracia o sea la Republica para el pueblo, para los pueblos.


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