Los responsables de la tragedia

23 julio, 2020 en

Hace más de cuatro meses que el gobierno Sánchez aplicó el Estado de Alarma, con el objetivo declarado de luchar contra la pandemia. Cuatro meses durante los cuales el peso de la ley –la ley mordaza, que ese gobierno se había comprometido a derogar– cayó sobre la población con más de un millón de multas y miles de detenidos. El Gobierno y todos los que lo apoyaron pretendían que con el Estado de Alarma se suministrarían los medios necesarios para hacer frente a la COVID-19

Entretanto, los partidos franquistas se dedicaron a criticar al Gobierno, mientras que ellos hacían lo mismo, pero peor: ¡véase lo que ha pasado en la Comunidad de Madrid!

Todos pretendieron ocultar lo que era evidente para la inmensa mayoría de la población: que la catástrofe sanitaria no era fruto del azar sino producto del desmantelamiento de la sanidad pública que todos los gobiernos han llevado a cabo.

Hoy nadie puede ocultar que los Centros de Salud cerrados, la falta de más de la mitad de los rastreadores que serían necesarios para identificar y aislar los casos (en Cataluña hay 500 en vez de los necesarios 2000 como declara la responsable de epidemiología del Hospital Valle Hebrón) facilitan los nuevos rebrotes.

Ahora pretenden, como hace por ejemplo el govern catalán, “culpar a la ciudadanía y los jóvenes”. Asistimos a otra manera de ocultar las indignas condiciones de trabajo de los temporeros de Lérida o la miseria social de los sectores más explotados de la clase obrera, con salarios de miseria producto de las reformas laborales y situaciones de hacinamiento resultado de la especulación inmobiliaria como las que vive la población de La Torrasa, Collblanc o La Florida, barriadas populares de Hospitalet.

La Corte y los cortesanos viven en otro mundo

La bancarrota política de este régimen monárquico y los gobiernos que se le someten es total. Sobran ridículas ceremonias que alabando al rey y su corte intentan ocultar la tragedia. Sobran los viajes del rey en un coche de 550.000 euros a barrios donde apenas hay para comer.

Sobraban y sobran la presencia y acción omnipresente de policías, guardias civiles, mossos, ertzainas y generales de toda índole

Sobran este Estado y sus instituciones heredadas del franquismo, en que no se sabe si hay cloacas o es todo una inmensa cloaca.

Nadie se llame a engaño, cuando se reclama la apertura de los CAP y centros de salud, la defensa de las pensiones que son de los trabajadores, ningún despido, medios y presupuesto suficiente para la sanidad, se choca con los intereses del capital y la banca.

Y se choca con los vendedores de espejismos como las supuestas ayudas europeas, que después de cinco meses siguen sin llegar y que, si llegan, todo parece indicar que vendrán con condiciones de miseria para los trabajadores: se habla de una nueva reforma de las pensiones y de mantener, e incluso profundizar, las reformas laborales.

Solo hay un camino de progreso y libertad: las reivindicaciones que han aparecido estos meses que empiezan por acabar con la privatización de la sanidad por dotarla de los medios y el personal suficiente. Y estos medios existen: ahí están las decenas de miles de millones que se dieron a la banca y los que aún se dan a los empresarios sin ninguna garantía.

Esa es la política necesaria, la que exigen los trabajadores y los pueblos con el convencimiento cada vez mayor de que sólo se conseguirá con la movilización obrera, de los pueblos para imponer sus demandas urgentes acabando con las imposiciones de la banca y las multinacionales. Este es el reto al que están confrontadas todas las organizaciones que dicen defender a la mayoría social. Este es el camino que promueve el CATP y sus 14 reivindicaciones de urgencia.


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