Los bancarios pagan los platos rotos por los banqueros

15 febrero, 2017 en Edición Impresa, Tribuna libre

Por: Roberto Tornamira Sánchez
Secretario Sector Federal Financiero, Oficinas y Seguros de FeSMC-UGT

Desde 2008 hasta 2016, se han destruido 80.000 puestos de trabajo en el sector bancario. 14.500 oficinas cerradas y externalizaciones de departamentos, son la cara más visible. Tras ello, están las prejubilaciones para los mayores de 61 años, y los despidos, excedencias y bajas voluntarias para los mayores de 54 años, entre otras fórmulas en función del año de nacimiento.

Un derroche de conocimiento y experiencia, con el único objetivo de zanjar la relación laboral con trabajadores con derechos, a cambio de contratar, escasamente, a trabajadores y trabajadoras jóvenes sin derechos y bajos salarios.

Hay que saber que, en España, por cada millón de habitantes hay menos trabajadores bancarios (agrupando entidades de Ahorro y Banca) que en Alemania o en Francia; también hay menos sucursales bancarias que en cada uno de los países citados. Sin embargo, se están cerrando oficinas y se están destruyendo puestos de trabajo.

El negocio bancario tiende al monopolio, como otros sectores, pero con mayor capacidad de influencia, ejercen de lobby ante el Gobierno. El sector financiero, ha contribuido al endeudamiento minorista, hinchando la burbuja inmobiliaria, como también ha participado del endeudamiento mayorista, hinchando el endeudamiento de los estados, generando la deuda externa de los países, que supone un negocio que trasciende los intereses económicos y lleva a los estados a entregar lo público por la vía de las privatizaciones.

La tendencia al monopolio no ha frenado, en 2017 y 2018 está previsto que la concentración de entidades continúe. La actual andanada de concentración de entidades financieras no es nueva, aunque la propaganda mediática pueda llevar a pensar lo contrario.

En lo que a las cajas de ahorro se refiere, quedan dos; Pollença y Ontiyent, de las 52 que había en España. No eran públicas, pero tampoco privadas y acumulaban el 50% del negocio bancario, eso es lo que molestaba a los grandes bancos, por eso el difunto Sr. Botín decía que los bancos tenían que poder comprar cajas de ahorros, y el imputado Sr. Rato, manifestaba que las cajas tenían que tener dueño. Después vendría la campaña de descrédito de las entidades de ahorro, a nombre de su politización, como si los consejos de administración de los bancos fuesen independientes y apolíticos.

El resultado es que quedan tres grandes entidades: Santander, BBVA y Caixabank, en una expectativa de continuar con la concentración de entidades. Con una situación particular en relación con Bankia, en la cual el Estado ha invertido más de 22.000 millones de euros, a la que hay que sumar BMN, en la que el Estado ha invertido más de 7.000 millones de euros, y cuya perspectiva es la fusión de ambas, para venderlas baratitas al mejor postor, con la única certidumbre de que el erario público y los trabajadores de ambas entidades serán los que pierdan.

De toda esta situación de destrucción de empleo, cierre de oficinas y concentración bancaria a costa del dinero público, queda: el paro, la vulneración de derechos de los trabajadores (principalmente en materia de jornada y horario) y la exclusión financiera de millones de ciudadanos.

Exclusión financiera en doble vertiente: por un lado la inadcesibilidad al crédito por las condiciones económicas de las familias, autónomos y pequeñas y medianas empresas; y por otro la inadcesibilidad física de los habitantes de pequeñas poblaciones de las que se han retirado todas las sucursales bancarias.

No es menos grave la sobre explotación que sufren los trabajadores y trabajadoras de las entidades financieras, los cuales se ven “obligados” a trabajar fuera de horario laboral, produciendo beneficio para las entidades que ni les es remunerado.

Esta sobre explotación de los trabajadores y trabajadoras del sector financiero, provoca que las entidades, lejos de crear los 14.000 empleos que podrían crear, continúen destruyendo empleo cada año.

Hay que atajar esta situación de fraude y sobre explotación y socialmente hay que combatir la exclusión financiera en su doble vertiente ya explicada.

 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *