Los ayuntamientos ante los nuevos presupuestos

20 septiembre, 2016 en Edición Impresa, Tribuna libre

(Publicado en el número 307 de la edición impresa – Jesús Béjar)

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Jesús Béjar

Ya se están debatiendo las ordenanzas fiscales en la mayoría de los Ayuntamientos. Con más tiempo que el pasado año en el que, tras las recién celebradas elecciones municipales, se abordó este debate con poco tiempo y en muchos casos con poca experiencia.

Un dogal legislativo

La modificación del artículo 135 de la Constitución no fue solo una declaración de intenciones. Ha influido en toda la legislación habida y por haber.

En el marco municipal ha llevado a modificar la LRSL, ley reguladora de Bases del régimen local, a aplicar con saña la Ley de estabilidad presupuestaria y por supuesto la ley de acompañamiento de los presupuestos generales del estado. Todo este entramado vinculado a las exigencias de Bruselas tal y como se explica diáfanamente en sus prólogos.

No es de extrañar que la FEMP en su reunión de constitución tras las últimas elecciones municipales exigiese la derogación de la LRSL, que por otro lado está recurrida al Tribunal constitucional por 3500 ayuntamientos. Por cierto entre lo 150 puntos del acuerdo ciudadanos y PP nada de tocar estas leyes. Y, eso si, insistir en eliminar las “duplicidades administrativas”, o sea lo que dice la LRSL.

Estas leyes, y esta subordinación a las exigencia de Bruselas, ata de manos a los Ayuntamientos en cuanto al gasto, al endeudamientos, la contratación de personal etc. Hay ayuntamientos, como el de Madrid, que anuncia que se están dejando de prestar servicios por no poder contratar a gente.

Primera conclusión; derogar las leyes

No es que no se pueda hacer nada como ya veremos mas adelante. Pero la dificultad es enorme y la autonomía municipal se pierde casi totalmente.

Un caso que está a la orden del día es el de la remunicipalización de servicios. Solo se permiten si al recuperar un servicio privatizado se puede prestar mas eficientemente. O sea si reduces sueldos o si reduces trabajadores. Hay una tercera situación en la que se puede hacer y es cuando se ha robado tanto con la subcontratación e inflado los precios de tal manera que se puede hacer lo mismo mas barato desde la administración.

Pero la imposibilidad de contratar funcionarios y la dificultad para crear empresas públicas deja como única, casi, posibilidad la de reintegrar estos servicios, con sus trabajadores, en empresas públicas existentes.

Algo se puede hacer, claro

Pero no caigamos en el desánimo. Algunos pueden pensar, y de hecho lo piensan y lo hacen, que como es tan difícil… no hagamos nada y echemos la culpa al Gobierno. Bueno lo vemos en muchas partes. Por parte de gobiernos del PSOE y de las llamadas CUPs (candidatura de unidad popular) se están dejando pasar la posibilidad de municipalizar servicios o al menos intentarlo. En el Ayuntamiento de Madrid hubo un enfrentamiento entre el concejal de hacienda, Sánchez El Mato y la mayoría del grupo municipal por la recuperación del servicio de recogida de basuras que habría sido una buena noticia por su gran volumen y habría sido un punto de apoyo para otros municipios. No es un caso aislado. Este respeto por la legalidad vigente se ha llevado en algunas CUPs hasta el punto de reivindicar la disminución de la deuda como un ejemplo de buena gestión (caso de Cádiz y Madrid)

Y con los impuestos ¿que hacemos?

Las ordenanzas fiscales (el montante de impuesto y tasas municipales) se debaten previamente a los presupuestos municipales. De alguna manera van a definir los ingresos del Ayuntamiento para el año. Pero las tasas e impuestos, (¡Ay la autonomía municipal!) están tan encorsetadas que se puede hacer poco en su diseño, sobre todo en cuanto a la progresividad. Son impuestos como el IBI, que se pagan dependiendo del valor catastral y que no dependen del nivel de ingresos o patrimonio del contribuyente. O sea poca justicia social se puede hacer con estos impuestos vía cobro aunque si se puede hacer mas vía el gasto donde los Ayuntamientos pueden destinar ayudas a sectores mas desfavorecidos.

Y al igual que en las municipalizaciones dependiendo de la voluntad política se pueden hacer cosas. Por ejemplo no entrar en la vorágine de bajar impuestos. ¡Como si fuese algo progresista!. Y por supuesto dentro de la ley (que protege a la iglesia y a muchas entidades) tratar de subir los impuestos a los mas pudientes (empresas, multinacionales, bancos..)

Pero, vuelvo sobre el principio del articulo, no perder de vista la lucha contra las leyes que impiden a los ayuntamientos prestar lo servicios que demandan los ciudadanos. Exigir su derogación y movilizarse por ello.


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