Las medidas económicas del Gobierno

19 marzo, 2020 en Actualidad política

(Publicado en el IO especial coronavirus nº 1 – 19 de marzo de 2020)

Nadie duda de que estamos en el inicio de una crisis que se anuncia de grandes dimensiones. Es la hora de poner todos los recursos, todos los medios al servicio de la mayoría de la ciudadanía, de la población trabajadora, de los pensionistas, de la juventud. Se trata de defender la salud, pero también el empleo y las condiciones de vida de la población. El presidente del Gobierno anunció el 17 de marzo un plan que moviliza 200.000 millones de euros, equivalentes al 20 % del PIB, para frenar la crisis económica acelerada por el coronavirus. Ciento diecisiete de los doscientos millardos anunciados procederán del sector público, de los que 100.000 millones son avales para facilitar liquidez a las empresas y asegurar a la banca que cobrará hasta el último céntimo de sus créditos.

Se dan todo tipo de facilidades a las empresas para realizar ERTE, a las que se exonera de las cotizaciones a la Seguridad Social en el 100 % o en el 75 %, según los casos. Los trabajadores afectados cobraran la prestación por desempleo incluso si no hubieran generado el derecho a la prestación, y no se les reducirá el derecho acumulado. Una medida en favor de los empresarios a costa de la caja de la Seguridad Social.

Qué duda cabe de que los trabajadores saludan algunas medidas, como no perder su desempleo en caso de ERTE o cobrarlo, aunque aún no se tenga tiempo suficiente cotizado, o las medidas sobre las hipotecas. Pero hay que señalar que son una parte mínima del conjunto, parecen más bien el acompañamiento social de un plan que desvía decenas de miles de millones a las grandes empresas, a los bancos.

Medidas para salvar a las empresas, a costa de los trabajadores

No tratamos aquí de analizar el plan del Gobierno en sus detalles, sino de abordarlo en sus líneas maestras. En primer lugar, constatamos que supone un cambio que se da bajo la cobertura de la Reserva Federal norteamericana y del BCE y que se corresponde con las medidas adoptadas por Francia o Italia: «la prioridad deja de ser la reducción de la deuda y pasa a ser gastar todo lo que haga falta para evitar el colapso económico y la revuelta social», en palabras del periodista Manuel Pérez en La Vanguardia del lunes 16 de marzo.

Cierto, no son de medidas de estímulo de la economía, se trata de evitar un estallido social que provoca el pánico entre los agentes del capital financiero. Si la deuda pública repunta al 110 o al 120 % del PIB y aumentan los tipos de interés, la llamada «prima de riesgo», eso es secundario ahora, piensan.

Detrás de esta aparente contradicción se encuentra la necesidad de salvar los beneficios empresariales, al propio sistema basado en la propiedad privada de los medios de producción. Para eso sí ha encontrado el Gobierno los cientos de miles de millones de euros que estos años han negado tener para atender las reivindicaciones de los trabajadores, de los pensionistas, o para contratar a las decenas de miles de puestos de médicos, enfermeras y trabajadores de la sanidad suprimidos y necesarios para dar una asistencia de calidad, como para reponer los miles de camas de hospital cerradas, y que ahora no tenemos para contener la pandemia.

El Gobierno saluda el esfuerzo de los trabajadores de la sanidad pública. Pero para combatir al coronavirus y proteger la salud de la población haría falta nacionalizar todos los recursos sanitarios y la industria farmacéutica para ponerlos al servicio de la mayoría y no del negocio privado.

El Gobierno no prohíbe los despidos, pero posibilita a todos los trabajadores las condiciones para el cobro del susidio de desempleo, con pérdida de salario (el subsidio es un porcentaje del salario real, y con el límite máximo de 1.400 euros). El Gobierno no deroga las reformas laborales; por el contrario, flexibiliza las relaciones laborales aprobando todos los ERTE que le presentan las empresas supuestamente para luchar contra las consecuencias económicas del coronavirus. No, no es regalando decenas de miles de millones -que vamos a tener que pagar todos con más recortes y con impuestos- a grandes empresas y bancos como se va a solucionar la crisis.

Este conjunto de medidas busca más que nada el apoyo a las empresas, aunque también incluye ayudas reales a los trabajadores, sobre todo para paliar los efectos de los despidos masivos que se prevén. Pero no satisface las reivindicaciones de la mayoría.

En lugar de buscar financiar estas medidas con un impuesto extraordinario sobre las grandes fortunas, o sacando a la banca los 60.000 millones que se gastó el Estado en rescatarlos, todas esas medidas van a costa de aumentar la deuda que luego pagaremos los trabajadores con nuestros impuestos. La deuda puede subir a un 120 % del PIB y los intereses aumentar 10.000 millones al año.  Hay que tener en cuenta que sigue vigente el artículo 135 de la Constitución que pone el pago de esa deuda por encima de las pensiones o los servicios públicos y el salario de los empleados públicos. Ni siquiera se recortan otros gastos, como los de Defensa o los de la Casa Real, para lograr una mayor disponibilidad de fondos para la alerta.

Más que nunca, defender derechos y conquistas, luchar por un cambio social y político

Como se sabe que situaciones de crisis de este tipo pueden dar lugar a cambios sociales radicales en los que las masas entran en acción, el Gobierno moviliza al Ejército, anula las libertades democráticas (la prohibición de movimientos anula los derechos de reunión y manifestación), culpabiliza a la población. En nombre de la «guerra» contra el virus exige a los sindicatos que hagan la unidad con la patronal y con el Gobierno.

Las instituciones antidemocráticas juegan a fondo su papel en esta situación, la Monarquía en primer lugar. La crisis de la Monarquía no es independiente de esta situación, no hay una línea que separe la monarquía corrupta de Juan Carlos I y la monarquía de Felipe VI, ambas son la continuidad de lo esencial de régimen franquista, y la Monarquía como forma de Estado fue instaurada para garantizar los privilegios del capital financiero, a cuyo servicio se encuentra.

La mayoría de los trabajadores son conscientes de que de nuevo se les quiere hacer pagar la crisis, de ahí la importancia de la lucha por que se les dote de medidas de protección, por defender sus derechos y sus salarios; aunque esta lucha se dé en desorden, de forma un tanto caótica por el momento. Cada vez más trabajadores comprenden que urge un cambio radical para preservarse, y apoyan y participan en las caceroladas contra la Monarquía.


2 opiniones en “Las medidas económicas del Gobierno”

  1. José María herrera molina dice:

    Es la pena que serán los mismos los que paguen esta guerra sanitaria que acabara en crisis y seguro y no me equivoco que será la más grande de los últimos 200 años

    1. Imposible dice:

      En nombre del Comité de redacción de informaciones Obreras te agradecemos tu aportación

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *