Las barbas de tu vecino

13 julio, 2015 en Editorial

 Editorial del suplemento especial del IO nº 296 (11 de julio de 2015)

Si, es una realidad, todos los gobiernos europeos y particularmente Rajoy viven pendientes del desenlace de la cuestión griega.

Todos son conscientes de que el rechazo del pueblo griego cuenta con la simpatía de los trabajadores y los pueblos de todos los países.

No es una cuestión baladí, toca los problemas de fondo.

Todas las fuerzas politicas se determinan en relación con esta cuestión crucial.

Desde este periódico obrero nos hemos pronunciado desde el primer momento al lado del pueblo griego, compartiendo sus luchas, su resistencia, sus reivindicaciones. Siendo conscientes de que el desmantelamiento de todas las conquistas sociales que exige el capital financiero y sus instituciones –el FMI, la UE, el BCE– no se detiene en Grecia. Es lo que quieren hacer en toda Europa. Y han empezado a hacerlo, en nuestro país particularmente desde mayo del 2010 con el gobierno Zapatero y su primer plan de austeridad.

La resistencia que se ha expresado en toda Europa a estos planes ha chocado con innumerables dificultades.

¿Cómo olvidar que tras la jornada de huelga general del 12 de noviembre de 2012 nuestros dirigentes sindicales llamaron a una tregua y a esperar a las elecciones?

¿Cómo olvidar que los trabajadores griegos participaron en decenas de movilizaciones y jornadas de huelga general que se encontraron, todas, sin salida?

Y ahora, después de dos votaciones –el 25 de enero y el 6 de julio de nuevo– la expresión de rechazo corre el riesgo de ser utilizada para conseguir un “compromiso honorable”, o sea acorde con la exigencias del gran capital. Nadie puede determinar qué va a ocurrir en los próximos días, pero para los cientos de miles de parados, la mitad de la juventud sin futuro, el país al borde del caos, de poco sirven los discursos sobre lo bueno que es el voto democrático.

No se puede ocultar que no hay solución sin atacar el fondo de los problemas, en particular la libertad de la banca para evadir capitales, la libertad de los armadores y la Iglesia (principal propietaria) para no pagar impuestos. O sea, el problema de la propiedad y la necesidad de la movilización y organización de los trabajadores para atacar este problema fundamental.

Rajoy es consciente de que si Tsipras no capitula completamente su destino está sellado. Recuerda el viejo refrán sobre las barbas del vecino.

Tiene prisa, pero no puede correr. Necesita recomponer las fuerzas de un aparato que se cae a trozos. Quiere forzar la aprobación de leyes y del Presupuesto de 2016 para dejarlo todo atado y ¿por qué no? jugar con la desmovilización para intentar no perder las elecciones.

Desde el 24 de mayo una exigencia de unidad recorre las filas obreras y populares.

Hay que responder a una pregunta: ¿no es posible unir todas las fuerzas obreras y populares para acabar con Rajoy, para responder a las exigencias más elementales?

La conferencia del 27 de junio impulsada por el CATP planteó: Para vencer a Rajoy y a la reacción hace falta un programa claro y sencillo: hace falta la unidad hoy, ya, el compromiso de no aceptar ninguna nueva ley arbitraria y reaccionaria.

Hace falta el compromiso común de combatir por:

  • Derogar las contrarreformas laborales.
  • Defender el derecho al trabajo y a un subsidio suficiente en caso de desempleo.
  • Defender la democracia y autonomía municipal, por tanto exigir la retirada de la ley de Racionalización y Sostenibilidad de las Administraciones Locales y de todas las medidas que ahogan las haciendas municipales y empujan a privatizar servicios.
  • Derogar la ley Wert.
  • Restablecer los servicios públicos, la sanidad, la enseñanza, recuperando los miles de profesores y sanitarios despedidos.
  • Derogación de la reforma del artículo 135 de la Constitución.
  • Garantizar la libertad de expresión defendiendo los medios de comunicación públicos.
  • Denunciar los convenios militares.
  • Restablecer el derecho al aborto.
  • Respetar el derecho de los pueblos a decidir.
  • Acabar con las persecuciones a los sindicalistas. Derogación del Art.o 315.3 del Código Penal, de la reforma de este Código y de la nueva Ley de Seguridad Ciudadana.

Desde IO, nos inscribimos plenamente en este combate.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *