La solución del capital financiero: una nueva reforma laboral

26 abril, 2017 en Edición Impresa, Editorial

Editorial de la edición impresa – nº 315 (26 de abril de 2017)

Tienen razón nuestros sindicatos cuando ante las declaraciones de la directora del FMI, la señora Lagarde, que exige una nueva reforma laboral, declaran: “la reforma laboral solo ha aumentado la pobreza y la desigualdad en España”.

En efecto, las dos ultimas reformas laborales, la de Zapatero en 2010 y la de Rajoy en 2012, han asestado un duro golpe a los salarios, a la negociación colectiva, a la contratación fija, multiplicando la precarización. Decenas de miles de millones de euros han sido trasladados del trabajo al capital… es un hecho. Si Christine Lagarde habla hoy de combatir la dualidad del mercado de trabajo, o sea “los empleos fijos protegidos” trata simplemente de continuar la política de los anteriores gobiernos para permitir que el capital financiero intente superar su crisis por medio del ataque despiadado al coste de la fuerza de trabajo. No es original, incluso es groseramente lo que proponen el capital financiero, sus instituciones, el FMI, la UE a todos los gobiernos a escala internacional y en particular en Europa.

Sin embargo, son conscientes de que ningún gobierno hoy, y en particular el gobierno Rajoy, tiene medios, instrumentos para cumplir las “órdenes” del capital financiero.

El rasgo determinante de la situación es la incertidumbre política, la pérdida de legitimidad de los gobiernos e instituciones que deben desarrollar la política del capital.

De forma inaudita, Rajoy es llamado a declarar como testigo en el asunto Gürtel. No es un asunto solo de corrupción, como titulaba El País el jueves 20 de abril: “La detención de Ignacio González destapa un abismo de corrupción en el PP”. El PP no es un partido como los otros, es la representación del aparato de Estado, heredado del franquismo. Es el régimen el que está tocado.

Esto es lo que explica la parálisis del Gobierno. Los compañeros de la estiba están sorprendidos de que el Gobierno ni siquiera les ha hecho llegar su nueva propuesta de reforma… pero es que la propia mesa del Pacto de Toledo sobre las pensiones no se reunía desde el 27 de febrero y el Gobierno sigue sin definir su posición. Y la comisión de reforma de la Constitución ni siquiera se ha reunido, ni la subcomisión sobre la LOMCE… Rajoy espera que el PSOE decida líder para que le saque las castañas del fuego. Al mismo tiempo deja podrir la cuestión catalana con la esperanza de que las peleas internas entre los partidos nacionalistas “resuelvan el problema”, sin dejar, claro está, de amenazar con el aparato judicial y más allá.

En esta situación de parálisis e incertidumbre una acción decidida de la clase obrera y sus organizaciones podría dar la vuelta a la situación.

Es lo que se plantean miles de trabajadores y responsables de vanguardia: ¿no es el momento de plantar cara al Gobierno, a los planes del capital financiero?

¿No es el momento de avanzar en la unidad de los trabajadores y los pueblos en defensa de las pensiones, por la derogación de las reformas laborales, por el derecho de los pueblos a decidir?


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