La Seguridad Social, las pensiones en Francia y la reforma Macron

19 enero, 2020 en Pensiones

Dada la actualidad y el valor de su contenido, ponemos a disposicion de nuestros lectores un articulo del periodico frances Informations Ouvrières, escrito por Yan Legoff, miembro de su redacción, en el que expone historia y antecedentes de la Seguridad Social francesa, el intento del gobierno Macron de acabar con las conquistas de la clase obrera de ese país ha originado la respuesta con la Huelga General mas importante despues de la II Guerra Mundial. Pedimos disculpas a nuestros lectores por su extensión pero hemos considerado, dado la importancia para los trabajadores españoles, poner integro su contenido.

Desde el 5 de diciembre de  2019, millones de trabajadores franceses se movilizan contra el proyecto de reforma de las pensiones presentado por el gobierno Macron, cuyos vínculos con el capital financiero, y en particular, con el mayor de los fondos de pensiones en el mundo, el norteamericano BlackRock (7000 millones de dólares americanos) han salido a la luz del día.

Para captar a fondo el alcance de ese ataque y la resistencia de los trabajadores, primero es necesario apreciar cabalmente el lugar central que ocupan las pensiones en las conquistas sociales y las relaciones sociales en Francia.

El sistema francés de  Seguridad Social

El sistema francés de pensiones, aunque haya sufrido numerosos ataques desde el año 1993 de parte de los gobiernos, tanto de derechas como de izquierdas, garantiza un nivel de pensión significativamente más alto que en la mayoría de los demás países, incluidos los más ricos.

Su historia se entronca en las mayores luchas de clase. En su actual configuración, este sistema de pensiones ha surgido de la ola revolucionaria que levantó a Francia al final de la Segunda Guerra Mundial y en el que cientos de miles de trabajadores con las armas en las manos tomaron el control de numerosas grandes empresas… La patronal de aquel entonces, ante el peligro de perderlo todo, tuvo que conceder lo que sigue siendo la mayor gran conquista social de la clase obrera de Francia: la Seguridad Social.

Desde el año 1945, la Seguridad Social gestiona y abona las pensiones de todos los trabajadores del sector privado, lo mismo para los subsidios de familia, los subsidios por accidente laboral e invalidez. También cubre los gastos por sanidad y garantiza el abono de una indemnización de sustitución del salario en caso de paro a resultas de la enfermedad. También garantiza la Seguridad Social la atención gratuita en caso de hospitalización, lo mismo que el reembolso completo de los tratamientos de las enfermedades crónicas más graves (cáncer, diabetes, etc.). En cuanto a las demás enfermedades, la consulta del médico está reembolsada en el 70 %.

Sistema de reparto

El presupuesto de la Seguridad Social (del que las pensiones representan más de la mitad) supera, y con mucho, el presupuesto del Estado.

Su financiación la aseguran las cotizaciones obligatorias abonadas cada mes por los empleadores y los asalariados. Estas cotizaciones las recoge la misma Seguridad Social, directamente de los salarios. Por lo tanto las cotizaciones no son un impuesto recogido por el Estado y del que los gobiernos podrían disponer a su antojo. Las cotizaciones, a las que los militantes obreros dan el nombre de “salario diferido”, están inmediatamente transferidas a los pensionistas, a los hospitales, a los enfermos, a las familias, a las víctimas del accidente laboral…

Este régimen, por lo que toca a las jubilaciones, lleva el nombre de régimen por “reparto” (las cotizaciones de los trabajadores activos son inmediatamente transferidas para pagar las jubilaciones), al contrario del régimen por “capitalización” existente por ejemplo en Estados Unidos (y en Chile), en el que es el mismo trabajador activo el que debe ahorrar (si puede) para la vejez, entregando sus ahorros a unos bancos o a unos fondos de pensiones que los invierten luego en los mercados financieros, a merced de los especuladores.

Por todo ello, en Francia, no hay realmente tales fondos de pensiones y las aseguradoras privadas de salud no ocupan más que un lugar muy marginal. Cientos de miles de millones de euros escapan así  al capital financiero cada año desde hace casi 75 años.

Los regímenes especiales

En el sector público, los trabajadores se benefician para la jubilación de los llamados regímenes “especiales”, que existían, para algunos sectores, antes de 1945. Los regímenes especiales han sido palancas para crear la Seguridad Social en 1945, también llamada “régimen general”, y que abona la pensión a los trabajadores del sector privado. Un ejemplo de régimen especial: el de los ferroviarios de la compañía pública de ferrocarriles, la SNCF, fundado en 1910. Los trabajadores de la compañía pública de electricidad, EDF, también tienen una caja de jubilaciones de pensiones específica, lo mismo que los funcionarios de las “comunidades” locales y de los hospitales. Como anécdota, hay que saber que los marineros o los y las profesionales de la danza clásica o moderna  de la Ópera de París (en huelga desde el 5 de diciembre) también tienen cajas de jubilaciones particulares, fundadas en el siglo XVII.

Los funcionarios estatales (profesores, agentes de Hacienda, policías, militares, etc.) no tienen caja de jubilación. Según lo que requiere el Estatuto de la función pública, sus pensiones las paga directamente el presupuesto del Estado (como los salarios de los funcionarios activos).

Sistema de cálculo de la pensión

El montante de la pensión de jubilación, tanto en el sector público como en el sector privado, está dentro de un promedio de más del 70 % del último salario, hasta tal punto que la tasa de pobreza de los jubilados en Francia es una de los más bajas del mundo. En Francia, lo usual es que los jubilados sean quienes ayudan a sus hijos o nietos en paro o en situación de gran precariedad.

– Para los trabajadores del sector privado, el monto de la pensión equivalía hasta 1993 al 50 % de la media del salario abonado en los 10 mejores últimos años de la vida profesional del trabajador. Este monto hoy está calculado a partir de los 25 mejores años (debido a una contrarreforma que se impuso en 1993). Esta pensión se completa con una caja de pensión complementaria.

– En cuanto al sector público, el monto de la pensión es igual al 75 % de la media del salario (sin incluir las primas) abonado durante los seis últimos meses de la carrera profesional (los funcionarios no tienen pensión complementaria). Estos modos de cálculo son de suma importancia.
Únicamente los “mejores” años son tomados en cuenta: por lo tanto no caben en el cálculo del monto de la pensión del trabajador los periodos de paro forzoso, los inicios de la carrera profesional en las que se abonan los salarios habitualmente más bajos, los periodos a tiempo parcial que suelen tomarse muchas veces las mujeres durante algunos años para cuidar de un niño, etc.

Distintas contrarreformas

Para ejercitar tus derechos a la jubilación de tasa completa, bastaba hasta 1993 con cumplir con una doble condición: validación  de 37,5 años de cotización y haber alcanzado los 60 años. Millones de trabajadores de los regímenes especiales, debido a condiciones de trabajo particularmente penosas, hasta tenían el derecho de jubilarse a los 55 años (las enfermeras, por ejemplo), y hasta 50 años (los conductores de tren o aún los alcantarilleros).

La duración de cotización obligatoria ha crecido debido a las contrarreformas que han tenido lugar entre 1993 y 2014. Hoy llega hasta los 41,5 años (en el sector público como en el privado) y está programado desde 2014 que vaya alcanzando los 43 años en 2035.

Asimismo, la edad legal para jubilarse ha sido alargada en el 2010 hasta los 62 años (y la de jubilación anticipada a los 52 y 57 años).

Estas medidas cada vez han provocado la movilización de millones de trabajadores en 1995 (cuando el gobierno del momento, que quería suprimir los regímenes especiales, tuvo que dar marcha atrás después de tres semanas de huelga), en el 2003, el 2010, el 2014…

Hay que señalar que estas contrarreformas no han podido cuestionar un aspecto esencial del sistema de pensiones, el de la solidaridad. Así es como las madres de familia, (en el sector privado) siguen beneficiándose todavía hoy de dos años de cotizaciones “gratuitas” con el nacimiento de cada niño; Los periodos de paro o de enfermedad están considerados periodos de cotización (pero que no sirven para calcular el monto de la jubilación de la pensión); las viudas se benefician de parte de la pensión de su cónyuge fallecido, etc.…

Los objetivos de Macron

El proyecto del gobierno Macron es descalabrar todo este edificio. Macron no lo ha ocultado. En abril del 2019, durante una gran rueda de prensa dedicada en gran parte al lanzamiento de su contrarreforma de las pensiones, ha declarado: “Se ha dejado a nuestro país durante decenios, hay que decirlo, con estructuras, costumbres, organización que habían sido edificadas tras la Segunda Guerra Mundial cuando en cambio el mundo, ha cambiado profundamente. Asumo haber aclarado esta hipocresía (…). La amplitud de la transformación que está por hacer (…),eso, nunca se ha hecho en tiempos de paz.

Para llevar a cabo esta verdadera contrarrevolución, ha nombrado algunos meses tras su elección, en 2017, a un hombre, Jean-Paul Delevoye, quien, como ministro de un gobierno anterior, estuvo asociado de cerca a las últimas contrarreformas dirigidas contra las pensiones, muy estrechamente vinculadas con las compañías de seguros privadas.La revelación de sus vínculos con el capital financiero por lo demás obligó a Delevoye a dimitir, a finales de 2019, en plena huelga y manifestaciones contra la “reforma” que había preparado con “concertaciones” con las direcciones de las organizaciones sindicales desde hacía dos años. Lo ha sustituido un diputado del partido presidencial, exdirector de personal de una de las principales cadenas de hipermercados en Francia

¿En qué consiste la reforma?

Y así podemos llegar al contenido de esta “reforma” que puede resumirse sencillamente en algunos puntos.

–  Todos los regímenes de jubilaciones existentes como concreción de las mayores luchas de clase de los trabajadores de Francia, quedarán suprimidos y sustituidos por un “régimen universal” por puntos.

–  El monto de la pensión se calculará sobre la base de “puntos” acumulados a lo largo de la vida profesional.
Cada mes, las cotizaciones del asalariado quedarían convertidas en puntos (el valor del punto se vería definido por el gobierno cada año). En el momento de la jubilación, se haría la operación inversa: la suma de los puntos acumulados a lo largo de la vida profesional, según un valor del punto también él definido cada año por el gobierno, se vería convertido en un monto mensual de la pensión.

Varias organizaciones sindicales, tomando los parámetros (valores del punto) brindados por el mismo gobierno, han realizado simulaciones sobre numerosísimos casos concretos: demuestran que este nuevo modo de cálculo llevaría consigo pérdidas importantes hasta un 20 %, 30 % incluso más del 50 % del monto de las jubilaciones.

– Los principales mecanismos de solidaridad del sistema actual desaparecerían: supresión de los dos años de cotización “gratuitos” por niño para las madres de familia, etc.

– Supresión de las jubilaciones anticipadas (antes de la edad legal), sustituidas por “puntos” de  penosidad individualizados y arbitrarios.

–  El gobierno se jacta de que no toca la edad legal de la jubilación a los 62 años, a la vez que repite constantemente que habrá que “trabajar más tiempo“. Por lo tanto es evidente la hipocresía. El proyecto de ley está estructurado por un parámetro inédito: “la edad de equilibrio“, también llamado “edad pivote“. Esta “edad de equilibrio” por definición es más alta que la edad legal de 62 años. Llevaría consigo penalizaciones sobre el monto de la pensión, ya de por sí disminuido por el cálculo por puntos: una jubilación un año antes de la edad de equilibrio, sería un 5 % de jubilación menos hasta la muerte; una jubilación dos años antes de la edad de equilibro, sería un 10 % menos, etc. Esta edad de equilibrio no podrá sino crecer cada año con la esperanza de vida y deberá sobre todo “tomar en cuenta las orientaciones plurianuales de las finanzas públicas“, reza el proyecto de ley.

El objetivo final

Con este dispositivo, el gobierno pretende allanar el camino a los fondos de pensión (el último artículo de su proyecto de ley apunta explícitamente a “generalizar” los planes individuales de ahorro para pensión) con un atraco sin precedentes a las pensiones que son parte integrante de la Seguridad Social, principal conquista de los trabajadores de Francia. Lo mismo pasa con los estatutos de los trabajadores del sector público (obstáculo a la privatización de los servicios públicos), los convenios colectivos de los del sector privado que están amenazados inmediatamente                                                                                                                                                                                                                                                                                                     Yan Legoff,                                                       redacción del periódico Informations Ouvrières 


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