La defensa del actual sistema de pensiones

13 marzo, 2020 en Edición Impresa, Editorial

La existencia de la Seguridad Social y del régimen actual de pensiones hunde sus raíces en la resistencia, combate y luchas cotidianas de los trabajadores de nuestro país. Trabajadores que forman una sola clase de Coruña a Barcelona, de Cádiz a Bilbao.

Es el «salario diferido» logrado en decenios y decenios. No es algo «negociable» con grupos empresariales, fuerzas políticas o gobiernos de turno.

Recordemos que incluso bajo la dictadura y producto de la huelga de Asturias del 62 que duró dos meses, el régimen se vio obligado a hacer concesiones al respecto.

Todos los gobiernos bajo la dictadura o bajo la monarquía han intentado saquear las arcas del tesoro de la clase obrera. El cálculo sindical es que 500 000 millones de euros han sido desviados a otros gastos. Nadie puede demostrar que el sistema no es viable, al contrario.

Hemos vivido sucesivas contrarreformas, por ejemplo en el 85, bajo el gobierno González,  la contrarreforma provocó una crisis con el sindicato hermano del PSOE, la UGT, y su secretario general Nicolás Redondo dimitió de su cargo de diputado después.

La historia es larga y prolija. Es por ello que la comparecencia del nuevo ministro de la Seguridad Social (segregada de Trabajo por el nuevo gobierno), José Luis Escrivá, era esperada con expectación.

En efecto, el jueves 5 de marzo el ministro compareció ante la comisión del Pacto de Toledo (formada bajo el gobierno González en el 95 a propuesta de CiU (actual PDeCAT), compuesta por  todos los grupos parlamentarios y encargada de hacer recomendaciones al gobierno).

El ministro fue claro: hay que cumplir el ASE, o sea, retrasar la edad de jubilación, como mínimo hasta los 67, endurecer las condiciones de la «jubilación anticipada» (y esto cuando se  anuncian decenas de miles de prejubilaciones en la industria) y, para el detalle, esperar que el Pacto de Toledo haga sus recomendaciones.

El Acuerdo Social y Económico firmado el 2 de febrero de 2011 por sindicatos, patronal y el presidente de gobierno Zapatero, fue el mayor hachazo contra el sistema de pensiones. Y, recordemos, provocó una ruptura generacional. ¿Cómo cientos de miles de jóvenes iban a encontrar trabajo si se exigía a los adultos continuar durante años?

La política del actual ministro es continuar y profundizar este hachazo y, para las medidas concretas, implicar a todas las fuerzas políticas y sindicales.

Así estamos por este lado.

Para los pensionistas, que son ya 9 millones, pero también para el futuro de la clase obrera y la juventud se trata de una cuestión esencial. Y más cuando medidas como el anuncio del traspaso –a finales de 2021- de la gestión económica de la Seguridad Social al gobierno vasco es el primer paso para dislocar la caja única.

Las plataformas de pensionistas se muestran reacias al Pacto de Toledo y debaten sobre cómo  defender el actual sistema. Pero la defensa de la Seguridad Social no es sólo un asunto de los pensionistas, es un asunto de toda la clase obrera, y no podemos permitir que estén aislados y sin contar en esa batalla con el apoyo explícito de los sindicatos y de toda la clase obrera. Defender la Seguridad Social y el sistema de reparto corresponde a los intereses de todos los trabajadores, pensionistas, activos o futuros.

En este combate se inscribe este periódico obrero y desde sus paginas desarrolla los elementos para llevar a buen término esta lucha.

 


2 opiniones en “La defensa del actual sistema de pensiones”

  1. Antonio Miguel Muñoz Romero "Chico" dice:

    La Huelga del 1985 fue CC. OO y la del 1988 CC. OO y UGT.

    1. Imposible dice:

      Tienes razón, Antonio Miguel, de todas maneras el editorial lo que pretende y viene a reflejar lo largo y prolijo que esta siendo el proceso de ataque a las pensiones. Se podría haber añadido que las huelgas del 62 fueron el embrión de CCOO, se podía haber añadido que la HG del 85 la convoco solo CCOO aunque Redondo voto en contra de los presupuestos, se podían haber añadido mas cuestiones ¿pero cambia eso el fondo de lo que plantea el editorial? Un saludo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *