IO 350

6 noviembre, 2020 en Edición Impresa, Editorial

  Ponemos a disposición de nuestros lectores el editorial de Informaciones Obreras nº 350, ultimo numero recién salido de imprenta. Comunicamos, a su vez, que Informaciones Obreras es un periódico militante, expresión de la lucha de clases y  que su confección tiene unos gastos añadidos que solo se pueden sufragar con aportaciones económicas a dicho periódico. Todo interesado en conocer dicho numero en su total extensión puede ponerse en contacto con su contacto habitual, realizando una suscripción a través del modelo establecido en esta Blog o bien solicitándolo a la dirección  administracion@informacionobrera.org 



 

EDITORIAL

Con la Monarquía no hay salida de la crisis

La pandemia ha sido el acelerador y reve­lador de la profunda crisis que sacude, no sólo a nuestro país, sino al conjunto del mercado mundial, afectando incluso a los países en que la enfermedad casi no ha alcanzado ex­tensión. La epidemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto la descomposición y barbarie del modo de producción capitalista, que destruye la fuerza de trabajo, la naturaleza, los recursos na­turales, las conquistas sociales y democráticas, los servicios públicos. Y todo ello en beneficio de una minoría que se sigue enriqueciendo du­rante la pandemia mientras la población traba­jadora vive un duro presente y mira con preocu­pación al futuro.

Este fenómeno, de orden mundial, afecta más en profundidad a nuestro país. En estos mo­mentos, según los datos de la OCDE, España es el decimotercer país por orden de Producto Interior Bruto a escala mundial. Pero es también uno de los países en que las consecuencias de la pandemia son más brutales. Alcanzamos la cifra de cinco millones de parados, un 20% de la po­blación activa (que, además, es más baja que en otros países europeos). El 44 por ciento de la juventud está en el paro, y la inmensa mayoría de los que trabajan son precarios. La pobreza se ha multiplicado por dos. A pesar de todas las promesas que nos hicieron al comienzo de la pandemia, sectores enteros de la producción van a desaparecer (ahí está Alcoa, la última empresa fabricante de aluminio que nos quedaba, donde el Gobierno ha hecho oídos sordos a la petición de sus trabajadores de nacionalización). La sa­nidad, ya falta de medios antes de empezar la COVID, está al límite. La cuarta parte de médi­cos y enfermeras quieren abandonar la profe­sión. 12.000 médicos se han ido ya al extranje­ro en los últimos años. Y no continuamos porque los datos son públicos.

Para orientarnos en el combate por la eman­cipación social y política hay que buscar las causas de esta realidad, y nadie va a encontrar la respuesta en el “debate” de la moción de cen­sura, ni en el bloque constitucional de los parti­dos, de Bildu y la CUP al PSOE, opuestos al “fascismo”… qué buen espantapájaros, sin duda racista y antiobrero. Pero el supuesto “antifas­cismo” no puede ocultar las responsabilidades y a los responsables de la actual situación.

Hay que preguntarse ¿quiénes son los res­ponsables de que este país se haya desindustria­lizado (y se siga desindustrializando a pasos agigantados), de que dependa del turismo (siem­pre aleatorio y con muy bajo valor añadido, basado en precariedad, bajos salarios y abuso empresarial), y que sea el que gaste menos en Europa en Sanidad y educación?

Solo hay una respuesta. El bajo gasto en sa­nidad y enseñanza no es de hoy, es una constan­te bajo todos los gobiernos, es decir, es una característica del régimen. La pesada losa here­dada, con el rey a la cabeza y la “justicia” a su servicio, es el principal obstáculo para dar res­puesta a las necesidades de la población, las reivindicaciones obreras y los anhelos democrá­ticos de los pueblos. Este enorme entramado parasitario es el valedor de un gran capital ren­tista aferrado a las prebendas del Estado que le garantiza leyes antiobreras y el orden del Código Penal y la ley mordaza.

El gobierno actual, como todos los gobiernos que le han precedido, sigue siendo el juguete de unos y otros. No hacemos más que constatar por qué el gobierno actual es el más reacio en Europa (incluidos los gobiernos de derechas) a adoptar impuestos progresivos a las grandes fortunas, a cobrar impuestos de verdad a las grandes empre­sas (los grupos bancarios pagan sólo un 2,84% del beneficio total que logran globalmente, y los grandes grupos bancarios el 5,99%), y que se muestra incapaz de parar o moderar la especula­ción inmobiliaria, de poner freno a las fusiones bancarias en detrimento de trabajadores y pobla­ción, de impedir el cierre de fábricas, ni siquiera atendiendo a la llamada de los trabajadores de intervenir. Por no hablar de la impotencia ante la nueva extensión de la pandemia.

Ahora, gobierno y oposición, así como los dirigentes sindicales, ponen todas sus esperan­zas en el “maná europeo”. Pero ya se anuncia que esas supuestas ayudas y préstamos van a estar condicionados a exigencias de recortes, y que, además, van a llegar, como muy pronto, en el verano próximo.

El malestar social crece, las medidas restric­tivas aplicadas –dicen– contra la pandemia, bus­can también (o tal vez en primer lugar) paralizar a los trabajadores, a la juventud…

Sin embargo la resistencia existe y se expre­sa. Desde los trabajadores de Alcoa en huelga indefinida, a los sanitarios, a los pensionistas, que ya han recogido más de 120.000 firmas por la exigencia de una auditoria que desvele a dón­de ha ido el dinero de la Seguridad Social.

Ayudar a aunar el combate diario por las reivindicaciones, por las libertades, contra los juicios franquistas, y contra el régimen monár­quico, por la República, es el objetivo del Encuentro que prepara el Comité por la Alianza de Trabajadores y Pueblos para el sábado 7 de noviembre. Con la Monarquía no hay salida de la crisis

 


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