Informations ouvrieres nº 603

7 mayo, 2020 en Internacional

 Dada la similitud con algunos de los aspectos que se preducen en nuestro pais,  el comité de redacción de Informaciones obreras se hace eco del editorial del semanal Informations ouvrieres nº 603 https://infos-ouvrieres.fr/  semana del 7 al 13 de Mayo 2020, semanal que en esta situacion de pandemia se puede leer en abierto.



destrucción programada

En continuidad con sus predecesores de derechas y de izquierdas, anclados en las instituciones de la V República y de la Unión Europea, Macron, Philippe y todos sus ministros llevan al país a la catástrofe.

Todas las fuerzas vivas, todas las fuerzas productivas que constituyen un país se ven arrastradas en una espiral de destrucción. Todas sus decisiones, desde el escándalo de las mascarillas, los test, la negación de las libertades, pasando por el confinamiento y las condiciones de desconfinamiento contribuyen a ello.

Once millones de trabajadores paralizados, millones de niños y jóvenes privados de instrucción, la transformación de la escuela en guardería, la explosión del sistema sanitario, millones de personas enclaustradas en sus casas obligatoriamente personal de la Seguridad Social que pretenden enrolar en las brigadas, aviones, trenes, sectores enteros de la economía paralizados. Departamentos al borde del colapso… No sorprende que ante semejante desenfreno y pese a la dificultad de las condiciones, utilizando todos los medios posibles, estallen el rechazo, la indignación y a veces incluso el odio, señalando por su nombre a los responsables y los culpables. Todos los que encarnan el sistema.

En esta situación se publica un texto titulado «1 de Mayo, nunca más». Es continuidad de un llamamiento del mismo tipo, «El día después». El texto va firmado por no menos de veinticuatro responsables de organización.

Pasemos por alto las invocaciones, las propuestas mejores o peores y los deseos irrealizables. Este texto tiene dos particularidades. Fustiga desde la primera línea «los desajustes del capitalismo neoliberal», sin comentarios. Señalemos simplemente que tal es el contenido de innumerables declaraciones de todas las instituciones europeas desde hace años y que el propio papa se desgañita en el mismo sentido cada vez que aparece en el balcón o visita a los pobres. La otra particularidad reseñable, y por razones evidentes, es que en vano se buscarán los nombres del presidente Macron, de Édouard Philippe, de Olivier Véran, de Blanquer u otros… La palabra «gobierno» aparece una sola vez al final, y tan solo a propósito del «desajuste climático».

No nos sorprende que dirigentes de asociaciones o de ONG, con un lenguaje empalagoso o radical, se dejen embaucar y lo acepten. Esto forma parte de la vida política y social desde hace mucho tiempo. Lo que resulta mucho más preocupante, sorprendente y puede desconcertar es que dirigentes de organizaciones sindicales conocidos, respetados, apreciados por miles de afiliados y de trabajadores se identifiquen con esto. O incluso que otros, que no firman, produzcan documentos a menudo con reivindicaciones correctas en los que también se evitan los nombres del presidente y los ministros.

Lo más desconcertante es que esto es totalmente contradictorio con las masivas declaraciones, pronunciamientos, acusaciones, denuncias que emanan de sus propias organizaciones, sindicatos, federaciones, militantes, que, todos ellos en sintonía con el país real, señalan la responsabilidad, la culpabilidad del gobierno, sus ministros y sus esbirros.

Las más de las veces sin estridencias, sin exageraciones, con el apoyo de documentos y hechos. Como saben hacerlo los verdaderos sindicalistas. ¿Por qué esta prudencia de las direcciones? ¿Por qué minimizar, por qué esta desconexión con muchas de sus propias instancias y militantes? ¿Dificultades para resistir las enormes presiones del presidente en persona y del Medef, del tipo «frente a las crisis, vayamos codo con codo, nada de polémicas, eso queda para el día después»?  ¿Absurda esperanza de que las cosas terminen por resolverse por sí mismas sin quebranto? ¿Aceptación, sin atreverse demasiado a decirlo, de esta funesta unión nacional, ya en marcha con  el «no se puede hacer otra cosa»? ¿Miedo a ser tachados de irresponsables? Lo serán de cualquier modo. ¿O bien simple olvido que será rápidamente corregido? ¿Por qué no? Nosotros preferiríamos que fuera así. En cualquier caso sería prudente que decidieran y resolvieran.

Sin prejuzgar en modo alguno sobre su sinceridad, en los períodos agudos, la demarcación entre compromiso, participación y dejar hacer es muy necesaria. Sería prudente que escucharan, oyeran, se hicieran eco de lo que en sus propias filas se está expresando con redoblada intensidad. Dar un apoyo sin fisuras, ¿y por qué no en unidad? a ese 69% que se niega a enviar a sus hijos a lo que ya no es la escuela, con los riesgos sanitarios que ello conlleva.

Hacerse eco y poner el acento en esos gritos de desesperación, de odio, de los que no pueden aceptar que se les haga pagar 60 euros por las mascarillas cuando están buscando algo para comer.

Denunciar alto y claro esta incoherencia, esta impostura política del confinamiento, desconfinamiento, que aparece con toda claridad y que señalan las declaraciones  carteles del tipo «desconfinados para ir a trabajar, no para manifestarnos» y que ahora va a servir para prorrogar el estado de emergencia.

Las posibilidades son múltiples, contra el cuestionamiento del derecho de los médicos, contra la privatización del Estado que demuestra el asunto de los test, contra las leyes de excepción. Seguir sin hacerlo constituye incontestablemente un obstáculo.

Pero que nadie se haga ilusiones. Eso no parará el rechazo, el odio y la revuelta que ya están presentes. Es muy posible que los trabajadores, los jóvenes, todos aquellos sobre los que verdaderamente descansa el país, con la inteligencia, la madurez, la agudeza que todos los días se expresan, encuentren ellos mismos, junto con sus organizaciones, las formas y los medios para hacer frente a la situación.

La redacción


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