Gran Bretaña – Tras el referéndum

(En la edición impresa del Información Obrera nº 306 se publicaron extractos de este documento que sigue – 1 de julio de 2016)

Acabar con el gobierno

Corresponsal de Labour News

LexitSi hay un hecho que ningún comentarista es capaz de ocultar es que el voto del jueves pasado ha sido un voto masivo del electorado popular, con un 72% de participación. En algunas circunscripciones obreras, el voto favorable a la salida de la Unión Europea supera el 60%, en algunos casos más del 70%, con altos índices de participación. Los centros industriales han registrado los resultados más abultados a favor de la salida: Great Yarmouth (71 %), Castle Point in Essex (73 %), Redcar and Cleveland (66 %).

Los trabajadores también han votado contra la dirección de la confederación sindical de los TUC, que había emprendido una vergonzosa campaña, explicando que todos los derechos de los trabajadores de este país eran imputables a la UE. Han votado asimismo contra la dirección del Partido Laborista, que no ha dudado en hacer campaña con los conservadores y David Cameron. Y han votado también contra Jeremy Corbyn, responsable del Partido Laborista, elegido por una amplia mayoría de la base del partido y de los sindicatos contra la antigua dirección derechista. Aunque Corbyn no haya querido hacer campaña con la derecha, el objetivo de su campaña por “Otra Europa posible, una Europa social” era impedir cualquier expresión independiente de la clase obrera.

Además, todos aquellos que, desde la izquierda o los sindicatos, han organizado campañas por la salida junto con conservadores como Boris Johnson, o incluso con la extrema derecha, el UKIP y Nigel Farage, han empañado lo que realmente estaba en juego en este referéndum. De tal modo que han participado en la campaña tendente a identificar a todos los contrarios a la UE como “soberanistas”, o incluso racistas. Y al hacer una campaña común con los conservadores, han protegido al gobierno Cameron. Sólo tres federaciones sindicales, RMT, Aslef y BFAWU, que han tomado posición favorable a la salida de la UE, se han negado a hacer campaña con la derecha y han hecho una campaña obrera (“Lexit”, “Salida de izquierda”), contra la UE y contra los conservadores. En el comunicado de “Lexit”, se dice: “Esta campaña podría haber sido una gran cruzada del Partido Laborista, si se hubiese puesto a la cabeza de la indignación de la clase obrera. (…) Lo que ha permitido a la derecha apoderarse de una victoria que en realidad no es suya (…).”

En cuanto a los conservadores, cualesquiera que sean las diferencias de la clase dominante británica, en una cosa están de acuerdo: en continuar la destrucción de todas las conquistas obreras, de los servicios públicos, de los empleos y, por lo tanto, de los sindicatos levantados por los trabajadores. Los que, como Boris Johnson o Michael Gove, apoyan la salida ven en ella un medio de renegociar los términos de la participación británica en la defensa de los intereses del capital financiero en Europa, de una manera más ventajosa para ellos, en el marco de una crisis general de las instituciones de la UE. Dentro o fuera, seguirán haciendo la misma política, con el apoyo de la UE.

Así, el día del referéndum, Johnson y los 86 diputados conservadores pro “Brexit” escribían una carta a Cameron, diciéndole que “cualquiera que sea la decisión del pueblo británico, usted tiene el mandato y el deber de seguir dirigiendo el país y aplicar nuestro manifiesto (el programa del Partido Conservador)”. Pero la crisis ha hecho dimitir a Cameron.

Cuidar a Cameron… y salvar la Unión Europea

No cabe duda de que la votación del electorado popular ha infligido un serio golpe al Partido Conservador. De hecho, el grupo parlamentario conservador está partido en dos. Todo está dispuesto para que la sustitución de Cameron se lleve a cabo en el congreso del Partido Conservador, en octubre, en el que deberán encontrar un acuerdo en el seno del partido para seguir gobernando con una mayoría muy exigua (sólo 18 diputados). Boris Johnson hace así cuanto puede para cuidar a Cameron, a su partido… y salvar la UE, cuyo hundimiento, bajo el efecto combinado de sus propias contradicciones y de la resistencia de los pueblos, comprende perfectamente que abriría camino a la desestabilización de todos los gobiernos que han vinculado su suerte a la defensa del capital financiero.

En el Partido Laborista, la campaña por seguir en la UE no ha hecho más que fortalecer al ala derecha del partido, los blairistas, que esperaban la menor ocasión para acabar con Corbyn y cuestionar el voto del 60% de afiliados, simpatizantes y sindicalistas que lo eligieron el año pasado. Al día siguiente, Hillary Benn, ministro de Asuntos Exteriores del gobierno en la sombra de Corbyn y jefe de filas de los partidarios de la intervención militar en Siria en diciembre pasado, era destituido tras haber pedido la dimisión de Corbyn, responsabilizándole de la derrota. A consecuencia de ello, otros doce miembros de ese gabinete dimitían durante el fin de semana. Dos diputados han presentado una moción de censura. Corbyn se ha negado a dimitir, apoyándose en el mandato masivo de los afiliados, pero los constantes compromisos con la derecha del partido lo han debilitado. Podrían organizarse nuevas elecciones internas si cincuenta diputados del Partido Laborista lo solicitasen. Los afiliados se oponen en masa al golpe de Estado contra Corbyn y algunos han lanzado la consigna de elecciones generales anticipadas. En esta fase, nada indica que vayan a producirse, haciendo los conservadores cuanto pueden por evitarlas.

Esto no puede resolverse al margen de la lucha de clases

Es innegable que esta votación abre una crisis de las instituciones británicas, pero los problemas y los ataques a los que está confrontada la clase obrera no van a resolverse solos al margen de la lucha de clases. El comunicado de “Lexit” recuerda con toda razón que todas las conquistas obreras son fruto de la lucha de clases, y concluye: “Lo único que la izquierda puede hacer ahora es unirse en torno a este resultado y combatir a los conservadores.”

“¡Poner fin a la austeridad ahora!” Aprovechemos la crisis de los conservadores, no esperemos a futuras elecciones, es ahora cuando hay que derrotar al Gobierno en la lucha de clases tras el referéndum. Los internos del NHS (sistema sanitario británico) han hecho fracasar hasta ahora el plan de reforma de su contrato laboral por el gobierno, haciendo huelga en ocho ocasiones, cuatro de ellas de manera total. El acuerdo propuesto por el Gobierno ha sido sometido a votación de los internos afiliados a la Asociación Médica Británica (BMA). El 6 de julio, si consideran que no han obtenido satisfacción, organizarán de nuevo la huelga. Una vez más, será necesaria la solidaridad activa de los demás trabajadores del NHS y de sus sindicatos, pero también de todo el movimiento sindical y de la dirección del Partido Laborista para hacer retroceder a Cameron. Por su parte, un 92% de los docentes del NUT (sindicato de profesores) ha votado a favor de una jornada de huelga el 5 de julio para defender sus condiciones laborales amenazadas por el proyecto de privatización total de la enseñanza.


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