Fuera Ayuso, el PP y sus politicas

23 marzo, 2021 en CATP

           

 

 

 

 

Declaracion

Acabar con la corrupción, el deterioro social y la represión

¡Fuera Ayuso, el PP y sus políticas!

Un año de pandemia ha agravado la grave situación económica que ya azotaba al conjunto de la sociedad, que aún no se había recuperado de la anterior crisis. Si miramos los datos son tremendos. Las cifras oficiales contabilizan 73.000 muertos en un año por el COVID; de ellos casi 30.000, el 41%, son ancianos y ancianas que fueron abandonados en soledad, a quienes les fue negada la asistencia sanitaria. Más de 3,2 millones de contagiados. Cientos de miles de despidos que, a pesar de las multimillonarias ayudas a las empresas, han elevado las cifras de Paro a los 4 millones; sin contar los 900.000 que están en ERTE, que luego se están convirtiendo en ERES. Muchas empresas recibiendo ayudas y reduciendo impuestos, mientras aprovechan la situación para reducir sus plantillas, para contratar en condiciones de precariedad. El nivel del desastre se aprecia con un solo dato. Después de años de aumento continuado de nuevos pensionistas, este año ha disminuido la cifra en 40.000 beneficiarios.

Las medidas de confinamiento han creado graves problemas porque no se han tomado las medidas preventivas necesarias. Ni rastreadores, ni atención primaria ni personal médico suficiente. Sin medios para fabricar ni una simple mascarilla o bata impermeable y qué decir de respiradores, vacunas, etc. Años de recortes y privatizaciones han mostrado una realidad siniestra. Todo privatizado, o deslocalizado. Sin medios para tomar ni las más simples medidas de higiene. Por lo que solo ha quedado la solución del aislamiento que ha arruinado a miles de autónomos y pymes y ha disparado las enfermedades mentales. Mientras otros se han aprovechado de esta pandemia para forrarse.

Un año entero de estado de Alarma casi continuo ha demostrado que el conjunto de las medidas represivas -con la ley mordaza como herramienta- estaban destinadas a impedir la movilización de los trabajadores, los jóvenes, los pueblos golpeados por los planes de despidos, el desmantelamiento de la sanidad pública, y demás exigencias del capital financiero y el régimen monárquico.

Explota la crisis política

La moción de censura presentada en Murcia por el PSOE y Ciudadanos ha llevado a una nueva convulsión política. Nada más conocerse esta moción, la presidenta de Madrid, Díaz Ayuso, ha aprovechado para disolver la Asamblea de Madrid y convocar elecciones para el 4 de mayo con la excusa de que Ciudadanos le iba a presentar una moción de censura en Madrid. En realidad, estaba esperando esta situación pensando en que las elecciones le van a ser favorables. La crisis ha hecho explotar a Ciudadanos, demostrado que realmente no era un partido sino un agrupamiento de oportunistas sin otro cometido que el de asegurarse el sustento.

Todo esto pone de manifiesto ante la ciudadanía un mundo de corrupción, compra de lealtades, transfuguismo, enfrentamientos vacíos, muy lejos de las preocupaciones de una población que lucha cada día por su subsistencia y que cada vez siente más ganas de decir ¡que se vayan todos!

¿Madrid es diferente?

Es verdad que la actuación ha sido parecida en todas partes. Gobiernos autonómicos y central han contribuido al caos y han facilitado con sus medidas la expansión de la enfermedad. Todos son colaboradores del desmantelamiento de los servicios públicos. Ninguno ha tomado medidas elementales como asumir la gestión directa de la sanidad privada o los centros de mayores, o incautar industrias para defender los puestos de trabajo o para producir bienes imprescindibles para hacer frente a la pandemia. Todos a una han criticado las movilizaciones de los jóvenes, del 8 de marzo, de la sanidad. Eso cuando no las han prohibido sin más.

Pero Madrid ha destacado en todos los sentidos en esta pandemia. Los madrileños y madrileñas hemos padecido el peor gobierno posible. Las peores cifras en número de fallecidos, en contagiados, a nivel absoluto y proporcional. En abandono de las personas que están en residencias. Campeones en hundir la economía, en derrochar dinero para dárselo a sus amigos constructores (hospitales IFEMA con un costo superior a los 50 millones y Zendal una inversión de 150 millones, dos veces más de lo presupuestado). Se han desmantelado hospitales y la atención primaria. Siguen cerrados los centros de urgencias (después de un año) y ahora con la vacunación se vuelve a una actuación escandalosa buscando cómo beneficiar a empresas privadas en vez de reforzar la sanidad pública.

El gobierno de Ayuso ha sido un peligro para todos y todas. Ha sido un gobierno que ha actuado por libre y siempre en división con las otras comunidades. Un gobierno que se quejaba de que entraba el virus por Barajas y ahora abre Madrid a los miles de turistas de toda Europa para que vengan a Madrid a saltarse las restricciones que tienen en sus países. Un gobierno que no ha dudado en traicionar a sus socios de gobierno para buscar una alianza con lo más oscuro del franquismo.

Si por algo se ha destacado el mandato de Isabel Díaz Ayuso, en este año y medio  en Madrid,  sin  haber aprobado un solo proyecto de ley, ni siquiera ha aprobado el de los Presupuestos que presentó en la Asamblea de Madrid. Pero eso sí: envuelta en mil polémicas y queriendo  marcar la agenda del Gobierno de España y choques constantes con C´s, sus socios de gobierno y, con guiños constantes a la ultraderecha con la que cada día se identifica más.

Madrid merece otro gobierno. Y sobre todo necesita otra política. Y para eso es necesaria la movilización del conjunto de la población trabajadora. En defensa de la sanidad y enseñanza pública, por residencias públicas y no privadas. Un gobierno que contrate a los miles de profesionales de sanidad y educación necesarios, que destine los fondos para los servicios públicos y que haga frente a las múltiples deficiencias en servicios sociales.

Vivimos una situación no solo en Madrid de una gravedad inusitada. Las instituciones franquistas cercenan todos los derechos. La policía, guardia civil, jueves militares etc., de los que hay muchos en Madrid, son los que mandan y deciden.

Quienes creen que es posible reformar estas instituciones pueden comprobar quien manda en este país a pesar de haber un gobierno de izquierdas con mayoría parlamentaria. Ante las elecciones de Madrid hay compañeros y compañeras que quieren votar para echar a Ayuso y que haya otra política. Otros dudan y prefieren abstenerse porque piensan que nada puede cambiar en este marco podrido.  Respetando todas estas opciones, hay una cosa clara: es una ocasión para la movilización de todas las fuerzas que dicen defender los intereses de la clase trabajadora y de los pueblos, de los sindicatos, de los movimientos sociales de sanitarios, maestros y jubilados. Acabar con esta gente debe ser nuestro objetivo. Abandonar las movilizaciones en nombre de la seguridad o del respeto a las restricciones o incluso de la opción electoral abre la vía al franquismo que queremos combatir. Como el pasado domingo 14 de marzo hicieron los sanitarios y sanitarias, debemos movilizarnos para, más allá del voto a las candidaturas de izquierda, acabar con este estado de cosas con los medios que siempre han utilizado los trabajadores, la juventud, las mujeres: la movilización unida para revertir estas políticas de privatización y destrucción. Para acabar con leyes como la ley mordaza que sigue siendo utilizada para reprimir a los que protestan (siempre más a los de izquierdas)

Abrir la vía a acabar con este estado corrupto es abrir la vía a la república, al poder del pueblo y para el pueblo, para todos los pueblos. Sin reyes ni tribunos. La República no es la panacea, pero la monarquía es el obstáculo que impide que se democraticen todos los estamentos de la vida pública y dar solución a los graves problemas que nos acechan.

La República, es el  desarrollo pleno del sentido democrático, que sólo pues ser el resultado de la movilización social, que demanda justicia social y libertad. Ante el próximo 14 abril, aniversario del República, es preciso unir fuerzas en este sentido.

Madrid, 22 de Marzo 2021

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