Estados Unidos: Trump elegido presidente… LA CRISIS

(Reproducimos el artículo de Lucien Gauthier ha publicado en Informations Ouvrières, y que también publicamos en el número 309 de nuestra edición impresa)

Contra las previsiones de los sondeos, expertos y politólogos, que como de costumbre se basaban en cualquier declaración, en apariencias superficiales, olvidando la realidad social de los Estados Unidos, Donald Trump ha sido elegido presidente. Los norteamericanos tenían que optar entre dos candidatos reaccionarios. La mayoría de los norteamericanos se han abstenido. La mayoría de los que han ido a votar lo han hecho contra Hillary Clinton, que simboliza abiertamente el establishment, las élites, el sistema de los dos grandes partidos, republicano y demócrata, los partidos de la clase capitalista norteamericana. Ya las primarias habían causado estragos en los dos grandes partidos norteamericanos. Hillary Clinton tuvo apuros para ganar las primarias del Partido Demócrata frente a Bernie Sanders que utilizaba una fraseología “socialista” concentrando su campaña en los problemas económicos y sociales, consiguiendo el voto de dieciséis millones de electores norteamericanos.

El candidato Trump, al que las previsiones no daban posibilidades, derrotó primero al establishment del Partido Republicano, dejándolo hecho jirones. Y luego, concentrando los golpes en Hillary Clinton, representante de ese mismo establishment, de esa élite, atrajo los votos de norteamericanos desesperados por su situación. Como indican los resultados estado por estado, los que han votado masivamente contra Clinton son los del centro de los Estados Unidos, desertizados, desindustrializados, en los que la población agrícola, los obreros, los jubilados, los jóvenes se encuentran en la miseria y abandonados. Es un voto de rebelión y de rechazo.

Esta mañana, los comentaristas descubren azorados “la fractura social” o “las dos Norteaméricas”, las que llaman con desprecio “capas profundas”, oponiéndolas a los “sectores ilustrados” de los Estados Unidos.

Estas interpretaciones ignoran la realidad. La realidad de los Estados Unidos y de la aplastante mayoría de los norteamericanos es la crisis económica y social, que es la repercusión en el seno del imperialismo más poderoso de la crisis de todo el sistema de propiedad privada de los medios de producción. Eso es lo central. Según la Oficina del Censo de los Estados Unidos [equivalente al INE – N. del T.], 47 millones de norteamericanos viven por debajo del umbral de pobreza, un niño de cada cinco vive gracias a la raciones alimentarias de la asistencia pública, un millviven con de hogares la racionepricanos viven por debajo del umbral de pobreza, un niño de cada cinco vive gracias a la racioneón y medio de hogares (el doble que en 1996) viven con menos de 1,80 €. Aunque oficialmente hay ocho millones de parados, en realidad, además de esos ocho millones, noventa y cinco millones de estadounidenses en edad de trabajar están fuera de la población activa.

Según las estadísticas internacionales, en la lista de los 41 países más ricos, los Estados Unidos ocupan el lugar 36.

Pero en cambio, el 0,1% de las familias norteamericanas posee lo equivalente a los ingresos del 90% de las familias norteamericanas. Esta es la cuestión central, que las aventuras bélicas no conseguirán tapar. El Partido Demócrata y el Partido Republicano son los representantes de la clase capitalista. Desde 1980, con presidentes republicanos o demócratas, se han suprimido el 35% de los empleos industriales.

Con republicanos y con demócratas, el sistema de los dos grandes partidos actúa por cuenta del capital financiero norteamericano. Las necesidades de sus trusts y monopolios, que tratan de conseguir el control mundial de las materias primas y de la energía, provocan los conflictos y las guerras, para mayor beneficio de la industria armamentista, y siembran el caos, como atestigua la situación de Siria y de Iraq.

Con la elección de Trump (al igual que hubiera sucedido con Clinton), se abre un nuevo periodo para el capital norteamericano, que, en aras de sus intereses, necesita volver a constituir un eje para tratar de disciplinar a la clase obrera, al pueblo norteamericano, y someter a los pueblos del mundo entero.

Se abre un nuevo periodo para los Estados Unidos y para todos los pueblos del mundo.


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