Es precisa una salida

5 febrero, 2015 en Edición Impresa, Editorial

Editorial de la edición impresa – nº 292 (6 de febrero de 2015)

El ambiente político extremadamente tenso, producto de las consecuencias de la crisis que no cesa, llama a una salida positiva. Una salida para los trabajadores y los pueblos de este país, hartos de sufrimientos, ataques, agresiones que no tienen más objetivo que satisfacer las exigencias del capital financiero y de las instituciones del régimen monárquico parasitario que soportamos.

Desde todas partes, desde los trabajadores de Coca-Cola, desde la mayoría del pueblo catalán, desde los enfermos de hepatitis…, se espera y se pregunta: ¿cuánto tiempo más va a durar esta situación de caos?

Por un lado un gobierno autista que, erre que erre, sigue con su política: reforma del Código Penal, ley mordaza, ley Wert, desahucios y tribunales como el Constitucional que de nuevo avalan la reforma laboral. Un gobierno que recibe un balón de oxígeno inesperado con el apoyo de la reforma del Código Penal por parte de la dirección del Partido Socialista, provocando el mayor desconcierto en las filas socialistas.

De otro el afán de resistencia que se expresa en múltiples formas, incluso en la temperada manifestación de Podemos con sus discursos institucionales, pero sobre todo en el anuncio de Marcha a Madrid de los enfermos de hepatitis para el 1 de marzo y en la jornada del 18 de febrero convocada por las centrales sindicales en defensa del derecho de huelga contra los procesos a los 300 sindicalistas. Todo el mundo se pregunta por qué no cae este gobierno odiado y minoritario. La respuesta es sencilla: ¿acaso no coinciden todos los partidos de la oposición en la voluntad de que se respete el calendario electoral?

Y todo el movimiento de fondo en busca de una salida está empujado por el sentimiento creciente de que es posible hacer retroceder a la Unión Europea y su política de austeridad. Grecia muestra esta posibilidad y sus límites. Porque responder a las exigencias justas de los trabajadores y el pueblo griego no cabe en el marco de la Unión Europea y el euro. Todos los trabajadores de nuestro país han recibido como una victoria propia el hecho de que el nuevo gobierno haya anunciado restablecer el salario mínimo, restablecer la cobertura universal de la sanidad, paralizar privatizaciones, es el camino por el que han optado los trabajadores y el pueblo griego. En ese camino hay un obstáculo: la UE y el euro. No se puede avanzar sin romper con la UE y el euro, sin derrotarles. Es indispensable establecer una alianza de los trabajadores y los pueblos de Europa del norte, del sur, del este y del oeste para acabar con la política del capital financiero y sus instituciones “europeas”.

No es casualidad que sea el gobierno Rajoy el más acérrimo oponente a cualquier concesión al pueblo griego. Sabe que su suerte está echada y está de prestado, por lo que solo sueña en Pactos de Estado para cumplir las exigencias del FMI y la UE y de inmediato en poder mantener el calendario electoral que le deja aún once meses de vida.

Desde este periódico obrero optamos por el camino más económico: hay condiciones para que –encabezada por el movimiento obrero y sus organizaciones– se realice una gran marcha unitaria a Madrid para acabar con el Gobierno y su política. El 18 de febrero, con los 300 procesados y con los sindicatos, el 1 de marzo con los enfermos de hepatitis serán sin duda hitos importantes en esa vía.


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