Entrevista a Ramon Franquesa

23 julio, 2020 en Entrevistas
En el IO Especial nº 16 contiene una entrevista a uno de los fundadores de COESPE en Cataluña, dada su extensión e imposibilidad material de su reproducción integra en formato de papel, este CR ha decidido, dentro de su linea de tribuna abierta y acogiendo los distintos puntos de vista  de los trabajadores,  publicarla en toda su extensión a través de este medio digital.


 

    “Hemos vuelto a las calles de toda España”                                         

 Entrevista a Ramón Franquesa                                                                                       

Fundador y activista de Marea Pensionista en Cataluña desde hace ocho años y de COESPE en el Estado desde hace cuatro. Sigue trabajando como profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de Barcelona, pero su labor pedagógica nunca lo ha apartado del activismo social.


 

En pleno efecto de la epidemia, los poderes económicos vuelven a plantear una nueva reforma del sistema de pensiones. ¿Por qué? ¿Qué intereses están detrás?

El poder financiero mundial, a pesar de los enormes rescates que recibió después de la crisis del 2008, sigue en una situación de gran insolvencia. Sus políticas especulativas reducen la inversión productiva y la capacidad adquisitiva de la gente vía contracción de salarios. En estos años no han permitido sanear la economía de ningún país. La epidemia ha venido a agravar la situación y esos financieros temen una nueva (y mayor) quiebra. Por ello se han puesto a presionar para encontrar nuevas fuentes de beneficio. Curiosamente esos multimillonarios no saben cómo hacer dinero, lejos de ser gentes con iniciativa productiva, los capitalistas de hoy son tipos decrépitos que solo saben hacer dinero desposeyendo a otros o a la naturaleza. Y actualmente los mayores recursos que no poseen, son los que están en manos de los estados. Hoy, después de las salvajes privatizaciones de fines del siglo XX, la pieza más suculenta que queda del pastel es el inmenso volumen de ahorro de las pensiones públicas.

Por ello venían presionando para que se implantaran mecanismos como el PEPP o la mochila austriaca sobre la Comisión Europea. Ahora intentarán justificar su aplicación con la epidemia. El problema es que no tienen argumentos. La epidemia ha mostrado que justamente eran los sistemas públicos la mejor garantía social para cubrir la sanidad, la seguridad, la protección al desempleo o la pobreza.

Tras lo que pasó en el 2008, no creo que ahora puedan convencer a nadie de que las cotizaciones sociales están más seguras en manos de los banqueros, que en manos del conjunto de la sociedad a través de los sistemas de reparto intergeneracional con el que funcionan los sistemas públicos de pensiones. Por muchos “expertos” que traten de sobornar. Lo tienen francamente difícil: es tratar de demostrar que el Sol sale de noche.

Su táctica va a ser de otro tipo. Van a intentar crear una deuda pública que justifique que para devolverla, el Estado (de hecho los ciudadanos) deben ceder a los bancos los recursos públicos, cuyo pieza esencial son las pensiones. Pero para ello necesitan que nadie proteste, que nadie se movilice, que nadie explique las cosas, porque también aquí su argumentación es muy débil. 

Me explico. El dinero que se ha gastado de más con la epidemia (por encima de los ingresos que tienen los estados), simplemente ha salido de imprimir billetes. Saltándose todas las normas del Banco Central Europeo, esta vez han preferido no arriesgarse a un colapso social y cubrir los gastos necesarios, como se hace cuando hay una guerra. Esto genera desequilibrios e inflación, pero permite que la sociedad funcione. El problema que tienen es cómo van a explicar ahora a la sociedad que ese dinero hay que devolverlo a los bancos privados. Por poco que expliquemos y hagamos pedagogía va a ser muy evidente que no son esos bancos quienes han puesto ese dinero y que por tanto ellos no tienen ninguna legitimidad para exigir su retorno.

¿Cómo pueden afectar estas presiones al Gobierno? ¿Es suficiente que los trabajadores expresen electoralmente su oposición a los recortes?

Que tengamos un gobierno que expresa una mayoritaria oposición social a mantener las políticas que se aplicaron en el 2008 es positivo para evitar que se impongan otra vez esas soluciones. Pero no basta. Los poderes económicos tienen una enorme capacidad de presión política. Pueden directamente corromper y, si no basta, pueden amenazar. Poseen los medios de comunicación y pueden destruir la imagen de un político o convertirlo en una figura mediática. Así tratan de imponer una salida que les favorezca. Pero no pueden hacerlo por la fuerza, necesitan que ello sea aceptable socialmente para “convencer” tanto a nuestros representantes como a la misma ciudadanía. Sus propósitos solo los pueden imponer, si consiguen engañar a la sociedad de nuevo. Por ello son tan importantes mecanismos como el llamado Pacto de Toledo. Se trata de que el problema de las pensiones se debata en Comisión a puerta cerrada como una cuestión técnica y asegurar a los políticos que ese tema no se utilizara como munición electoral. Ese procedimiento saca del Parlamento el debate sobre esta cuestión y la relega a técnicos, que por supuesto están a sueldo de los financieros. Se trata que esos expertos certifiquen como ley inexorable la necesidad de esas contrarreformas y les ahorren a los diputados el mal trago de cargar con la responsabilidad política de destruir las pensiones públicas. 

Corrompidos por los bancos, los expertos certificarán si hace falta que el Sol sale de noche. Pero para que sus peroratas sean creíbles, necesitan el consenso de todos los representantes formales del país. En esta situación, basta que un grupo significativo (aunque no sean mayoría matemática) de diputados renuncien a implicarse en ese juego o que instituciones con representatividad social lo cuestionen (sindicatos, movimientos sociales) para romperles el relato.

Por eso es tan importante la movilización social. Es en primer lugar un contrapeso a las presiones de los lobbies financieros sobre el Gobierno, los diputados y las instituciones (incluidas las direcciones sindicales). Pero en segundo lugar porque la movilización es la destrucción del argumentario de los financieros y evidencia que si osan ir por ese camino, será a costa de una total ruptura del consenso social que ha existido hasta hoy en nuestro Estado.

La COESPE esta de nuevo en movimiento ¿que objetivos se plantea?

Hoy por hoy la COESPE es una pieza esencial de la respuesta a la privatización de las pensiones. No la única, porque afortunadamente muchos trabajadores van entendiendo de qué van esas reformas y comienzan a incluirlo en sus debates, asambleas y movilizaciones (como por ejemplo ahora en Nissan), pero sí una parte importante. Por ello es comprensible que traten de destruirnos y obstaculizarnos.

La CEOE pudo hacer una asamblea extraordinaria antes de acabar el confinamiento. A nosotros se nos han negado los locales y nos han obstruido el derecho de reunión para impedir que realicemos nuestra IV Asamblea. Se nos ha intentado sabotear utilizando las redes sociales para tratar de dividirnos por medio de troleos, del uso fraudulento de correos y móviles. Incluso han conseguido bloquear el dinero que teníamos para hacer esa Asamblea. Pero somos un movimiento de larga trayectoria. Los años perjudican la salud, pero dan experiencia, inteligencia, habilidad y sensatez. Cuidaremos de nuestra salud y tomaremos todas las medidas necesarias para protegernos, pero esa asamblea la realizaremos: nos encontraremos, debatiremos y articularemos una respuesta a la altura de lo que la situación requiere.

Es la IV Asamblea quien va a decidir lo que hay que hacer, pero las propuestas son ricas, inteligentes, proporcionadas a nuestra fuerza y con un plan realista de aplicación que permitirá poner en pie a los nueve millones de pensionistas del Estado en defensa del sistema público de pensiones y del programa de COESPE. 

¿Cuál es la relación de la COESPE con el conjunto de los trabajadores y otros movimientos sociales?

En ese proceso es muy importante que los pensionistas confluyamos con otros movimientos que se oponen al saqueo de los derechos sociales y del patrimonio público. En muchos lugares de España actuamos conjuntamente con Marea Blanca y otros movimientos, en Cataluña estamos articulados con 50 movimientos (parados, residencias, mujeres…) en la Alianza de Mareas y Movimientos Sociales. Pero confluimos con perfil propio y manteniendo íntegramente nuestro programa que entre otras cosas reclama la derogación de las dos reformas que se han impuesto al sistema de pensiones, devolver la jubilación a los 65 años para crear empleo o dignificar las pensiones mínimas por encima de los 1080 €. Algún intelectual orgánico del sistema trató de dar por muerto nuestro movimiento al empezar la epidemia: se nos sugería que nos disolviéramos para dar paso a un inexistente movimiento ciudadano antisistema. Curiosa propuesta: que se disuelva el movimiento social más fuerte del estado, porque gracias a la epidemia despertará al pueblo de su letargo y abriremos paso al fin del sistema. Un sofisma alambicado, que no ha colado: somos viejos pero no tontos. Nos hemos mantenido y hemos vuelto a las calles de toda España. Ojala este otoño haya una gran respuesta social a los planes de privatización y endeudamiento estructural de los Estados bajo el poder financiero. Pero será a partir de lo que los movimientos sociales organizados, desde sí mismos decidan y construyan. Si aquí hay que disolver algo es el poder financiero, los bancos privados, los fondos de inversión y los paraísos fiscales. De nuestra gente mientras sigamos teniendo nuestros pies sobre la tierra, que nadie espere que nos resignemos.

Entrevistó: Ángel Tubau


2 opiniones en “Entrevista a Ramon Franquesa”

  1. Maite dice:

    Gracias Muchas Gracias Compsñero

  2. Toñi Corpad dice:

    Ramón, has expuesto con claridad y maestría los puntos básicos por los que luchamos las personas Mayores desde la COESPE.
    Tus comentarios nos dan ánimos para seguir defendiendo unas pensiones públicas dignas.
    Gracias y un saludo muy cariñoso.

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