Entrevista a estudiante

28 mayo, 2020 en Enseñanza

  En el IO especial nº 11 en su pagina 9 aparece la entrevista, extractada, a Inés del Moral estudiante de master en la Universidad Autónoma de Madrid, por motivos de extensión no ha podido ser expuesta en todo su contenido labor que nos disponemos a ofrecer a nuestros lectores a través de este medio



 

Saldremos con más fuerza, saldremos unidos, saldremos a gritar:

¡Trabajadoras y estudiantes, unidas y adelante!

 

Entrevistamos a Inés del Moral, estudiante de máster de la Universidad Autónoma de Madrid

  Información Obrera: Después de diez semanas sin actividad presencial, ¿qué balance sacas en cuanto a los problemas que habéis padecido? ¿Las medidas adoptadas han sido consultadas? (Suponiendo que conozcas si se han tenido en cuenta a vuestros representantes, etc.). ¿Han sido adecuadas, suficientes?

 

Inés del Moral: En primer lugar, debemos aclarar que la educación no ha de ser un privilegio, de hecho, en la Constitución Española, artículo 27, se expone “Todos tienen derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza” (libertad de enseñanza, que no libertad de elección). También, otros documentos de importante prestigio, al menos teórico, como la Declaración de los Derechos del Niño (1959) de igual forma, aboga y reconoce el derecho a la educación y la accesibilidad a la escuela.

Sin duda, nos encontramos en un momento peculiar, sin embargo, podemos observar cómo algunos de los problemas “acaecidos a raíz de la crisis de la COVID-19”, no vienen exclusivamente de la crisis sanitaria que se está sufriendo a nivel mundial. Muchos de los problemas que tenemos y tendremos, vienen de una estructura educativa y democrática débil.

Destacaría las tecnologías como las grandes protagonistas durante estas diez semanas de educación online, a las que millones de estudiantes y docentes hemos debido acostumbrarnos y aceptar, en el mejor de los casos. Esto, se encuentra dirigido a un parte de la sociedad, no a la totalidad, a la parte que cuenta con la posibilidad de: 1. Tener conexión a internet desde su domicilio. 2. Disponer de un ordenador u otros aparatos electrónicos. 3. Contar con un espacio de seguridad tanto de contexto como familiar.

Estas tres condiciones resultan esenciales para poder desarrollar un proceso  adecuado de enseñanza-aprendizaje, en el contexto en el que nos encontramos, por eso mismo nunca podría ser como el presencial. El problema viene de la imposibilidad de buena parte de la población de contar con esos tres requisitos indispensables. Está claro que, para una parte de la población, las tecnologías han posibilitado continuar con nuestros estudios y trabajos, aunque con limitaciones; sin embargo, otra gran parte de la población no tiene los medios de acceso necesarios. Para esas personas que ya estaban excluidas socialmente y/o educativamente, supondrá un ahondamiento más profundo en las dificultades que ya tenían de forma previa a la pandemia. Además, otras muchas personas con trabajos precarios y situaciones económicas complejas, con la nueva crisis, y el uso de tecnologías, han pasado a entrar en ese grupo ya existente de personas excluidas. Por tanto, me parece relevante hacer hincapié en que esta crisis no sea “pagada por los de siempre” y, que no sirva como excusa en el aumento de desigualdades sociales, educativas y económicas.

La desigualdad generada por la modalidad online en educación, por tanto, resulta evidente y fácilmente corroborable. Considero que no se ha tenido en cuenta, o al menos no lo suficiente, a miles y miles de personas que, por las circunstancias previas a la pandemia no cuentan con estas posibilidades tecnológicas.

Me consta que, en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), se han facilitado ordenadores y otros aparatos electrónicos a las personas que así lo han solicitado. Esta, resulta una medida inclusiva, no cabe duda, sin embargo, parece preocupante, dejar a cada Universidad, a cada Centro Educativo, la posibilidad de ofrecer alternativas a sus estudiantes y docentes, o no.

Respecto a las medidas que se han ido tomando, éstas, han venido prácticamente en su totalidad ya impuestas por parte del Rector de la Universidad. Cabe destacar, que este funcionamiento jerárquico de poder tiene gran peso en las Universidades, siendo el sistema habitual, aunque se apueste (de palabra) por “democratizar la Universidad”. Los contenidos y evaluaciones, de forma general, no han sufrido ningún tipo de modificación; ubicando la situación en el Estado de Alarma, creo, se deberían haber tomado más medidas y, sobre todo, más consensuadas.

Los órganos estudiantiles de participación en la Universidad como pueden ser Asociaciones, el Consejo de Estudiantes, las Comisiones de seguimiento, o las Delegadas/os, continúan teniendo poca repercusión en la toma real de decisiones aunque se intenten movilizar. Considero que, un paso hacia esa democratización de las Universidad Públicas, así como de Colegios Públicos, pasa por varios procesos y me gustaría destacar dos de estos: 1. Por un lado, superar las jerarquías tradicionales, en tanto que, la toma de decisiones se ve delegada en muy pocas personas, por lo tanto, las decisiones son poco consensuadas con el alumnado, que, no olvidemos, forma parte de la comunidad educativa. 2. Superar el ego es una cuestión compleja, pero, deberíamos empezar a vernos como iguales en tanto que personas de una sociedad que colaboran y luchan de forma conjunta en la mejora de las Universidades Públicas.

 

IO: ¿Qué otras medidas, tanto académicas como económicas, deberían haberse tomado? ¿Y cuáles deberán tomarse para el cierre del curso y el inicio del siguiente? (¿Devolución parcial de las tasas?)

 

IdM: En cuanto a las medidas educativas, me parece destacable en primer lugar, el aumento de la inversión en becas anunciada recientemente por el Gobierno, con un incremento del 22%. Sin duda, esta resultará una medida beneficiosa para la inclusión de estudiantes de diferente índole, aunque, deberemos estar pendientes de que realmente esta propuesta se haga efectiva. También creo importante considerar, el esfuerzo realizado por algunos centros educativos, especialmente en Educación Infantil y Primaria, donde las docentes parten de la premisa de la inclusión y, por ejemplo, realizan llamadas diarias a las familias y alumnos que no disponen de conexión a internet.

Por otra parte, las declaraciones de la Ministra Celaa, en relación a la bajada de ratio en las aulas de cara al próximo curso, desde luego parece una medida deseable. Sin embargo, resulta a mi parecer bastante penoso, que la lucha en favor de la educación pública, la conocida Marea Verde, haya exigido esta bajada de ratio en numerosas ocasiones y los responsables políticos hayan hecho caso omiso a esta petición.  La reducción de ratio en las aulas, lógicamente, deberá contar con la incorporación de un importante número de docentes. A esta posibilidad que parecía viable hace una semana, se le suma, según también declaraciones de la Ministra de Educación, la petición de “adaptar todos los espacios disponibles en los centros.” Una cuestión que resulta, cuanto menos inquietante, ya que la mayoría de Colegios Públicos no cuentan con grandes instalaciones y, en consecuencia, esas modificaciones estructurales seguramente, no sean suficientes para garantizar la seguridad de estudiantes y docentes.

Algo realmente bochornoso sin duda, es la premisa de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, proponiendo abrir los Colegios e Institutos en la segunda quincena de junio. La realidad es que el 15 de junio las evaluaciones ya están realizadas, y el alumnado, en ningún caso iría para continuar realmente con el curso. Resulta, bajo mi punto de vista, una clara estrategia de instrumentalizar la educación como se viene haciendo reiteradamente. La idea de abrir los centros educativos en esta última etapa tiene el sentido de “guardería”. Detrás de esta idea, considero que emerge la siguiente hipótesis por parte de la Consejería: que los profesores y profesoras se hagan cargo de los niños y niñas mientras sus padres y madres van a trabajar. Sin duda, esta medida, además de desprestigiar, aun más, la educación pública de nuestro país, nos lleva a una incomprensión absoluta de la función y el trabajo de docentes cualificados

Por supuesto, la devolución parcial de las tasas universitarias parece coherente en la situación que estamos viviendo. Especialmente, quiero hacer hincapié en el coste de los estudios de Máster para personas extranjeras. Me consta que son muchas las personas que han venido de diferentes países, especialmente de América Latina y Asia, para la realización de un Máster presencial concreto, suponiendo un coste muy superior al de las personas del país. Por esta razón, creo, se debería empezar por devolver parcialmente esas tasas, tanto a las personas con un crítico poder adquisitivo como a las personas de diferentes nacionalidades, quienes, han pagado mucho más por los mismos estudios.

En cuanto a las medidas económicas tomadas, resaltaría como positivo el control de los precios tanto de mascarillas como de gel desinfectante, aunque tardaron. También me parece relevante, en palabras de la Ministra Yolanda Diaz, la imposibilidad de acogerse a ERTEs aquellas empresas que operan desde paraísos fiscales. Además, destacable también, el Ingreso Mínimo Vital, anunciado ya por el Gobierno de Coalición, aunque estaremos pendientes de la concreción de dicha medida. Estos tres resultan ejemplos del camino que debemos tomar, sin embargo, parecen insuficientes dada la situación actual, la cual agrava una situación muy problemática en cuanto a precariedad laboral y paro de forma precedente a la crisis de la COVID-19.

Además, la polémica reforma laboral, incluida su derogación en el pacto de Gobierno, ha de ser, lo antes posible. Nada de los aspectos más lesivos, no, la reforma laboral (2012) impuesta por el Partido Popular ha de ser derogada al completo. Tratando de no parecer populista, ni utópica, comento a continuación, algunas de las cuestiones que considero, deberían realizarse con el objetivo de mejorar esencialmente las condiciones de trabajadores y trabajadoras, así como de estudiantes, es decir, la mayoría de nuestra sociedad: 1. Exigir la devolución inmediata del presupuesto regalado a causa del famoso “rescate a los bancos”. 2. Persecución inminente de aquellos que, aun siendo muy patriotas, evaden impuestos en paraísos fiscales. 3. Considerar unos impuestos realmente acordes a lo que cada persona y/o empresa posea. Evidentemente, a quien no tiene nada, o tiene el mínimo para vivir, no se le debe exigir nada por parte del Gobierno. 4. Las congregaciones eclesiásticas católicas han de pagar los impuestos correspondientes a sus bienes, en igualdad de condiciones al resto de población.

 

IO: Los estudiantes, colectivamente y también con los trabajadores y trabajadoras, ¿qué pasos habéis dado o qué pasos crees que deberíais dar?

 

IdM: He de recalcar que, en este momento, la seguridad y salud de las personas resulta lo primordial. Estudiantes y trabajadores conscientes de la situación, no salen a manifestarse en estos momentos. Entendemos, que la colaboración de todos y todas en este sentido resulta lo principal al menos, hasta que finalicen las primeras Fases del Estado de Alarma (encontrándose prohibidas las reuniones multitudinarias y, por tanto, las manifestaciones al menos en las Fases 0 y 1)

Sin duda, cuando la crisis sanitaria vaya menguando, como ya lo está haciendo, se dará paso a la crisis económica, que también vamos percibiendo ya, y de la que ya veníamos. En ese momento, cuando la seguridad y salud estén aseguradas, estudiantes y trabajadores deberemos ir de la mano en la lucha de nuestros derechos. El refuerzo de la Sanidad Pública, la mejora de condiciones en la Educación Pública, el blindaje en las Pensiones de nuestros mayores, la derogación de la Reforma Laboral o la lucha contra el sistema patriarcal y machismo que ha generado un aumento considerable en las denuncias durante este Estado de Alarma, serán, estimo, algunas de las cuestiones por las que, estudiantes y trabajadores debemos luchar. Es el momento de reivindicar ese Estado del Bienestar que nos tratan de vender y, sin embargo, no vemos en un sentido práctico del día a día de estudiantes y trabajadoras.

Sin duda hay una gran parte de la población que no concibe estas cuestiones como posibilidades reales de mejora de sus propias vidas y las de los demás. ¿Cuál es la solución? Desde mi punto de vista hay dos vías que se deben tomar en este sentido: Por un lado, la movilización de la sociedad en manifestaciones y otros actos reivindicativos resulta imprescindible. Por otra parte, la segunda vía debería dirigirse a la educación y la cultura; estos dos ámbitos, auguro, serán las armas más poderosas que ayudarán a entender la importancia de la colaboración y cooperación de la clase trabajadora que somos, la gran mayoría.

Por supuesto, estudiantes y trabajadoras seguiremos saliendo a las calles y trabajando desde diferentes sectores en la reivindicación de nuestros derechos. Saldremos con más fuerza, saldremos unidos, saldremos a gritar aquello de: ¡Trabajadoras y estudiantes, unidas y adelante!


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