Entrevista a Camil Ros, secretario general de UGT Catalunya

Ni con los nuevos recortes dictados por Europa, ni con los recortes ya aplicados es posible el dialogo social”

Josep A. Pozo, que colabora con la redacción de Información Obrera, entrevista al nuevo secretario general de la UGT en Cataluña, que ha sustituido a Pepe Álvarez. Esta entrevista se ha publicado en el suplemento para Cataluña del IO 307.

Información Obrera.- En una reciente entrevista has afirmado que, en relación con Cataluña, un referéndum convocado unilateralmente solo serviría para que fueran a votar los independentistas y que esta circunstancia significaría un retroceso respecto de la consulta del 9-N. Puedes ampliar esto?

Camil Ros.- Sin cuestionar ni el referéndum, ni la unilateralidad, ni la legitimidad, es importante que, para una convocatoria de este tipo, haya un consenso más amplio que las organizaciones estrictamente independentistas. Mas allá de que el voto sea SI o sea NO es necesaria una alianza democrática de organizaciones y personas que apueste porque la salida al dicho “conflicto catalán” sea votando en referéndum. Y en el momento actual tan importante como definir “cómo se hace” es necesario el debate “para que se hace”, es decir, que cuando se apuesta por la independencia, el federalismo o un proceso constituyente nos definan sus modelos sociales.

Mas que una afirmación, es una reflexión abierta en el debate actual, en un momento que no hay debate y la argumentación política tiene que tener como máximo 140 caracteres.

IO.– El Gobierno de JxSí (aunque no hay unanimidad al respecto) amenaza con la unilateralidad mientras aplica medidas que se deciden en Bruselas o en Madrid que socavan profundamente la soberanía de Cataluña. Por ejemplo, las leyes de estabilidad presupuestaria que hipotecan la independencia financiera de cualquier país con o sin Estado propio. Es un hecho que una parte importante del independentismo separa la cuestión nacional de la social, como fórmula para evitar que las diferencias entre las clases sociales “perturben” un pretendido proyecto común. En tu opinión, ¿qué debe hacer el movimiento obrero organizado para intervenir en este debate con la bandera que siempre le ha sido propia, es decir, la premisa que afirma que no hay derechos nacionales sin derechos sociales, ni a la inversa?

CR.– La aportación del sindicalismo o de la izquierda, es que una nación o estado es más grande cuando más derechos sociales tenga y no porque tenga una bandera más grande o su selección de futbol gane un mundial. España no es más España desde que pusieron el “peazo” bandera española en la plaza Colón de Madrid. Quizás hasta podríamos afirmar que es menos España porque tenemos menos derechos sociales gracias a la maldita austeridad.

En Cataluña tenemos como mínimo dos luchas que no tienen que ser contradictorias, sino complementarias. Una la lucha por una salida digna a la crisis y construir o reconstruir un modelo social de derechos y la otra cuál tiene que ser la estructura política de Cataluña de futuro. Para algunos son luchas diferentes, para no nosotros tiene que ser la misma lucha y ninguna se tiene que anteponer a la otra.

Pero para luchar contra la maldita austeridad no podemos reducir la lucha ni a Cataluña, ni a España, es un problema europeo y por lo tanto la lucha tiene que ser europea, especialmente del sur de Europa, que es donde la política de recortes de derechos sociales ha sido mas dura.

IO.- Acabas de decir también que durante la crisis el Diálogo Social se ha convertido en una trampa y que si no funciona la UGT no debería estar en esas mesas. ¿Crees que es posible un escenario de Diálogo Social con la exigencia de nuevos recortes ya explicitada y anunciada por las instituciones del capital financiero al gobierno español? En cualquier caso, ¿no habría que plantear como condición previa para acudir a las mesas la retirada de las medidas antisociales y la restitución inmediata de los derechos que nos han arrebatado?

CR.– Ni con los nuevos recortes dictados por Europa, ni con los recortes ya aplicados es posible el dialogo social, en especial con las reformas laborales que no solo ha sido un recorte de condiciones de trabajo, sino que también ha supuesto un cambio en el modelo de relaciones laborales, pasando de un modelo de negociación y diálogo a un nuevo modelo que prioriza la imposición empresarial.

Para poder recomponer el mercado de trabajo es imprescindible que primero se deroguen las reformas laborales, para poder empezar a negociar una nueva legislación laboral. El sindicalismo tiene que ser de contrapoder, es a decir que nuestro papel en el diálogo social tiene que ser para conseguir derechos, no para consolidar las políticas actuales con pequeños cambios cosméticos. A veces no hacen falta frases muy ideológicas, las frases de la calle son más claras, respecto al diálogo social podrías decir “si hay que ir se va, pero ir na…”

IO.- Consideras que un gobierno PP-C’s es un “peligro público para el mercado de trabajo” y que todavía es posible una mayoría de izquierdas que haga viable un gobierno de cambio. ¿No requeriría esta posibilidad una posición más ofensiva (incluso con la movilización) de las organizaciones sindicales en ese sentido, reclamando un gobierno que derogue la reforma laboral, anule los recortes y restablezca los derechos? En estos momentos, ¿no es ésta la mejor manera de preparar la movilización a la que te has referido recientemente, para recuperar derechos y cambiar las políticas sociales y laborales ?

CR.- El pacto PP-C’s es el pacto de la vieja derecha con la nueva derecha, por lo tanto es un pacto de derechas sin matices, Merkel, el FMI y el BCE seguro que muy contentos, y ya sabemos que sus alegrías las celebran con más recortes. Un gobierno PP + C’s que ellos dicen es la estabilidad política, es la consolidación de modelo social basado en el aumento de las desigualdades sociales y recortes en las libertades democráticas. Es evidente que su estabilidad política será más conflictividad social y laboral. La respuesta sindical tiene que ser muy clara de movilización, si los gobiernos no cambian las políticas, especialmente las reformas laborales, hay que iniciar un proceso de movilizaciones sin descartar a medio plazo la convocatoria de una huelga general. El sindicalismo de los próximos años no tiene que ser solo un sindicalismo de movilización en la empresa y el sector, sino también de movilización general, liderando, aglutinando y sumando a la clase trabajadora.

 


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