En defensa de los puestos de trabajo en Renault

4 junio, 2020 en Internacional

En  informations ouvrieres nº607 https://infos-ouvrieres.fr/ aparece un articulo sobre la revuelta de los trabajadores franceses del grupo Renault-Nissan ante la petición de eliminar 4600 puestos de trabajo en Francia y 15.000 en el resto de Europa, aprovechando la situación de recorte de libertades ocasionado por la pandemia. Seguramente a los trabajadores españoles nos suene esto con la situación que viven los compañeros de Nissan.



«Una marea humana en defensa de la fábrica Renault» (La Voix du Nord)

Desde hace meses, el gobierno prohíbe cualquier reunión pública de más de diez personas, so pena de multa e incluso de prisión en caso de reincidencia[1]. Pero el sábado 30 de mayo todo el país ha visto, en Maubeuge, a miles de manifestantes, en apretadas filas, asalariados de Renault, trabajadores de las empresas subcontratadas, sus familias, toda la población desafiando el estado de emergencia.

 

 

«Una marea humana en defensa de la fábrica MCA», titular de La Voix du Nord, con una foto que lo muestra. Eran 8.000 exigiendo el mantenimiento de todos los empleos de la fábrica del grupo Renault, rechazando la transferencia de la línea de producción del vehículo eléctrico utilitario Kangoo. Una sangría enmarcada por un plan de supresión de 4.600 empleos en Francia, 15.000 en Europa.

«Estamos aquí para salvar la fábrica y más de 12.000 empleos indirectos», grita un manifestante.

En un lado, los miles de trabajadores de Renault; en el otro, una dirección que intenta cínicamente utilizar la pandemia para hacer pasar un plan urdido, mucho antes, con su accionista principal, el Estado (que detenta el 15% del capital) y que declara, a través del ministro Bruno Le Maire, el 27 de mayo: «Queremos dejar a Renault la posibilidad de adaptar su herramienta de producción» Con una bonificación de 5.000 millones de euros, bajo la forma de un préstamo garantizado por el Estado, es decir, ¡más de un millón de euros por cada empleo suprimido en Francia!

Cólera, Revuelta

La cólera y la revuelta se extienden. Desde el 25 de mayo, en  Fonderies de Bretagne, filial del grupo Renault en el Morbihan, los trabajadores con sus sindicatos van a la huelga y ocupan la entrada de la fábrica, al conocer el proyecto de su cierre por la prensa.

El 2 de junio, sus compañeros del centro de Choisy-le-Roi (Val-de-Marne) deciden la huelga con sus sindicatos. La producción, prevé la dirección de Renault, deberá transferirse al centro de Flins (Yvelines), que al mismo tiempo deberá ser reducido (supresión de todas las cadenas de montaje). «Estamos en huelga prorrogable, nada entra ni sale del centro (…). ¡No es cuestión de que nuestros asalariados hagan cada día un trayecto de cuatro horas para ir a trabajar allí! ¿Y para qué? ¿Por un centro de Flins que cerrará en unos años?», explica indignado un sindicalista preguntado por el periódico Le Monde. Otro, preguntado por la AFP el 2 de junio, espera que esta huelga sea el «preludio a acciones masivas de todos los establecimientos» del grupo.

 El mismo día, los sindicatos de la fábrica de Maubeuge llaman a su vez a la «huelga indefinida».

En las altas esferas hay urgencia por circunscribir este incendio que se propaga; se intentan maniobras, distracciones. El viernes 29 de mayo, el directo de Fonderies de Bretagne asegura que la fábrica seguirá en el grupo Renault. Al día siguiente, es desmentido por el presidente del grupo, Jean-Dominique Senard, que declara en el Parisien: «Ningún dirigente responsable puede dejar que continúe una fábrica como Dieppe, que saca siete vehículos al día (el Alpine A110). Y lo mismo con Fonderie de Bretagne… »

Cuando el mismo declara el domingo 31 de mayo: «A priori no tengo ninguna intención de cerrar la fábrica de Maubeuge», el alcalde de Maubeuge le responde con razón que no está «en absoluto» tranquilo. El centro de Maubeuge, añade, «cuenta con 2.100 empleos directos en el centro, con los CDI, los CDD y los interinos. Además de los 1.000 subcontratados que trabajan directamente con el centro. Y luego, a su alrededor, toda la economía local. Hoy son entre 10.000 y 15.000 personas las que se verán afectadas por el descenso de actividad de la fábrica de Maubeuge (…). Lo que supondría un tsunami económico con consecuencias sociales catastróficas.»

Anuncios efectistas

El 2 de junio, en Bercy, el ministro Le Maire reúne al presidente de Renault, a los sindicatos, y a los representantes locales cobre el futuro de la fábrica de Maubeuge. Anuncia un «acuerdo» para «preservar el empleo y las capacidades industriales en Maubeuge», y aprovecha para firmar el cheque de 5.000 millones  a Renault. Pero el antiguo ministro Xavier Bertrand, presidente de la región Hauts de France, reconoce: «Ahora hay que entrar en el detalle de cómo se mantiene el empleo más allá de 2023.» Una confesión a medias. Nadie duda que se van a redoblar las presiones sobre los sindicatos para que acompañen un plan que ya en muchos lugares se ha visto a dónde conduce… Ante la fábrica de Choisy, los asalariados huelguistas dicen: «No se ha dado garantía alguna para el mantenimiento permanente del centro de Maubeuge. Es un anuncio efectista, una cortina de humo.»

«No podemos desfallecer, nos mantendremos hasta el final», declaraba el pasado sábado, en RTL, un manifestante entre la «marea humana» que desfilaba en Maubeuge.

                                                                                               Yan Legoff

[1]  Una prohibición renovada el 31 de mayo por el decreto 2020-663: «Cualquier encuentro, reunión o actividad en la vía pública o en un lugar abierto al público, con la presencia simultánea de más de diez personas, queda prohibida en todo el territorio de la República.»

 


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