Elecciones USA

12 noviembre, 2020 en Internacional

 Ponemos a disposición de nuestros lectores el articulo completo sobre las elecciones en EEUU elaborado por nuestro corresponsal en ese pais el compañero Rodrigo Ibarra. Donde hace una disección pormenorizada de todo el desarrollo y significado de dicho acontecimiento. No desde el punto de vista de los grandes medios de comunicación al servicio del poder establecido, si no , desde un enfoque de clase que nada tiene que ver con la falacia “democratica” que pretenden hacernos ver.



 

Biden ha ganado las elecciones, la crisis institucional continúa

 

Los Estados desindustrializados de Wisconsin, Michigan y Pensilvania que en la elección del 2016 votaron por Trump, ahora respaldaron a Joe Biden y al Partido Demócrata. Los comentaristas hablan de una nueva «muralla azul», en relación al color representativo demócrata. Una profunda grieta social se ha acrecentado. Trump no es la causa, es el efecto. Pero su política profundizó esta fractura: calificó de «Deep State» (Estados Hundidos) a los sectores que él no controlaba y castigó con políticas irracionales a los Estados y ciudades gobernados por los demócratas.

En realidad, Trump representa la parte más destacada de una tendencia iniciada por el movimiento «nacionalista» blanco en torno al Tea Party hace más de un decenio. Luego, desde las posiciones parlamentarias logradas, consiguieron canalizar a la mayoría de grupos ultraderechistas, con base social formada por blancos con bajo nivel educativo y en proceso de descomposición no sólo económica, sino también social. En otras palabras, es el reflejo de un sector rechazado por la antigua industria en el momento de la deslocalización hacia China, India, Brasil o México.

Durante toda la campaña, Trump atacó a Biden, y con él al Partido Demócrata, como responsable de la desindustrialización, el desempleo, la pobreza y la descomposición, incluido el aumento disparado en la adicción a los opioides y la heroína. 

Como telón de fondo se encuentra la industria del petróleo, opuesta a la desindustrialización y en competencia con la economía de guerra, que solamente engorda la industria armamentista. La industrialización implicaría la inversión en manufactura, con empleos muy bien pagados y con los beneficios del contrato colectivo que el sindicato proporciona, seguro médico y muchos otros en las condiciones laborales, sin competencia con los costos en las zonas francas industriales establecidas en los otros países.

Dentro del Partido Republicano se formó un sector opuesto a  opuesto a Trump y partidario de la alianza electoral en torno al Partido Demócrata. Es algo excepcional, inédito. Pero el hecho de que en nombre de la estabilidad y del Estado un segmento de republicanos no siguiera a Trump, implica que el Partido Republicano está roto. Ahora bien, si el Partido Republicano estaba quebrado, el Partido Demócrata también lo está.

La crisis del Partido Demócrata

Dentro del Partido Demócrata se formó un poderoso movimiento con base en sindicatos, en el movimiento organizado latino y en las comunidades de color, en apoyo a la candidatura socialista de Bernie Sanders, atrayendo a un gran segmento de la juventud y algunos dentro del movimiento sindical. Alexandría Ocasio Cortez y el grupo de mujeres progresistas junto a ella están allí, a pesar de la capitulación de Bernie Sanders. Organizaciones con fuerza nacional están dentro del Partido Demócrata, no sólo a nivel parlamentario, sino también organizaciones políticas con personalidad propia, como Democracia Socialista de América y Nuestra Revolución. La cúpula del PD movilizó todos los recursos posibles del partido para imponer la candidatura de Joe Biden contra Bernie Sanders.

Cuando Sanders capitula para apoyar la candidatura de Biden, impide la construcción de una tercera alternativa favorable a la construcción de un partido nuevo, con un amplio movimiento en su base y capaz de unirse tras él.

Pero de pronto sobrevino el movimiento Black Lives Matters. Mientras Democracia Socialista de América y Nuestra Revolución dedicaron sus esfuerzos al apoyo electoral a Biden, emergió de los Estados Unidos profundos un espectacular movimiento de masas de carácter espontáneo, sin ninguna dirección conocida ni centralizada.

El movimiento Black Lives Matters, a partir de los acontecimientos del 25 de mayo, supuso una reacción de masas provocada por el asesinato de George Floyd, y la entrada en escena de sectores importantísimos de la juventud y de un sector de los trabajadores. Black Lives Matters representa de fondo el problema de la crisis del sistema capitalista, y a eso nadie le da respuesta. Son exigencias que continuarán bajo el gobierno demócrata.

Trump deja tras de sí un sistema político con hondas grietas y secuelas sociales causadas por la mayor crisis económica desde los años treinta. Es “tiempo de curar” dijo Biden en su discurso de celebración de la victoria ayer 7 de noviembre. Pero no son los dolores del crecimiento, sino que son dolores de la vejez.

Miles de sindicalistas organizados en las grandes federaciones AFL-CIO, así como de SEIU y otros sindicatos importantes, destinaron inmensas sumas de dinero y de activistas para realizar la campaña en los territorios y comunidades. A este propósito hay que destacar también la participación militante del movimiento sindical, de la juventud y del movimiento latino tras el Partido Demócrata.

El voto latino ha sido crucial y los grupos de jóvenes cubiertos por el DACA se convirtieron en pelotones que caminaron los vecindarios golpeando casa por casa en favor de la candidatura de Biden.

Si bien es cierto que se constituyó una gran alianza que canalizó el voto masivo contra Trump, nadie puede obviar las demandas de la mayoría de la sociedad estadounidense afectada por la pandemia. El voto que puso a Biden y al Partido Demócrata en el poder exige respuestas a sus demandas, que hoy se concentran en la resolución de estos problemas:

Millones de desempleados.

Millones que enfrentan desalojos de viviendas.

Millones sin seguro médico, exigiendo un sistema único y público.

Justicia en el sistema (BLM)

Problema de los migrantes latinos (legalización para todos; DACA, TPS, derecho de asilo, parar las deportaciones y la separación de familias, cerrar el sistema de cárceles privadas).

Por otro lado, los electores de los Estados desindustrializados se convirtieron en votos claves para el triunfo electoral de Biden. Es el voto republicano que, en esta ocasión, se ha transformado en demócrata. Es un electorado blanco considerado como clase media, que va a exigir del nuevo gobierno demócrata que se genere empleo en la manufactura, lo que exige planes de rescate que no ofrezcan únicamente dinero en efectivo y disminución de impuestos para las grandes corporaciones, sino políticas de inversión en la implantación de nuevas manufacturas.

 El nuevo gobierno no parece tener la capacidad de resolver                           

El rescate financiero resurgirá una vez terminada la campaña electoral. Hay toda una serie de sectores de la economía que está al borde del colapso y espera el rescate financiero, como parte de la recuperación económica.

Hay un sector de la clase media que está en la ruina por causa de la crisis causada por la pandemia, sobre todo el sector hotelero y de restauración, un típico sector de clase media. Hay muchos arrendadores que se han hundido en la crisis, dueños de edificios de apartamentos cuyos inquilinos no les pueden pagar la renta, arrendadores que alquilan sus casas sin poder recuperar la mensualidad porque los inquilinos perdieron el empleo. Es un problema común a arrendatarios y arrendadores endeudados sin capacidad de pagar sus créditos porque sus inquilinos no les pueden pagar la renta por causa del desempleo. Ambos demandan una solución al gobierno. Así que las demandas hacia el Partido Demócrata en el poder no proceden solo de la clase asalariada, sino también de la clase media arruinada.

De modo que el futuro gobierno demócrata tiene el compromiso de responder a sus electores sindicales (como ya lo hemos visto, las grandes federaciones contaron con grupos de trabajo de la campaña demócrata), al movimiento latino, y al movimiento Black Lives Matters.

La demanda universal que cubre a todos los sectores de la sociedad estadounidense es resolver de una vez el problema de la pandemia del coronavirus. La desastrosa gestión de la pandemia ha ocasionado la muerte de más de 230 000 personas. Biden y el Partido Demócrata van a tener que demostrar que ellos tienen la solución para vencer al virus. Así que al mismo tiempo necesita recuperar la economía y reducir las cifras de la Covid.

Biden y el Partido Demócrata están asumiendo el gobierno en un país claramente dividido: Biden ganó la presidencia, pero Trump obtuvo más de 70 millones de votos, logró mantener unida a su base social, en algunos casos incrementándose, logró conservar la mayoría en el Senado y aumentó el tamaño de la minoría en el Congreso.

Biden supera a Trump en votos por un 6.4%, no se puede afirmar que ganó con una mayoría abrumadora. Hay 70 millones de electores que votaron a favor de Trump. El movimiento trumpista va a quedar como parte de la nación. En sus discursos Biden llama a la unidad nacional, pero el movimiento de Trump está más bien preparándose para la guerra contra el gobierno demócrata. Vamos a tener que esperar a ver la reacción de las masas que están detrás de Trump. Por otro lado, está el profundo movimiento Black Lives Matters que no ha cejado hasta ahora en las luchas callejeras en confrontación directa con la policía. Momentáneamente, por la euforia de la salida de Trump, el movimiento puede verse desmovilizado, pero con el Partido Demócrata en el poder va a venir con más fuerza a exigir la transformación de las fuerzas policiales, justicia y a denunciar el racismo institucional en el sistema.

Nos espera una profundización de la crisis institucional sobre el fondo de malestar social

En resumen Biden tiene el desafío de responder al problema de la inversión en manufactura y generación de buenos empleos, al problema migratorio y al problema de justicia levantado por Black Lives Matters. Los problemas son mayores de los que el Partido Demócrata y Joe Biden pueden resolver.

Trump ha declarado que va a contestar judicialmente la victoria electoral de Biden. Una multitud se ha posicionado frente a la Casa Blanca hasta que Trump acepte la derrota.

El problema es muy serio. Lo que anuncia Trump se asemeja a un golpe de estado. Donald Trump desarrolló una estrategia consistente en establecer personas leales (no tanto por sus cualidades profesionales) en las instituciones para implementar su plan personal y familiar, dentro de todas las instituciones, pero sobre todo con el fin de perpetrar el fraude electoral: Departamento de Estado, sistema judicial y Corte Suprema de Justicia.

Aparte, la campaña invirtió millones de dólares en una gran batería de abogados para estudiar las posibilidades de entablar juicios en todo el proceso. Hoy, toda la estrategia sigue su curso en los juicios entablados ante la Corte Suprema, en busca de evitar la certificación de Biden como presidente.

Abogados constitucionalistas concluyen que las alegaciones de Trump no podrán suspender el proceso electoral. El objetivo de Trump no tiene futuro en las Cámaras, pero, de todas maneras, las acciones legales y las acusaciones de fraude electoral no tienen otro fin que mantener sus bases agitadas, lo cual profundiza la crisis institucional.

 

Lo que está en juego es la «democracia liberal»

Los portavoces a escala internacional del capital financiero han saludado la victoria de Biden como una victoria de la «democracia liberal». O sea, de los regímenes parlamentarios con los que se cubre la dominación de la clase capitalista. Pero lo que refleja la crisis en Estados Unidos es que  la democracia liberal está herida de muerte. De entrada, las instituciones parlamentarias elegidas sufren, no solo en Estados Unidos sino en todo el mundo, un vaciamiento general de su contenido. La tendencia bonapartista es un fenómeno universal porque la burguesía no tiene otra forma de responder al hundimiento del sistema capitalista que por medios autoritarios y liberticidas. Cuestión que solo será resuelta en la lucha de clases.

Rodrigo Ibarra 9 de noviembre

California (Estados Unidos)


2 opiniones en “Elecciones USA”

  1. L. Roblero dice:

    El globalismo pretende penetrar la sociedad norteamericana, Trump representa un muro a la agenda globalista que pretende quitar frontera a ese pais del norte. Ese movimiento Black Lives Matters viene como movimiento desde Chile hasta Norteamerica, incrementando su accion con ls muerte del moreno Floy, sinembargo el globalismo ha utilizado la tecnologia para sacar provecho a los problemas actuales. El problema mas grande ha sido el vitus covid 19, utilizado como arma para atacar social y economicamente el gobierno de Trump, la clase obrera de USA se ha visto afectada, problema que Trump ha venido enfrentando el problema economico y de salud de manera padalela de tsl manera que el desempleo se ha venkdo superando y el problema de salud ya se viene resolviendo con una vacuna que tiene mas del 90% de efectividad. El problema que va quedar en la sociedad norteamericana independientemente quien quede de presidente en USA, es la division creada por el globalismo en la Democracia Norteamericana

    1. CR dice:

      en nombre del CR, muchas gracias por exponer tu punto de vista.

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