“El imperialismo ha volcado todo su peso en las elecciones de Venezuela”

Publicado en la edición impresa (IO 300)

Entrevistamos al Embajador de la República Bolivariana, Sr. Mario Isea

Información Obrera: Señor Embajador, todos los amantes de la democracia y de los derechos de los trabajadores y de los pueblos miran hacia Venezuela expectantes ante el resultado de las elecciones legislativas del  6 de diciembre, ¿realmente estas elecciones en las que el imperialismo vuelca todo su peso  pueden marcan una encrucijada para los derechos  de  la nación y las conquistas del pueblo trabajador?

M. Isea: El imperialismo ha volcado toda su fuerza, todo su peso, en este proceso electoral porque ellos podrían lograr, mediante una victoria y todo su poderío mediático, financiero y militar, plantear que hay un cambio de rumbo, que se estaría acabando la revolución bolivariana.

Es la opción que ellos tienen de ganar, ahí estamos en desventaja, porque nosotros ganando, tenemos que seguir batallando con un estado burgués que está allí y con un entorno hostil donde hay hegemonía todavía capitalista proimperialista que tenemos que seguir derrotando, de modo que el imperialismo está claro en lo que quiere, y para ello se juega acabar con un ejemplo que echa al traste su aspiración de controlar toda la región como lo hacían antes.

I.O.: Señor Isea, una de las mentiras habituales que desde determinada prensa se repite de forma cansina se refiere a pretendidas carencias de los procesos electorales de su país, cuando precisamente el sistema de ustedes es de los más garantistas, y hay una práctica continuada durante años de victorias electorales limpias y gobiernos democráticos. ¿Podría ilustrar sobre los procedimientos electorales venezolanos?

M.I.: Los procedimientos electorales venezolanos garantizan que la voluntad que expresa el elector será respetada, no hay posibilidad de cambiar un voto. Ahora, un sistema electoral que garantiza eso es bueno, pero no basta con que el sistema electoral sea bueno, si los electores pudieran estar manipulados por operaciones de guerra psicológica, de terrorismo, que es a lo que estamos sometidos en nuestro proceso progresista constantemente. El antídoto contra ello es la siembra de conciencia que hemos estado desplegando, ojalá más de la mitad de la población haya alcanzado niveles de conciencia tales que nos permitan abordar esta elección con éxito. En su defecto, si no fuera así, se planteará un escenario de lucha para seguir avanzando en el proceso distinto, será quizás más desventajoso, pero nunca será tan hostil como el que existía hace 16 años, antes de la llegada de Chávez, cuando tenía el control absoluto un bipartidismo servil de las políticas imperialistas y capitalistas del norteamericano y, simplemente, hubo un despertar del pueblo por la insurgencia de Chávez y sus compañeros del 4 de febrero.

I.O.: Señor Isea, dentro del sesgo radicalizado con que desde aquí se presenta la situación, ¿cuál es la actitud de los sectores patronales ante las elecciones ¿Qué posiciones defiende respecto a la guerra económica emprendida por algunos sectores empresariales provocando una falso desabaste­cimiento de productos? ¿Qué relación han tomado estos sectores con la oposición de derecha?

M.I.: Los sectores patronales en las elecciones están a favor de la oposición venezolana porque ellos sienten que se ha afectado parte de sus privilegios, aunque no han sido totalmente afectados, el hecho de que se comience a redistribuir riqueza, de que la renta petrolera se invierta en educación, en sanidad pública gratuita, en programas de desarrollo, que parte de esa renta vaya, a través de Petrocaribe, a la solidaridad internacional en función de construir la integración en base, no a la competencia sino a la cooperación, es un grave problema para ellos. De modo que lo que llaman aquí la patronal, o en nuestro caso, Fedecámaras ¿no? y similares, se están activando. De hecho, en el 2002 en el golpe que se le dio al presidente Chaves, había coincidencias de la patronal, la Confederación de Trabajadores de Venezuela controlada por el bipartidismo, y las cúpulas políticas de Acción Democrática y Copei, conjuntamente con los medios de comunicación, sobre todo los televisivos y un par de periódicos, entre otros.

Los sectores empresariales, como parte de estas prácticas antirrevolucionarias, han impulsado la guerra económica, el contrabando es uno de los mecanismos, los artículos que están subvencionados por el gobierno para que fuesen accesibles a quienes estaban sumergidos en la pobreza extrema (no tenían acceso sobre todo a las proteínas y calorías que necesitan la gente), las casas de alimentación, por ejemplo, la Misión Mercal, las misiones de alimentación hacían posible satisfacer estas necesidades de las mayorías. Se usó el contrabando, se usa el desvío de insumo, se reciben divisas preferenciales, se usa también la manipulación cambiaria, que vale la pena recordar, que tiene su origen en el gobierno de Luis Herrera Campín en 1983, en el llamado “viernes negro” cuando se produjo una abrupta devaluación y que desde entonces se comenzó a establecer mecanismos de administración cambiaria, el famoso RECADI, por ejemplo. Y, es verdad que nosotros no hemos podido escapar de esa dinámica, porque somos un país extremadamente dependiente, si bien hemos incrementado los niveles de producción de muchos rubros importantes, no hemos logrado ponernos a tope, al mismo nivel de la demandas que hemos estimulado con los beneficios socioeconómicos; vale la pena decir, el salario mínimo que se revisa periódicamente, las pensiones que se han homologado con el salario mínimo. Todo esto comporta un incremento de la capacidad de consumo de la población que nos plantea retos que podrían ser fácilmente superables en un clima de cooperación internacional, pero lo que hay es un clima de sabotaje internacional capitalista.

Estos sectores patronales y empresariales, en general tienen una vinculación cercana con la clase media y la clase alta y estimulan un comportamiento hostil hacia la revolución, valiéndose de esas campañas mediáticas que le hacen sentir a la clase media que van a perder el acceso a los bienes públicos esenciales que ya tienen. Las clases medias venezolanas tienen acceso a la educación, a la salud, a la vivienda desde hace varias décadas, y nosotros hemos ido incorporando a nuevas capas de la población a las clases medias. Pero han hecho un bombardeo en el cual le hacen sentir que, cuando se cuestiona el funcionamiento de las oligarquías y las grandes burguesías, se está refiriendo el proceso revolucionario a las clases medias, y no es así. Pero el tema de las campañas mediáticas y de propaganda política de esos sectores va en esa dirección. De manera que no es fácil el combate y crear la conciencia en esos estratos de la población, sin embargo sentimos que hemos ido progresando, si no no sería explicable que Chaves hubiese ganado las elecciones y que luego hubiese sido ratificado en el 2004, reelecto en 2006, en el 2012 que ganó…, que Maduro hubiese podido ganar…, que en las municipales del 8 de diciembre de 2013 hubiese podido ganar el 70% de alcaldes y alcaldesas bolivarianas. De manera que hemos logrado contrapesar esta alianza diabólica, que ha sido relanzada porque hay un relanzamiento mundial del capitalismo que está tratando de hacer rentables sus inversiones a través de la guerra y, para ello necesita controlar territorios, controlar zonas estratégicas, seguir instalando bases militares en zonas en las cuales no ha podido hacerlo.

I.O.: Desde luego que siendo la mayoría de la población personas trabajadoras defensoras de los  derechos laborales y derechos  sociales protegidos por toda la tradición chavista, si se consigue una  movilización de todos la victoria está asegurada, las conquistas sociales a salvo y sería un reforzamiento de todas las fuerzas y organizaciones obreras y populares. ¿¿Pero hay garantías de que la  derecha  patronal y la oposición respetarían el resultado??

M.I.: La derecha en general, patronal y la oposición política de derecha, sólo respetan resultados que les son favorables. Vemos, por ejemplo, cómo han cuestionado todos los triunfos de la revolución, el triunfo de Chávez, el triunfo en la Constituyente, el triunfo de los gobernadores bolivarianos, pero nunca cuestionan, electos con el mismo sistema, el triunfo de los gobernadores de oposición, o de los alcaldes de oposición. Vale la pena decir que el Señor Capriles, que fue candidato presidencial dos veces seguidas, primero contra Chaves luego contra Maduro, es gobernador reelecto en el estado de Miranda, uno de los estados más importantes del país; la esposa de Manuel Rosales, que fue gobernador de Zulia, candidato presidencial contra Chaves, es la alcaldesa de la capital del estado, Maracaibo, reelecta también, y esos resultados se han respetado. También pasó en Carabobo con Salas Römer, fue electo Salas Römer padre, Salas Römer hijo dos veces; hay un gobernador en el estado Lara, de oposición, se llama Henri Falcón… Sólo respetan resultados que les son favorables porque les legitiman, pero cualquier elección, en cualquier lugar del mundo, la derecha no la respeta si no legitima sus canales de poder. Vemos cómo en algunos lugares del mundo derrocan un gobierno, excluyen a importantes sectores de población y luego relanzan elecciones para relegitimar a quienes ellos que han puesto en el poder por la vía de la fuerza.

En el caso de Venezuela les ha costado porque Venezuela además se ha integrado en el ALBA, se ha acercado a Mercosur tratando de impulsar una transformación de Mercosur, logramos un despertar de conciencia latinoamericana formando la CELAC, a pesar de la diversidad de las tendencias distintas, plurales, que hay allí, de centro, de izquierda y de derecha, pero se logró desplazar del centro del escenario a la OEA, en la CELAC no está ni Canadá ni Estados Unidos. De modo que, por eso no han podido lograr exactamente lo que querían, y fíjate que ahorita, en el proceso el electoral, el principal acompañamiento es UNASUR, que es un logro de este proceso de integración. Y no han podido deslegitimar, como querían, el proceso en términos de que nadie los está mirando, nadie lo está vigilando, nosotros no aceptamos que nadie lo tutele. Ahora, que lo mire el mundo, pero sin injerencias, y eso ha sido posible por esta política de integración en base a la complementariedad, a la solidaridad y no en base a la mera competencia.


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