EEUU IV

5 julio, 2020 en Internacional

 Ponemos a disposición de nuestros lectores el 4º envió de información de los acontecimientos por los que pasa EEUU. Como en anteriores veces hay una entrada firmada por Deban Sovier de https://infos-ouvrieres.fr/  y sendos artículos sobre la situación de los trabajadores en los astilleros de Maine y la de profesores y personal de apoyo elaborada por la MTA.



Publicado en Informartions ouvrières nº 611, semana del 2 al 8
de julio de 2020

 

Estados Unidos, Ola de despidos

 

A 20 de junio, se contabilizaban cerca de 18 millones de parados con subsidio, once veces más que un año antes. Esas cifras no incluyen a los millones de parados sin subsidio (por no tener antigüedad suficiente en su puesto en el momento del despido, por ejemplo), ni a los millones obligados por su empleador a trabajar a tiempo parcial, por no hablar de los precarios y los que realizan trabajillos. Los subsidios de paro, para los que tienen derecho a ellos, son por término medio de 337 euros a la semana, cuando el salario medio es de 954 euros a la semana. Asistimos, pues, a una pauperización masiva.  

 

Muchos trabajadores norteamericanos han vivido con alivio el desconfinamiento que representaba la esperanza, muy pronto perdida, de encontrar un trabajo. Pero el nuevo pico de la epidemia que se produce en algunos Estados (Texas y Florida sobre todo) implica ya un movimiento de nuevo confinamiento que amenaza con hundir otra vez en el paro a millones de estadounidenses. A menudo son los trabajadores menos cualificados los que más han sufrido, tanto por la pandemia como por la crisis económica. Pero también se han visto muy afectados los servicios públicos locales. Así, 1,4 millones de trabajadores sanitarios han sido despedidos por los hospitales que, al aplazar intervenciones no urgentes muy lucrativas, han optado por prescindir de ellos.

Reconfinamiento o no, los despidos continúan: en la enseñanza, sector para el que hay estadísticas disponibles, Reuters estimaba el 4 de junio en 469 000 el número de asalariados docentes y no docentes que habían sido despedidos en abril. Con el fin de curso, otros miles perderán su contrato para el año próximo: 204 docentes en San Diego (California), más de 2 000 en Massachusetts, cerca de 300 en Chicago, donde también perderán su empleo 400 trabajadores no docentes. Al ser los docentes contratados por los distritos, los distritos más afectados por la crisis económica son los que despedirán más: los distritos obreros, los  negros y los latinos.

La enseñanza en los Estados Unidos lleva dos años marcada por una ola de huelgas importantes, agrupadas bajo la bandera “Red for Ed” (rojo por la educación). Uno de los rasgos destacados de esas huelgas era el modo en que establecían el vínculo entre las reivindicaciones de los docentes y las necesidades de las comunidades, poniendo por delante la lucha contra la privatización de las escuelas en los barrios populares, la necesidad de personal asistencial y social para los niños cuyos padres carecen de los medios para obtenerlo, y la oposición a la omnipresencia de la policía en las escuelas. En algunos distritos, las huelgas arrancaron victorias sobre estas cuestiones: contratación de personal docente para reducir la ratio de las clases, de enfermeros, de asistentes sociales…

Es todo esto lo que, con el pretexto de la crisis económica, atacan ahora los distritos escolares (bajo la responsabilidad de los consejos municipales en las grandes ciudades, de los Estados en las zonas rurales).       

Devan Sohier

 

4 000 obreros de un astillero de Maine deciden la huelga

 

Cientos de miles de estadounidenses llevan más de un mes manifestándose contra la violencia infligida a los negros. Violencia policial, evidentemente, pero es también el elemento más visible de un racismo sistémico que los confina en los barrios pobres, en las escuelas peor dotadas que otras, donde la tasa de paro es más elevada que en el resto, donde las enfermedades crónicas diezman a la población. Las reivindicaciones de los manifestantes se suman a las de los docentes.

Los manifestantes han contado con el apoyo activo de una franja importante de los sindicatos estadounidenses. Recíprocamente, las huelgas de docentes contaron con un fuerte apoyo del tejido asociativo estadounidense, con piquetes de padres de alumnos.

En todos estos asuntos, los demócratas y los aparatos sindicales intentan aplazar la discusión a las elecciones de noviembre. Los demócratas han presentado un proyecto de ley HÉROES, en respuesta a la crisis de la Covid y otro, Justice in Policing (por un mantenimiento justo del orden) en respuesta a las manifestaciones. Ambas leyes tienen en común que no podrán aprobarse antes de las elecciones: la mayoría republicana en el Senado votará en contra y, en cualquier caso, Trump se negará a promulgarlas. También tienen en común el ser una respuesta muy insuficiente a los problemas planteados: la ley HÉROES se limita a medidas temporales sin tocar las aseguradoras sanitarias privadas; la ley Justice in Policing propone controlar mejor los servicios policiales, ¡amenazándoles con reducir su subvención en caso de “abuso”!

La potencia de las manifestaciones que han tenido lugar en el último mes es un claro indicativo de que la clase obrera norteamericana, y singularmente su componente negra, quiere defender sus derechos. La lucha de clases ralentizada un tiempo por la epidemia se retoma con más fuerza: en las manifestaciones Black Lives Matter,y ahora también en las huelgas, en particular la de 4 000 obreros de un astillero de Maine que trabaja para el ejército. El 28 de junio, los trabajadores con su sindicato han decidido la huelga, rechazando el nuevo contrato laboral que quiere imponer el patrón.


 

La Asociación de Docentes de Massachusetts (MTA) denuncia el aumento drástico de despidos y no renovaciones

 Más de 2 030 profesores y personal de apoyo en educación han recibido notificaciones de despido y de no renovación en 47 distritos, cuyo personal está representado por la Massachusetts Teachers Association. La lista sólo incluye los distritos en los que nuestras asociaciones locales han informado de al menos diez docentes que han recibido una notificación de despido o de no renovación que no ha sido anulada.

Cada año, se envían notificaciones de no renovación por toda una serie de razones, como la reducción de efectivos o la supresión de programas, pero la MTA ha visto este año un aumento drástico de su número a causa del fracaso de los gobiernos federales y del Estado para aprobar la financiación necesaria para los distritos escolares a tiempo para presupuestarlos para el personal que necesitarán en otoño.

Cientos de miembros de la MTA han respondido participando la semana pasada en caravanas y concentraciones en trece lugares en todo el Estado, para protestar contra los despidos actuales y futuros, reclamar la financiación completa de nuestras escuelas y universidades públicas y explicar que la justicia educativa forma parte de la justicia racial. “Vamos a necesitar más educadores, no menos, para reabrir con toda seguridad en otoño”, ha declarado la presidenta de la MTA, Merrie Najimy, para quien “un nivel de empleo adecuado es una piedra angular del programa de reapertura de la MTA”.

“El Estado debe estar a la altura de su obligación constitucional de proporcionar la financiación necesaria a las escuelas para trabajar eficazmente y con total seguridad durante la pandemia de la Covid-19”, prosigue. “Esto forma parte del desmantelamiento del racismo institucionalizado por el que nuestros alumnos de color van a escuelas con una financiación significativamente más baja. En un momento en el que la educación y el bienestar de todos nuestros alumnos se han visto perturbados, nuestros estudiantes de color han sido los más afectados.”

Las directivas preliminares del departamento de enseñanza primaria y secundaria piden a las escuelas que reduzcan la ratio de las clases de manera significativa para permitir la distanciación social. Para tener clases más pequeñas, los distritos deberían contratar más personal y sin embargo, este año, muchos de ellos tendrán que trabajar con menos personal si las notificaciones de despido no se anulan.

“Las consignas de seguridad y los presupuestos escolares van a chocar”, declara Najimy.

Incluso sin la pandemia de la Covid-19, los despidos de docentes son muy perturbadores para los alumnos y las comunidades escolares, así como para los trabajadores despedidos.  Además, despedir a profesores en medio de una recesión significa que la mayoría de ellos tendrá dificultades para encontrar un trabajo y la reducción de su poder adquisitivo agravará aún más la recesión.

Najimy ha declarado que, además de personal, el Estado debe proporcionar a los distritos los recursos necesarios para comprar los equipos de protección individual y los demás materiales necesarios para gestionar la crisis sanitaria. Incluso si la ley federal CARES  será un ayuda, está lejos de prever los 1,8 millones de dólares que un grupo de administradores nacionales considera necesarios para cada distrito de tamaño medio.

“El Estado tiene una obligación de financiar la salud y la seguridad, en un momento en que las comunidades se esfuerzan ya en mantener los niveles de plantilla necesarios para la educación presencial y a la vez para la educación a distancia por la crisis” ha declarado Najimy.

La MTA sigue apelando al Senado a adoptar una ley similar a la ley HÉROES  adoptada por la Cámara, para lanzar un salvavidas a las escuelas y universidades públicas, así como a las administraciones locales y del Estado.

La MTA llama también a la Legislatura a financiar totalmente la ley para las oportunidades de los estudiantes de 2019 , a aumentar la financiación de la enseñanza superior y a proporcionar toda la financiación extra  necesaria para que escuelas y universidades públicas puedan reabrir con toda seguridad. El personal docente y no docente de la enseñanza superior pública ha sufrido ya despidos temporales o permanentes, y corren peligro de que haya más a falta de nueva financiación.

“Si el Estado no tiene por el momento los recursos necesarios para financiar nuestras escuelas y universidades públicas, la Legislatura debería utilizar su poder de decidir impuestos más elevados para las empresas más ricas y productivas” explica Najimy. “A muchas de ellas les ha ido muy bien durante esta pandemia, mientras tantas personas están sufriendo”

“Rechazamos el llamamiento al ‘sacrificio compartido’” dice ella, “en un momento en que 17 multimillonarios en Massachusetts han visto aumentar sus fortunas en 11 000 millones de dólares en los dos meses que van del 18 de marzo al 19 de mayo, en el mismo momento en que el número de casos de Covid-19 se disparaba al igual que la tasa de paro del Estado. ¿Dónde está su sacrificio?”

 “La pandemia de coronavirus ahonda aún más el abismo astronómico entre los ricos y todos los demás”, prosigue. “Black Lives Matter siguen siendo palabras huecas en boca de los políticos, si no van seguidas de acción. Pueden actuar aquí y ahora utilizando su poder sobre los impuestos y los presupuestos.”

23 de junio de  2020

[1] Ley negociada entre republicanos y demócratas destinada a inyectar  2 billones de dólares en la economía (muy mayoritariamente en apoyo a las empresas privadas) en respuesta a la crisis económica de la Covid-19.

[1] Proyecto de ley demócrata que amplía las disposicio0nes de la ley CARES. La mayoría republicana del Senado y Trump se oponen a ella.

[1] Ley aprobada por el Estado de Massachusetts que aumenta la financiación de las universidades.

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