Detrás de “la unidad contra el terrorismo”

19 enero, 2015 en Edición Impresa, Editorial

 Editorial de la edición impresa – nº 291 (16 de enero de 2015)

Apenas unas horas después de que el presidente del Gobierno, Rajoy, desfilara en París con representantes de gobiernos de 60 países, y de que el Ministro del Interior Fernández Díaz, calurosamente acogido por su colega francés, participara en una cumbre europea antiterrorista, eran detenidos 16 abogados de los militantes acusados de pertenecer al entorno de ETA, justo en vísperas del juicio.

La relación de causa a efecto es evidente, forma parte de la misma ofensiva que el intento de acelerar la adopción de la ley Mordaza, de continuar los procesos a 300 sindicalistas, de multiplicar los controles desde las calles a los aeropuertos (cuando los autores del atentado de París eran ciudadanos franceses que se desplazaron en coche). Entretanto la prensa nos dice una y otra vez que tendremos que aceptar perder “un poco de libertad” para “garantizar la seguridad”.

En la manifestación de Paris cientos de miles de ciudadanos expresaron su angustia y su indignación ante los atentados, pero justamente muchos se preguntan: ¿Se rechaza el terrorismo y se defiende la libertad de prensa desfilando detrás del primer ministro de Israel, responsable de la masacre de Gaza, del rey de Jordania, del emisario del gobierno turco, de Arabia Saudí o de otros por el estilo? ¿Significará esto un paso en la lucha por la democracia, la seguridad y la paz?

Desfilar detrás de Merkel, Cameron, Renzi, Samaras, todos ellos responsables de los peores planes de austeridad, ¿responde a las exigencias de Pan, Trabajo, servicios públicos de todos los pueblos europeos? ¿No son precisamente la austeridad y la destrucción de millones de empleos y de los servicios públicos lo que lleva a la desesperación a los jóvenes de las banlieues (suburbios) de las ciudades francesas o a los de barrios marginales de Ceuta y Melilla?

Por eso desde la misma redacción de Charlie Hebdo surge la protesta contra la manipulación política: “Los nuevos amigos de Charlie Hebdo me hacen vomitar”, manifestó Bernard Holtrop –alias Willem–, caricaturista de Charlie Hebdo en el diario holandés De Volkskrant.

Rajoy no pierde el tiempo, tras la marcha del sábado hasta la Moncloa se ve obligado a prometer tratamiento para los enfermos de Hepatitis C. Sabe que es odiado y minoritario en el país, pero no duda un solo momento, ahora con el apoyo “europeo”, en intentar golpear e impedir que heridas que pueden ser curadas lo sean. Porque seamos claros, y desde este periódico lo hemos sido en relación con los atentados indiscriminados de ETA. Ésta dejo las armas hace tres años. La exigencia elemental de “acercamiento de sus 470 presos al País Vasco” como exigía la manifestación de decenas de miles de Bilbao este mismo sábado 10, o sea el cumplimiento de la ley penitenciaria, ¿no significaría un paso significativo para solucionar este problema? No nos engañemos, desde el aparato de Estado, desde el gobierno que lo representa, lo peor seria no poder utilizar el antiterrorismo. Lo peor seria una solución política.

Por ello acabar con este Gobierno es la condición indispensable para resolver cualquier problema democrático o social. Desde los derechos del pueblo catalán a la exigencia de los sindicalistas procesados o al cumplimiento de las sentencias favorables a los trabajadores de Coca-Cola.

En esa situación todo pacto con el Gobierno –como de nuevo plantea le dirección del PSOE en relación con las medidas “antiterroristas”– es complicidad con el desastre que este Gobierno provoca cada día en todos los órdenes. Toda orientación sindical o política que no busque hacer retroceder al Gobierno es una connivencia inadmisible. Las grandes organizaciones de la clase trabajadora y en primer lugar los sindicatos tienen sin ninguna duda la responsabilidad de organizar en Unidad una Marcha a Madrid para echar al gobierno Rajoy y allanar el camino a una salida democrática en que los trabajadores y los pueblos puedan decidir el rumbo y las soluciones.


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