Después del 3 de Noviembre

25 noviembre, 2020 en Internacional
 Ponemos a disposición de nuestros lectores un análisis de nuestro corresponsal en EEUU de la situación  por la que pasa ese pais después de la elecciones celebradas el 3 de Noviembre y la crisis profunda que corroe a la nacion mas rica del mundo y base angular del  sistema económico que se sustenta en la explotación del hombre por el hombre. 


 

Todo se agravó desde la semana

pasada en Estados Unidos

 

Con el inicio de la temporada fría, los casos de Covid19 se dispararon como nunca desde el inicio de la pandemia y se sobrepasaron los 250 000 muertos por el virus. La pandemia del 2020 sólo es comparable en la historia con las de la Edad Media y otras del inicio de la civilización humana y con la «gripe española» de 1918, cuando no se contaba con el desarrollo de la ciencia y la tecnología como en la actualidad.  Constamos que, bajo el sistema capitalista, esta tecnología solo beneficia a los grandes monopolios de la medicina mundial. Pero la pandemia mostró también que Estados Unidos no cuenta con un sistema sanitario público capaz de cubrir a toda la población y en particular a los sectores más empobrecidos. Por ello el movimiento obrero exige a gritos Seguro Médico para Todos con un pagador único: el Estado.

En medio de la pandemia mortal, se ha agravado en Estados Unidos la peor crisis económica desde los años 30 con la Gran Depresión. Sus consecuencias sociales son desastrosas: desaparición de millones de empleos, aumento de la pobreza, pérdida del seguro médico y amenazas de desalojos de viviendas para millones. En la nueva fase de rebrote, el gobierno federal y los gobiernos de los Estados han relanzado políticas de cierre parcial de la economía, volviendo muchos trabajadores al desempleo. La política de la administración Trump de dejar que el virus invadiera la nación sin protección ha propiciado la existencia del desastre en su dimensión actual.

 

Resquebrajamiento del

sistema político nacional

A su vez, el proceso electoral para presidente en el 2020 nos ha mostrado también  el resquebrajamiento del sistema político nacional. Trump se resiste a entregar la Casa Blanca después de haber perdido las elecciones el 3 de noviembre, sacudiendo todas las instituciones del Estado, que parecían sólidas y han quedado expuestas a una situación que las conduce casi a la parálisis.
El sistema electoral, columna vertebral de la democracia estadounidense, está destrozado. Trump intenta imponer a la Corte Suprema de Justicia como electora del presidente, sustituyendo al voto popular, al Colegio Electoral, y a los parlamentos estatales que eligen al Colegio Electoral. Si la Corte Suprema de Justicia asumiera el rol de electora del presidente representaría la disolución del sistema político, poniéndolo bajo control personal de Donald Trump. Imponer a Trump en estas condiciones sería el colapso de la Constitución política y el colapso de las instituciones parlamentarias que certifican las elecciones. Sería una crisis mortal de destrucción del modelo de democracia de los Estados Unidos (el imperialismo más poderoso de la tierra), invocado como ejemplo en todo el mundo. Evidentemente, esa democracia es la forma que se da el sistema capitalista para encubrir su dominación de clase.
Así que la humanidad entera tiene ante sus ojos el resquebrajamiento económico, político y social del sistema capitalista

 

Crisis en el Partido Demócrata

Aunque Joe Biden, un demócrata, ganó la presidencia, Jim Clyburn, líder de la mayoría de la Cámara de Representantes, advirtió que su partido está siendo destruido por el movimiento de «desfinanciamiento de la policía» que surgió durante el verano, producto de las movilizaciones en todas las ciudades después del asesinato de George Floyd, el 25 de mayo.


Los republicanos habían perdido varios escaños clave de Congreso que los demócratas ganaron en las elecciones intermedias de 2018, en particular en el sur de Florida, Nuevo México, Oklahoma, Carolina del Sur e Iowa, así como a un legislador de Minnesota que fue uno de los miembros más antiguos de la Cámara. Pero ahora los demócratas perdieron al menos 7 representantes de los que habían ganado. Los republicanos han aumentado así el tamaño de su bancada parlamentaria minoritaria, frente a unos demócratas profundamente divididos entre los llamados «progresistas» y los «moderados». Confiados de ganar una supermayoría, el 3 de noviembre fue mal día para los representantes que perdieron sus escaños. La frustración es muy grande y  una video conferencia privada entre demócratas incluyó señalamientos con el dedo, desconcierto y algunas lágrimas, ya que los demócratas reconocieron haber sido sorprendidos, después de perder varias carreras clave, en unas elecciones que algunos imaginaban como otra ola azul. Los «moderados», o demócratas conservadores, son los que han perdido sus escaños.

Los rumores de cambio de liderazgo proliferaron, y los legisladores de la Cámara pronto pasaron de acusarse en privado unos a otros a emitir públicamente quejas en las redes sociales y en los medios de comunicación.

 

La ofensiva contra Alexandria Ocasio-Cortez

La Cámara de Representantes con mayoría demócrata podría aparecer dividida en legislaciones importantes sobre el tema del desempleo de millones, alivio de la pobreza, pérdida de seguro médico, problema migratorio, lucha contra el desalojo de viviendas, etc.

Los demócratas moderados o conservadores se oponen frontalmente a los progresistas y los acusan de ser los causantes de las pérdidas de los escaños demócratas. El asunto central del debate ha sido el movimiento Black Lives Matters, que estalló a finales de mayo tras el asesinato a George Floyd como un movimiento espontáneo de masas que exige justicia y presupuestos para gastos sociales en ciudades y Estados bajo la consigna «Defund de Police» (retirar financiación a la Policía). Los ataques se han centrado contra Alexandria Ocasio-Cortez, a la que acusan de que su radicalismo ha hecho perder votos. La estrategia de AOC para responder a los detractores ha sido triple. Primero, está dejando las cosas claras políticamente. «Cada candidato que copatrocinó Medicare para Todos en cualquier distrito mantuvo su puesto», declaró en el New York Times. «También sabemos que los que copatrocinaron el Green New Deal no se hundieron. El representante de California, Mike Levin, fue uno de los patrocinadores originales de la legislación y mantuvo su puesto».

Las tácticas de Trump para anular las elecciones

Trump  está efectuando una retirada manteniendo la ofensiva política, sin dejar de atacar. Y eso es lo que va a continuar haciendo en el próximo periodo, entre el 20 de enero y las elecciones parlamentarias de medio mandato de 2022. Hoy por hoy, sigue resistiéndose a entregar la silla, pero ya dio señales de que no se arriesgará a un intento de quedarse por la fuerza, que sería considerado un golpe de Estado.

El objetivo principal hoy es la segunda vuelta para la elección de dos senadores que empataron en Georgia, programadas para el día 5 de enero, ya que de ganarlos, los demócratas quedarían en mayoría técnica, debido a que la ley permite que la senadora Kamala Harris, aún siendo vicepresidenta vote en el Senado.

Las elecciones de medio mandato se celebrarán en dos años (2022). Entonces será la gran batalla política. Mientras tanto hay que esperar dos años de guerra de guerrillas. El aparato de campaña de Trump no se disolverá después de las elecciones, sino que se preparan para una larga lucha hasta las primarias. Luego hasta las presidenciales en cuatro años.

Por primera vez en más de medio siglo, una administración saliente está bloqueando a una entrante en todos los niveles, sin intención de ceder.
El presidente Donald Trump no ha llamado al presidente electo Joe Biden. La campaña de Trump no ha llegado a la campaña de Biden. La Casa Blanca y las agencias federales no han informado al equipo de transición de Biden. La primera dama Melania Trump no ha invitado a Jill Biden a tomar el té en la Casa Blanca. No se están dando informes sobre el coronavirus, la reducción de tropas en Afganistán e Irak o la agresión de China e Irán. No se realizan verificaciones de antecedentes para los solicitantes de empleo. No se realizan autorizaciones de seguridad para posibles empleados de Biden. El silencio podría continuar hasta diciembre, cuando los Estados deben certificar sus resultados al Congreso, según varios republicanos familiarizados con los planes que se contemplan. Hasta entonces, dijeron, Trump y su equipo continuarán afirmando que las elecciones les fueron robadas de manera fraudulenta, utilizando acusaciones infundadas de fraude electoral para presentar demandas y relatos que impugnan los resultados.

1- Intentó no contar los votos por correo, descalificándolos, incluso tirar votos válidos a la basura. Pero el equipo de Trump ahora aceptó que no podían descalificar suficientes votos por correo para cambiar el resultado de las elecciones.

2- Intentó retrasar el recuento final de los votos.

3- No pudieron demostrar un fraude electoral generalizado en los tribunales.

4- Si bien los desafíos legales parecen destinados al fracaso, la estrategia parece ser crear suficiente niebla alrededor de la votación para que las legislaturas estatales republicanas puedan intervenir para elegir delegaciones pro-Trump en el Colegio Electoral. Si eso falla, como es abrumadoramente probable, desacreditar las elecciones al menos aliviará la humillación de Trump y podría ser combustible político para una carrera futura.

5- Otro ataque contra Biden y el Partido Demócrata que se despliega es la amenaza de parálisis del gobierno. El jefe de gabinete de la Casa Blanca, Mark Meadows, dijo que no podía garantizar que el gobierno federal evitara un cierre en diciembre. «Obviamente, queremos mantener al gobierno financiado», dijo Meadows, según un informe del grupo de Capítol Hill. Ambas partes todavía están negociando e intentando salvar las divisiones políticas.

Todas estas medidas que está poniendo en marcha Trump  significan de hecho un ataque al funcionamiento de las instituciones parlamentarias, una deslegitimación de las mismas que sin duda tendrá repercusión a escala mundial.

                                                           Rodrigo Ibarra, 23 de noviembre

                                                           California, Estados Unidos

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