Declaracion de IO ante el 8F

6 febrero, 2019 en Comunicado

Para el 8 de febrero los dos grandes Sindicatos de clase, CCOO y UGT, convocan en Madrid Asamblea Estatal de delegados, exponemos la posición de este periódico ante dicha convocatoria

Hay que ir hasta el final: unidad para conseguir la
derogación de todas las contrarreformas laborales
y de pensiones, y recuperar derechos
Es el momento de satisfacer las reivindicaciones obreras y sociales,
no podemos dejar que pase y vuelva la reacción franquista.


es Irrebatible: desde 2008, las contrarreformas laborales, de pensiones y de las
libertades, puestas en marcha por orden del capital financiero (la carta del Banco Central
Europeo a Rodríguez Zapatero y la reforma exprés de la Constitución para modificar
su artículo 135, introduciendo la supremacía de los intereses de los bancos por encima
de cualquier otra consideración), han precarizado y empobrecido a la clase trabajadora,
debilitado a los sindicatos y recortado las libertades democráticas, para tratar de impedir
las luchas necesarias para recuperar derechos.


es Incontestable: los trabajadores, los pensionistas (un 40 % de ellos con
pensiones en el umbral de la pobreza), la mayoría social han dicho ¡basta ya! Desde el
lunes 15 de enero de 2018, los pensionistas se concentraban ante los ayuntamientos y
aún hoy no han dejado de hacerlo. Derrotaron a Rajoy, que tuvo que tragarse parte de su
contrarreforma y subir las pensiones según el IPC.


es Insoportable: es la expresión de la indignación social y del rechazo a la
política de recortes y austeridad del gobierno del PP, de los trabajadores que exigen la
derogación de todas las contrarreformas. Indignación que contribuyó a la presentación
de la moción de censura a Rajoy y la llegada del gobierno de Pedro Sánchez, que hacía
tiempo que la mayoría de la población esperaba para echar al gobierno del PP.


Se abre una nueva etapa que posibilitaba la derogación de las contrarreformas, la recuperación de los derechos recortados y de las libertades cercenadas. Pero el Gobierno ha sido atacado desde el primer día por la derecha franquista y por la «moderna», por todas las instituciones
del capital para someterlo totalmente y obligarlo a continuar la política de Rajoy.
Es necesario apoyarse en la resistencia de los trabajadores y de los pueblos para enfrentarse a las exigencias de la CEOE y de la Unión Europea, que actúan a través de las instituciones de la Monarquía para imponer su política. Sin ir más lejos, la Mesa del Parlamento (con una mayoría de PP y
C’s, que no corresponde a la actual correlación de fuerzas), puede impedir que se tramiten las leyes que no quieran ver aprobadas, o el Senado puede vetar los Presupuestos para imponer los recortes y la austeridad. ¿Tiene esto algo que ver con la democracia?
Así hemos llegado a la situación actual, en la que UGT y CCOO exigen al Gobierno que «pase de la palabra fácil al BOE»; es decir, que convierta en ley sus compromisos de derogar las contrarreformas del gobierno Rajoy. Cierto que esto no es todo lo que exigen los trabajadores, ni garantiza un camino despejado para la recuperación de derechos, pero es un paso adelante que «no puede esperar más», según sus propias palabras, las de los máximos dirigentes sindicales.
Recuperar la Negociación Colectiva requiere derogar las reformas laborales de Zapatero y de Rajoy, como garantizar las pensiones requiere derogar las reformas de las pensiones de Zapatero y Rajoy, para empezar.
Lo bien claro es que si el Gobierno se subordina a las exigencias del capital, si en nombre del consenso o de la falta de mayoría en el Parlamento, no emprende la derogación de las contrarreformas, está poniendo las bases para aumentar el desapego de la clase trabajadora respecto de su política de gestos y ante la ausencia de una verdadera representación política
de los trabajadores, perder el apoyo electoral que aún conserva, y abrir el camino a la reacción, a nuevas contrarreformas. Es el ejemplo de Andalucía, donde ya se ha expresado, de manera ciertamente ambigua, la resistencia.
Dice la declaración de UGT y CCOO del 8 de enero pasado: «Tendría muy difícil explicación, para quienes avalaron la moción de censura que llevó a la Presidencia del Gobierno a Pedro Sánchez, sostener las reformas de la austeridad que están generando desigualdad». Nadie duda, por ejemplo, de que hay mayoría parlamentaria suficiente para derogar la LOMCE – todos los grupos parlamentarios de la oposición se comprometieron por escrito a derogarla en julio de 2013–, y sin embargo, sigue vigente. Sí, es cierto, las contrarreformas pueden ser derogadas, y añadimos nosotros, la principal responsabilidad en el mantenimiento de las contrarreformas la tiene el Gobierno.
La declaración sindical del 8 de enero llama a la celebración de asambleas en los centros de trabajo. Este llamamiento no debe quedar en papel mojado, son necesarias las asambleas sindicales en todos los centros de trabajo para restablecer la confianza y la unidad de trabajadores y sindicatos para obligar al Gobierno a ir más allá, hasta derogar todas las
contrarreformas, hasta recuperar salarios y derechos, para derogar las leyes liberticidas que se vuelven contra los sindicatos, como la llamada ley mordaza o el artículo 315.3 del Código Penal, que llevan a la imposición de multas o penas de cárcel a sindicalistas por ejercer sus derechos a la manifestación y a la huelga.
Que nadie se equivoque, lo que exigen los trabajadores, la juventud, los pensionistas es la derogación de todas las contrarreformas, de todos los recortes. Al Gobierno le exigen que haga otra política, que rompa radicalmente con la política de austeridad empezada en 2010. Y a los dirigentes de sus organizaciones, a UGT y CCOO particularmente, que
no rebajen ni moderen sus reivindicaciones, que pongan todos sus recursos al servicio de la derogación de todas las contrarreformas, sin componendas; que movilicen a los trabajadores y a las trabajadoras hasta conseguirlo, utilizando los medios que son los propios de la clase obrera: la unidad en la lucha por las reivindicaciones, y que vayan hasta el final, hasta ganar. Nadie dice que vaya a ser fácil, pero sí que no hay otro camino, que nadie nos ha dado nada graciosamente a los trabajadores, y que si no se
hace ahora, la lucha va a darse en condiciones mucho más difíciles. Pero se dará, eso es seguro; porque, con tanto retroceso, con tanta contrarreforma, con los nuevos golpes que el capital financiero quiere asestar al movimiento obrero, la situación para la clase trabajadora se hace cada día más insoportable.

El Comité de Redacción de


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