Deberes para el próximo gobierno

8 mayo, 2015 en Edición Impresa, Editorial

 Editorial de la edición impresa – nº 295 (8 de mayo de 2015)

El jueves 30 de abril los ministros De Guindos y Montoro presentaron el Plan de Estabilidad para 2015/2018 que ha sido remitido a Bruselas. El eje de este plan es la reducción drástica de la inversión publica con el objetivo de reducir la deuda pública, que recordemos alcanza el 100% del PIB o sea el billón de euros.

El segundo eje es la previsión del Gobierno de aumento del crecimiento. Se basa en dos premisas (según el Gobierno), el relanzamiento de la construcción –o sea, la especulación inmobiliaria– y el aumento de las exportaciones basado en la reducción brutal de la masa salarial o sea el aumento relativo de la productividad. Todo el mundo sabe que el crecimiento son castillos en el aire (incluso el “oficialista” El País califica este plan de “cuadratura del círculo”), pero los recortes y la sobreexplotación son reales.

Rajoy se ha propuesto hacer trabajar al Gobierno y a las Cortes en verano para dejar aprobados el máximo de ataques a los trabajadores, pero no tiene fuerza, y las manifestaciones del 1 de mayo, más nutridas que las del año pasado, son un indicio más de que los trabajadores exigen un cambio. Los dirigentes sindicales han exigido un cambio favorable a los trabajadores. Un nuevo plan de ajuste solo sería posible con otro gobierno, con una fuerte base social de apoyo.

Toda la prensa exige un gran acuerdo que de una u otra forma involucre a PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos. ¿Para aplicar el ajuste y las reformas presentadas a Bruselas?

¿Cuál es la disposición de las distintas fuerzas? El mismo día 30, Pedro Sánchez, secretario del PSOE constata los efectos de la Reforma Laboral, los resultados reales en cuanto a paro real y temporalidad multiplicada por esta reforma (9 de cada diez nuevos empleos). Sánchez promete, sin duda dirigiéndose a los sindicatos y a los trabajadores un nuevo Estatuto de los Trabajadores que vuelva a los orígenes. Y los principales dirigentes del PSOE participaron este primero de mayo en las manifestaciones.

Un estatuto de los trabajadores que vuelva a los orígenes suena bien. Quizás sería más simple derogar las reformas laborales incluida la de Zapatero que abrió la vía a la del PP y que no olvidemos fue objeto de una jornada de huelga general el 29 de septiembre de 2010. Pero Sánchez habla de alinear la negociación colectiva con las exigencias de la competitividad en Europa.

Cualquier trabajador consciente se pregunta: ¿son compatibles los planes de ajuste que el PP deposita en Bruselas y las promesas de Pedro Sánchez? ¿Son conciliables los derechos de los trabajadores con las exigencias del capital financiero? La vecina Grecia nos dice lo contrario, ninguna promesa del gobierno de Syriza se ha cumplido y la espada de Damocles de un nuevo rescate esta ahí. O sea, la Unión Europea promete más dinero –para pagar los salarios y los intereses de la deuda– a cambio de nuevas privatizaciones, nuevos recortes de las pensiones, y mantener los salarios al nivel actual de miseria entre otras medidas.

A los dirigentes del PSOE y de todas las fuerzas que se reclaman de los derechos sociales y de la democracia, los trabajadores y la mayoría social les dicen que no quieren que continúe la misma política de ajuste que nos ha hundido. Existe la mayor desconfianza en que el Gran Acuerdo que toda la prensa jalea sea beneficioso para la mayoría social.

Y la primera cuestión que se plantea es sencilla: si esos dirigentes quieren un cambio radical de política, no pueden permitir que Rajoy siga ni un día más en el gobierno, trabajando intensivamente todo el verano para destruir conquistas sociales y democráticas. Hay que echar ya a ese gobierno odiado, corrupto, desacreditado. Si no empezamos por ahí, ¿quién puede creer que tras las elecciones no habrá pasteleos y una continuidad en lo fundamental?

La lucha de clases sigue su curso. Los compañeros de Coca-Cola siguen su movilización, los trabajadores de Artes Gráficas, de Correos, de la limpieza emprenden nuevas huelgas.

Nadie puede admitir que Rajoy siga.

Desde este periódico obrero, propugnamos la lucha de clases como medio para conseguir las justas reivindicaciones y somos conscientes de que TODA victoria electoral será precaria si no se apoya en la organización y acción de los trabajadores y sus organizaciones.

Por ello invitamos a los trabajadores, jóvenes, militantes y colectivos que quieren acabar con la actual política a preparar y participar activamente en la Conferencia Obrera estatal, impulsada por el Comité por la Alianza de Trabajadores y Pueblos el 27 de junio en Madrid.

Será el momento de debatir democráticamente las perspectivas e iniciativas para, en la batalla por la unidad de nuestras organizaciones, ayudar a que la clase trabajadora se abra camino en su lucha contra el capital financiero, sus instituciones internacionales (FMI y Unión Europea) y nacionales (el régimen monárquico y su gobierno).


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