Crisis del régimen

21 noviembre, 2014 en Edición Impresa, Editorial

Editorial de la edición impresa – nº 289  (21 de noviembre de 2014)

El hecho de que dos millones trescientos mil catalanes, desobedeciendo a la Monarquía, a su gobierno y a las instituciones heredadas del franquismo, organizaran y realizaran en perfecto orden una consulta sobre el futuro de su pueblo ha sido la gota que ha desbordado la crisis del régimen.

Todo está trastocado: rompiendo el aparato judicial y toda separación de poderes, el Gobierno ha forzado a la Fiscalía a presentar una querella contra Mas y dos “secuaces” (en la jerga franquista del ABC o de otros más liberales). En connivencia con los generales y un gran sector del aparato de Estado franquista, Rajoy quiere romper todos los puentes y organizar el enfrentamiento con todo el pueblo catalán. Sánchez, el neo secretario del PSOE, todavía busca cómo apagar el fuego prometiendo una reforma constitucional que no se atreve a concretar. Algunos representantes de Podemos sueñan con Gran Bretaña y lo educados que son, que permiten una consulta legal.

Pero estamos en este Estado, heredado de Franco, con un rey hijo de su padre nombrado a dedo, con todas las estructuras de poder económico de la dictadura intactas, con la Iglesia, la justicia, el ejército y el conjunto del aparato represivo.

Frente a ellos está un pueblo movilizado, que sirve de ejemplo a todos los pueblos del Estado y que aparece para la clase trabajadora, que es única en todo el país, como la vanguardia del enfrentamiento con ese Estado, con este régimen corrupto defensor del capital financiero.

Rajoy busca el apoyo de la Unión Europea, supuesta unión corroída por los escándalos y promotora de los planes de austeridad y destrucción social.

Pero la crisis va más allá, los propios partidos nacionalistas catalanes, particularmente Convergencia, responsables en el gobierno de la Generalitat de los peores recortes, se ven desbordados por un pueblo que no se va a contentar con promesas. Mas se encuentra en la contradicción de prometer la plena soberanía y continuar con los recortes que le exige el capital financiero (4.000 millones más), al tiempo que promete restablecer la paga extra de Navidad de sus funcionarios. ¿Convocará o no elecciones?

En cualquier caso, el interés de los trabajadores de todo el país es que la democracia sea respetada, que el pueblo catalán pueda decidir, que todos los pueblos puedan decidir, y que los trabajadores retomando el combate por las reivindicaciones obliguen a que las organizaciones rompan con cualquier apoyo al gobierno monárquico corrupto, organicen la movilización contra él.

Y, hay que decirlo, UGT y CCOO de Cataluña han salvado el honor democrático de la clase obrera defendiendo el derecho de su pueblo a decidir. No se equivocaba el compañero Méndez en Vitoria el 11 de noviembre, al decir que los compañeros catalanes tenían razón en defender el derecho a decidir.

Sí, es deber de las organizaciones obreras defender este derecho para preservar la unidad y para ayudar a abrir una salida democrática de este régimen putrefacto. Y esto quiere decir República, del pueblo y para el pueblo. No para cambiar un rey por un presidente sino para barrer las instituciones del régimen y abrir camino a la emancipación social y al ejercicio del derecho de autodeterminación.

Esta es la batalla después del 9 de noviembre, que incumbe a todos los militantes obreros apegados a la defensa de los derechos democráticos y a las conquistas sociales. Es el camino para forjar la Alianza de los Trabajadores y de los Pueblos.


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