Comunicado de nuestra redacción ante la decisión del Tribunal Supremo

8 noviembre, 2018 en Actualidad política, Comunicado

Este 7 de noviembre de 2018, nuestra redacción ha tomado posición tras la decisión del Tribunal Supremo sobre quién debe pagar el impuesto de Actos Jurídicos Documentados en la tramitación de las hipotecas con los bancos.

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Para que haya Justicia
HAY QUE ACABAR CON ESTE APARATO JUDICIAL CORRUPTO
HAY QUE ACABAR CON EL RÉGIMEN

La decisión del Tribunal Supremo de que el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados de las hipotecas lo paguen las personas hipotecadas y no los Bancos, como decía la sentencia anterior del 18 de octubre, ha despertado una enorme y justa indignación.

Como decía un periodista, “una bajada de la cotización de los bancos consiguió en un día lo que centenares de miles de votantes y de manifestantes catalanes no han logrado con la prisión preventiva de los presos independentistas: que el Supremo aprecie ‘enorme repercusión económica y social’”. Basta con una exigencia de la gran Banca o con un discurso del Rey, heredero del heredero designado por Franco, para que el “poder judicial” se cuadre y actúe.

Presumen de independencia judicial, pero este Poder Judicial ha demostrado que sólo es independiente con respecto al pueblo que le paga. Como también ha demostrado que solo sirve a los poderosos y los ricos (recordemos que con este sentencia se le ahorran 5.000 millones de euros a los Bancos). El mismo aparato judicial que sentencia en favor de los grandes bancos, que ha avalado todas las reformas laborales y todos los recortes sociales, es el que mantiene procesados a más de 300 sindicalistas por organizar piquetes de huelga, el que ha enviado a la cárcel a los sindicalistas del SAT Andrés Bódalo y Francisco Molero, y a dos sindicalistas de CNT de Logroño. El que persigue con saña a raperos y titiriteros, y a los jóvenes de Alsasua. El que ampara la monstruosa petición de condena por una supuesta rebelión y sedición de 200 años a los republicanos catalanes. Y que se muestra incapaz de defender a las mujeres maltratadas y se hace famoso con sentencias como la de la Manada.

Es un aparato judicial que fue heredado de la dictadura franquista, sin depuración alguna y que se defiende con absoluta solidaridad corporativa frente a cualquier “intromisión” del pueblo. Basta con recordar cómo todas las Asociaciones de Jueces, tanto las que se consideran “conservadoras” como “progresistas” salieron en tromba a defender a los jueces de la Manada y cómo más de 700 jueces suscribieron un escrito de petición de apoyo a los organismos europeos ante las críticas a la sentencia de Pamplona. Ahora amenazan al gobierno con una huelga para exigir subidas salariales (para ellos, claro, a los demás funcionarios que les den), y apara elegir ellos a todos los miembros del Consejo del Poder Judicial, sin que intervengan los representantes elegidos por el pueblo.

Ahora hablarán de cambiar la ley para que el impuesto lo paguen los Bancos. Como si no supiéramos todos que eso no vale de nada, que los bancos de inmediato repercutirán esos costes en los intereses de las hipotecas. No valen parches, lo que hay que cambiar es el sistema.

Este aparato judicial es irreformable

Este sistema judicial es incompatible con el mismo concepto de Justicia. Y está claro que este sistema judicial no hay quien lo reforme. Ni el ejercito, ni la policía o guardia civil…hoy esta sentencia demuestra que este régimen esta podrido y agotado. Solucionar estos problemas, traer la democracia, levantar nuevas instituciones exige traer la República

Para que haya una justicia que sirva al pueblo y no a los poderosos, que sirva a la Sociedad y no a lo que ordenen el Rey y los poderes del aparato de Estado, hay que acabar con este sistema judicial, hay que sustituirlo por uno en que los jueces sean elegidos por el pueblo y respondan ante él. El interés de los trabajadores, los pueblos y las organizaciones obreras y democráticas es parar la mano a esta justicia neofranquista, siempre a favor de los privilegiados y la banca, y despiadada contra los trabajadores y los que se movilizan democráticamente. Detrás de esta “justicia”, y sometida a él, está el Régimen monárquico, guardián de los privilegios de casta del aparato judicial, militar y represivo heredados del franquismo y de los intereses de la Banca y los poderosos.

Una verdadera justicia es imposible sin una verdadera democracia. Para que sea posible, hay que abrir la vía a la República, una lucha que integra la puesta en pie de una verdadera justicia del pueblo, y al servicio del pueblo.

Por nuestra parte, apoyamos las convocatorias de manifestaciones en Madrid y en otras localidades que han convocado sindicatos y asociaciones el sábado a las 18.


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