Cien días “sin gobierno” …

4 abril, 2016 en Edición Impresa, Editorial

Editorial de la edición impresa – nº 303 (1 de abril de 2016)

Hace unos días Ana Botín, digna sucesora de su padre, exigía en su discurso ante la asamblea de accionistas del Santander (primer banco español) la formación de un gobierno estable de inmediato.

La señora Botín no es la única. Las instituciones de Bruselas no dejan de enviar avisos al gobierno español sobre el descontrol de las cuentas, sobre la necesidad de reajustar el presupuesto y de continuar las reformas. Bien es cierto que una Unión Europea que “parece a la deriva, sin rumbo, ni timonel” (editorial de El País del sábado 26 de marzo), no parece tener la fuerza de imponer gran cosa.

Parece la cuadratura del circulo. Ni siquiera los intentos de la semana pasada –después de los atentados terroristas de Bruselas– de forzar la Unidad Nacional, han servido para acelerar la formación de un nuevo gobierno. El pacto antiterrorista, tan utilizado otras veces para “justificar” las medidas antiobreras y antidemocráticas parece no tener ya el mismo efecto.

No son de extrañar las prisas del capital financiero y sus instituciones. Las altas esferas del Estado son conscientes de que un Gobierno en funciones tiene poca legitimidad para continuar la política de Rajoy. Ni siquiera se atreve a hacer públicas las presiones de la Administración Obama para la utilización de la base de Rota y la implicación del ejército español en nuevas maniobras militares, y elude toda tentativa de control por las Cortes.

Desde el punto de vista de la clase obrera el 42 Congreso de UGT ha significado un clarinazo. Su pronunciamiento implícito contra el acuerdo del PSOE con Ciudadanos, y la exigencia de derogación de las Contrarreformas, se sitúan en abierta contradicción con las exigencias del capital financiero. Hay que recordar, además, que los principales responsables de CCOO se han pronunciado en el mismo sentido.

Si esta semana se reabren las Cortes la atención acabará por centrarse en si éstas por fin debaten y aprueban la proposición de derogación del articulo 315.3 del Código Penal, que penaliza el derecho de huelga, así como otras propuestas de derogaciones que están en curso.

No existe ninguna justificación para la parálisis del Parlamento, excepto las maniobras de pasillo para formar un Gobierno que –partiendo del acuerdo PSOE/Ciudadanos– diera la espalda a todas las reivindicaciones.

Desde nuestro punto de vista, más que nunca se exige responder positivamente al llamado de la coordinación del Comité por la Alianza de los Trabajadores y los Pueblos, que, en su reunión del 27 de febrero planteó en particular:

Los partidos que se reclaman de los trabajadores y los pueblos tienen una responsabilidad histórica. Especialmente el PSOE, Podemos, Izquierda Unida, los nacionalistas de izquierda pueden y deben formar gobierno para cumplir las exigencias de la mayoría, abriendo una etapa de construcción de la democracia que los pueblos quieran.

La clase trabajadora, la juventud, los pueblos exigen que no se sometan a ninguna exigencia que no sea la de la mayoría. Que no se plieguen a los dictados del capital financiero, de las instituciones internacionales y las heredadas del franquismo como la Monarquía. Ninguna complicidad ni connivencia con PP-C’s

El Comité por la Alianza de los Trabajadores y los Pueblos (CATP) considera que todas las organizaciones que pretenden defender a la mayoría social deben actuar unidas para que se forme un gobierno con el programa de la mayoría.

EL CATP busca combatir por esta exigencia con el máximo de militantes, colectivos y organizaciones, y para ello propone celebrar en los próximos meses un Encuentro Estatal con delegaciones plurales de todos los pueblos para ayudar a forjar la Alianza de los Trabajadores y de los Pueblos.


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