Ante un choque inminente

14 febrero, 2017 en Edición Impresa, Editorial

Editorial de la edición impresa – nº 312 (10 de febrero de 2017)

Estos días ha tenido lugar el juicio contra el expresidente de la Generalitat Artur Mas y dos de sus consejeros. A iniciativa del gobierno Rajoy, el Tribunal Supremo, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y la Audiencia Nacional anuncian otros juicios.

Decenas de miles de manifestantes han protestado este lunes 6 de febrero ante el edificio del Tribunal, en Barcelona, contra un juicio que aparece a todas luces como una nueva agresión del aparato judicial heredado del franquismo, del gobierno del PP, no contra unos gobernantes mejores o peores, sino contra la voluntad del pueblo catalán de decidir su destino.

Por eso los sindicatos CCOO y UGT de Cataluña, la alcaldesa de Barcelona, la dirigente socialista Nuria Parlon y muchos responsables políticos a escala estatal se han alineado en diversas formas con los procesados y los numerosos manifestantes contra el ataque del Gobierno.

Muchos trabajadores se preguntan: ¿cómo se puede defender a Mas y los gobernantes de Convergencia, que son socios de Rajoy en los recortes, en los presupuestos de miseria, en el ataque a los servicios públicos? Cierto, unos en nombre de España, otros en nombre de Cataluña, todos al servicio de los banqueros y con la bandera de Bruselas.

Pero ahora lo más urgente es cómo hacer para detener el empeño del Gobierno y de las instituciones monárquicas que buscan un enfrentamiento sin salida. En efecto, el Gobierno, respaldado por el Rey, saca fuerzas de flaqueza para intentar que todos los partidos, todos los pueblos del Estado español le apoyen contra las aspiraciones del pueblo catalán. Habla de diálogo, pero lo único que ha hecho ante la crisis es utilizar la justicia franquista. Es del máximo interés de los trabajadores de todo el Estado, de la juventud, de los pueblos, detener esta agresión, condición para combatir por cualquier derecho, impidiendo una escalada del enfrentamiento.

Esta crisis sacude a todas las instituciones del Estado, a todos los partidos, también a las organizaciones de los trabajadores. La suerte de los pueblos dependerá en buena medida de que tenga un desenlace democrático.

Los trabajadores de todo el ámbito estatal –con los mismos intereses, tradiciones y organizaciones–, que no pueden soportar ni un día más las agresiones del gobierno Rajoy y de las autonomías, necesitan que este choque orquestado fracase. Porque esta crisis manifiesta que el régimen de la Monarquía es incompatible con la convivencia democrática entre los pueblos, y amenaza los derechos más elementales de los trabajadores y las capas populares. Lo que no se resolvió a la muerte de Franco, se plantea de nuevo ahora. ¿No está demoliendo este régimen desde las pensiones hasta los hospitales, y ante todo la libre negociación de convenios?

Esta crisis puede tener una solución positiva si los trabajadores, con sus organizaciones, hacen oír su voz en defensa de las libertades como en el combate contra el franquismo, en la búsqueda de soluciones democráticas que son las únicas que permiten combatir con garantías por los derechos sociales, nacionales, por todos los derechos de la mayoría social. El pueblo de Cataluña es hermano de todos los pueblos. Aquí solo sobran los banqueros, los que organizan los recortes, los que los justifican. Sobran este gobierno y el régimen monárquico.

Este periódico obrero propugna la Alianza de Trabajadores y Pueblos. Consideramos que la responsabilidad de abrir una salida democrática está en manos de las organizaciones que se reclaman de la clase obrera. No habrá en este país, en todos sus pueblos verdadera conquista de los derechos sociales atacados por el capital financiero sin respeto de los derechos democráticos; por ello nos pronunciamos claramente por el fin de los juicios y de la persecución judicial a los responsables nacionalistas.


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