Ante la provocación judicial

1 octubre, 2015 en Edición Impresa, Editorial

 Editorial de la edición impresa – nº 298 (2 de octubre de 2015)

Dos días después de las elecciones catalanas, el candidato de la fuerza vencedora ha sido imputado por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de cuatro cargos, cualquiera de los cuales puede inhabilitarle para ejercer como presidente del Gobierno. ¿Para qué han votado millones de ciudadanos de Cataluña si su gobierno lo decide el aparato judicial que viene de la dictadura?

Mas ha sido citado a declarar el 15 de octubre, la fecha en que la dictadura franquista fusiló a otro presidente de la Generalidad, Lluís Companys, elegido por los catalanes. El tribunal que le cita fue seleccionado por el Consejo General del Poder Judicial, dominado por los designados por el PP, representante político del aparato de Estado franquista.

Aunque oficialmente los jueces son independientes y hay separación de poderes, se supo que habría una querella del fiscal cuando lo anunció Sánchez Camacho, dirigente del PP. Se supo que Mas sería imputado cuando lo publicó el sábado “de reflexión” el diario franquista y gubernamental La Razón. Y ha sido el ministro de Justicia el que ha explicado que se había atrasado la imputación para que no coincidiese con la campaña electoral.

Por si fuera poco, la semana próxima el Senado aprobará la ley que cambia el Tribunal Constitucional para que actúe directamente como brazo ejecutor del Gobierno a fin de impedir que el gobierno de la Generalidad pueda gobernar. Ese Tribunal Constitucional que destrozó el Estatuto votado por las Cortes y por el pueblo de Cataluña. El que ha aprobado las reformas laborales y ha anulado la ley de desahucios andaluza…

¿Quién puede decirle al pueblo catalán, a los trabajadores, a cualquier pueblo que las instituciones de la Monarquía son un cauce para defender los derechos?

¿Quién puede negociar con esas instituciones, con los gobiernos de la Monarquía? Con razón el pueblo catalán ha tomado el relevo de las elecciones andaluzas y las municipales-autonómicas para decir, con más contundencia: ¡Fuera el gobierno Rajoy!

Por eso el voto del 60% del pueblo catalán cuestiona las instituciones del régimen monárquico buscando un camino para que los pueblos recuperen la soberanía frente a esa tiranía.

Cierto, las candidaturas independentistas no han alcanzado a dar como salida la declaración de independencia, porque no llegaron al 48% de los votos.

Cierto, las elecciones y todo el proceso reciente está marcado por la falta de una expresión política que aglutine a los trabajadores y con ellos a la mayoría de los oprimidos. Pero es irrenunciable el objetivo de una salida democrática que corresponda a los intereses de los trabajadores y se base en la soberanía de los pueblos, fraternalmente unidos.

¿Qué pasos pueden darse para agrupar fuerzas por las reivindicaciones y derechos en la preparación de las elecciones generales? Es una cuestión que no puede desligarse de la lucha política y sindical por echar atrás todos los recortes y exigir todos los derechos, allanando el camino a la República. De la lucha por la libertad sindical y los derechos sociales, de la lucha por impedir el enfrentamiento entre pueblos.

Viendo que el Gobierno no ha tardado ni un minuto en relanzar su campaña para dividirnos y romper nuestras organizaciones, más aún que antes del 27S, hay que apoyar la línea del llamamiento de sindicalistas y militantes obreros por la libertad y fraternidad de los pueblos.

Lo más urgente es que las organizaciones de los trabajadores y todas las que pretenden representar a los pueblos, los ayuntamientos de sentir democrático, nieguen toda colaboración al gobierno Rajoy, unan fuerzas para echar a este maldito gobierno del PP, acabar con lo que han representado estos cuatro años e iniciar la reconstrucción de las condiciones de vida y de la solidaridad.


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