¡¡Alerta!!

4 julio, 2020 en Edición Impresa, Editorial

En estos últimos días hemos asistido a declaraciones casi unánimes de que está abierto el camino del “consenso” entre las principales fuerzas políticas. Pero el consenso con el PP, Ciudadanos y la CEOE sólo puede suscitar la alerta entre los trabajadores y la población.

El jueves 29, el decreto sobre el fin del Estado de Alarma fue votado por los partidos del Gobierno, por el PNV y los franquistas del PP y Ciudadanos. Toda la prensa se felicitaba por este “consenso” y señalaba la importancia y la necesidad de ir más allá, de avanzar a un pacto o varios pactos de Estado. El Gobierno y el PP anunciaron un acuerdo sobre el plan sanitario (cuyos contenidos, en el momento de llevar este periódico a imprenta, no se conocen) y que continuaba el debate sobre la política económica, la política social y sobre la posición en Europa. El objetivo, en lo inmediato, sería llegar a un acuerdo sobre los presupuestos. Para facilitar ese posible acuerdo, PSOE y UP anunciaban que renunciaban “por el momento” a subir los impuestos a las empresas y a implantar un impuesto a las grandes fortunas.

El mismo día la Ministra de Trabajo llegaba a un acuerdo con sindicatos y empresarios sobre  la prórroga de los ERTE hasta el 30 de septiembre, acuerdo que se basa en aceptar buena parte de las exigencias de la patronal, regalando de nuevo millones a los empresarios. Todo eso al tiempo que se anuncia que un 51% de ellos se convertirán en ERE (o sea, en despidos) cuando se acabe el grifo de los ERTE.

Algunos periódicos califican estos hechos de “un verdadero giro estratégico”, que abre la vía a un posible “cambio de alianzas”.

Deuda, y no impuestos

Las conclusiones del foro empresarial organizado por la CEOE que culminó este 25 de junio fueron muy simples… En boca de Pablo Isla (Inditex), que presentaba las conclusiones finales,  es necesario el “consenso y el diálogo social”.

En boca de Antonio Garamendi (CEOE) “las crisis no se financian con impuestos, sino con deuda”. Más claro, agua… los principales empresarios de este país (130 reunidos por la CEOE) le dicen al Gobierno que se endeude (cosa que ya está haciendo a mansalva) para salvar sus empresas, la banca, multiplicar sus beneficios, en proporciones mucho mayores aún que en la crisis que se inició en 2010,

Y claro está, ninguna subida de impuestos a los beneficios empresariales (que pagan mucho menos que el IRPF de los asalariados), ningún impuesto para las grandes fortunas… No vaya a ser que paguen los ricos.

Además, más “colaboración público-privada” (es decir, privatizaciones) en sanidad y enseñanza… Y reforzar la explotación: nada de derogar las reformas laborales, empeorarlas con el teletrabajo

Desde el lado de los trabajadores, esto significa también:

Nada de derogar las reformas de pensiones, empeorarlas con el Pacto de Toledo

El Gobierno se endeuda para dar a los empresarios, pero no para un plan de salvar la industria y los servicios públicos, no  para crear masivamente empleo.

El gobernador del Banco de España pide además revisar los IVA reducidos para algunos productos de primera necesidad como el pan o la leche. O sea subir los impuestos a la mayoría trabajadora.

Y todo este descalabro quieren taparlo con una renta mínima –verdaderamente mínima– para millones de trabajadores).

Todo esto en una situación en que como mínimo hay casi un millón más de parados, a los que habrá que sumar los que se anuncian después de los ERTE, y 700.000 nuevos pobres, pero en la que, según la revista Forbes, los 33 primeros multimillonarios españoles han aumentado su patrimonio entre el 18 de marzo  y el 4 de junio en 19.200 millones. Y aún piden que el Gobierno profundice su política de “rescate” de las empresas.

Es muy grave que en estas condiciones no aparezca como una necesidad vital para las organizaciones que se reclaman del movimiento obrero el combate por las reivindicaciones para precisamente salvar a la clase productiva y con ella la población. Es inadmisible, desde el punto de vita de los intereses de los trabajadores y la mayoría de la población que se intente llegar a un ‘consenso’ para que el Estado se endeude a favor de los empresarios en detrimento de la mayoría. Unos presupuestos para 2021 que se rijan por este criterio solo serían una agresión insoportable. Los discursos de los secretarios generales de CCOO y de UGT en la manifestación del día 27 están lejísimos de lo que la mayoría espera. El combate por las reivindicaciones urgentes para defender los medios de vida y existencia de la mayoría es lo único progresista. Ayudar a este combate es el sentido de la campaña por las 14 reivindicaciones de urgencia que promueve el CATP.


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