¿Al servicio de quién está el Gobierno?

6 septiembre, 2020 en Edición Impresa, Editorial

La conferencia del Presidente del Gobierno de este lunes 31 de agosto en la Casa de América de Madrid –a la que ha invitado a los “agentes sociales”, a los representantes del poder económico y a algunas personalidades del mundo cultural y social– plantea sin duda varias preguntas desde el punto de vista de los intereses de los trabajadores y los pueblos, de la mayoría social. En particular, porque desde la constitución del gobierno Sánchez-Iglesias, éste ha pretendido presentarse como un gobierno progresista.

El que Pedro Sánchez y nuestros principales dirigentes sindicales aparezcan juntos en un mitin proclamando intereses comunes, ¿puede ser interpretado como una respuesta positiva a las exigencias y justas reivindicaciones de la mayoría?

En este acto les hemos visto también codo con codo junto a los principales exponentes del gran capital, los representantes del IBEX 35, todos ellos hablando de “unidad” para luchar juntos contra la pandemia y salir de la crisis.

Pero la crisis agravada por la pandemia ha mostrado más que nunca las diferencias de clase (basta con ver el número de contagiados en barrios obreros y en los de clases acomodadas), así como los intereses irreconciliables entre la banca, el gran capital, y los trabajadores. Y, más allá de los asalariados, ¿qué pueden esperar los 10 millones de pensionistas de los defensores de la liquidación del sistema público de pensiones? ¿Qué pueden esperar los trabajadores amenazados de despido de los partidarios acérrimos de las reformas laborales, que incluso piden ahora una nueva reforma laboral?

Las decenas de miles de médicos y el personal de la sanidad, en primera línea contra la pandemia, y a los que se les siguen negando los recursos e incluso el empleo, ¿qué pueden esperar de los partidarios de la privatización de la sanidad?

¿Qué pueden esperar los miles de padres y madres de la escuela pública de los que defienden con uñas y dientes los intereses de la Iglesia y los demás patronos del negocio de la concertada? ¿Qué pueden esperar de ellos los estudiantes de la escuela y las universidades públicas?

A muchos les cuesta reconocer en esto lo que esperaban del gobierno de coalición del PSOE y Unidas Podemos.

Porque, seamos claros, después de 99 días de duro confinamiento la población se ve de nuevo confrontada con una difícil situación, y comprueba que, en esos más de seis meses, no se abordó ninguna medida cualitativa para hacer frente a la epidemia y al conjunto de las necesidades sanitarias. Apenas ha habido dinero para los gastos sanitarios más urgentes, 2.000 millones para la enseñanza, y cientos de miles de millones en avales del Estado a las grandes empresas que tienen sus fondos en los paraísos fiscales.

¿Ahora se ponen a buscar a toda prisa rastreadores? Como dice un mensaje que corre por las redes, si los militares se van a dedicar a hacer el trabajo de los sanitarios, es que sobran militares y faltan sanitarios.

Parece como si sólo se hubieran tomado medidas represivas en continuidad con la aplicación exhaustiva de la ley mordaza, mientras se ha permitido el caos reinante en la educación y otros sectores. Y los privados parásitos han hecho más que nunca su agosto a costa del Gobierno y las autonomías.

Y encima todos se tiran los trastos a la cabeza ante la mirada atónita e indignada de la mayoría de la población.

¿Quién manda aquí?

Esta es la pregunta que un número creciente de trabajadores y ciudadanos se plantea. Cuando se ve a la policía no sólo permitir, sino aplaudir, las manifestaciones de la derecha. Cuando se ve al Gobierno permitir la huida del rey emérito, para que no pueda responder de sus actos. Cuando todo un vicepresidente del Gobierno se queja en público de que ni jueces ni policías le protegen del acoso de los ultraderechistas a él y a su familia. Cuando se permite a las multinacionales actuar a su guisa como Nissan, cuando se mantiene en la cárcel a militantes políticos como los republicanos catalanes, o los jóvenes de Alsasua, por simples razones políticas, bueno es preguntarse quién manda aquí, y al servicio de quién. Y qué hace el gobierno que se autotitula “progresista”.

Y más en una situación en que se anuncian unos presupuestos determinados por las “condiciones” que los gobiernos europeos más fuertes y el Consejo Europeo quieren imponer para otorgar las supuestas ayudas. El Estado gastaría una fortuna en financiar los “negocios de futuro” de los grandes financieros, mientras se sangraría a la mayoría de la población y los ya esquilmados servicios públicos para pagar la deuda de ese dispendio.

En esta situación, la voluntad de los trabajadores, de los jóvenes, de los pensionistas, de los autónomos, no puede ser más que resistir, concentrarse en su lucha por las reivindicaciones, aplicando el “gobierne quien gobierne”. Los militantes y las organizaciones que se reclaman de la clase obrera están confrontados al siguiente dilema: oponerse a los planes del capital financiero, u organizar la resistencia. En este sentido, a iniciativa del Comité por la Alianza de Trabajadores y Pueblos cientos de activistas y responsables propugnan cada uno desde su ámbito la reconstrucción de los derechos. Y delegados de esos colectivos se disponen a discutir juntos, en una Conferencia Estatal el 7 de noviembre, cómo conjuntar energías para defender los derechos frente al poder monárquico parásito, abriendo el camino a la República como instrumento de la soberanía de los pueblos.


2 opiniones en “¿Al servicio de quién está el Gobierno?”

  1. José dice:

    Me congratulo al 100/100 de este artículo pido al pueblo que tenemos que parar todas estas injusticias que favorece siempre al poder del capital y ha la iglesia vasta ya un país laico de una puta vez

    1. CR dice:

      Gracias por tu comentario en nombre del CR

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