Actualidad de Octubre 1917

12 noviembre, 2020 en Centenario revolución rusa

En Informaciones Obreras Especial nº 20 aparece una pequeña reseña de un articulo elaborado por Angel Tubau, miembro del CR de este periódico, donde desbroza los acontecimientos acaecidos en la antigua Rusia, después Unión Soviética, en el año Noviembre de1917 (octubre según calendario gregoriano). Desbroce que desarrolla el compañero, no,  desde una posición nostálgica de aquellos acontecimientos, si no mas bien, de la actualidad de los mismos, entendiendo las diferencias en el tiempo, pero, también su actualidad, contra aquellos que hoy defiende que los acontecimientos ocurridos fue un error historico intentando pasar el tupido velo del olvido. No hay repetición histórica, hay la necesidad de aprender del pasado para solucionar los problemas del presente y acabar con este sistema de la explotación del hombre por el hombre, la ganancia y el beneficio.



 

La Actualidad de la Revolución de Octubre de 1917

1.- Este 7 de noviembre se cumple el 103 aniversario de la toma del Palacio de Invierno por parte del Comité Militar Revolucionario del Soviet de Petrogrado. Toma del poder que fue ratificada  el día siguiente, por abrumadora mayoría, por el Congreso General de los soviets de Obreros, soldados y campesinos de toda Rusia, en el que los delegados del partido bolchevique adquirieron la mayoría y actuaron en alianza con los socialistas revolucionarios de izquierda, parte de los mencheviques internacionalistas y otras fuerzas que se alinearon con la revolución. Se formó el primer gobierno obrero y campesino de la historia, si obviamos el precedente relativamente efímero que representó la Comuna de París en 1871. No es anecdótico recordar que Marx y Engels hicieron balance de la derrota de la Comuna, extrayendo, junto con las experiencias, la convicción de que el Estado burgués y sus instituciones no pueden ser utilizados al servicio de los trabajadores, sino que hay que destruirlo para construir un nuevo Estado, que refleje de forma organizada la soberanía popular (ver la  introducción de Marx y Engels a la edición del Manifiesto Comunista de junio de 1872)

Esta enseñanza, que Lenin reflejó en El Estado y la Revolución (1917), fue un elemento delimitador con el reformismo de Bernstein y el centrismo de Kautski, que defendían la necesidad y posibilidad de colocar al estado burgués y sus instituciones burguesas al servicio de los trabajadores por medio de una mayoría parlamentaria.

Estas concepciones políticas siguen siendo actuales. De hecho, prácticamente todos los partidos que se reclaman del movimiento obrero, o los restos de ellos, abrazan la vieja teoría y práctica del “reformismo” clásico… se repite la historia. Y en estos momentos de crisis existencial de las organizaciones se recuperan las antiguallas teóricas del pasado disfrazándolas como algo nuevo. Pero, como diría Trotski, “el paraguas ya está inventado”.

 

2.- Pero, antes de entrar en la actualidad, es bueno recordar las medidas del Gobierno de los soviets[1], adoptadas en pocos meses. De inmediato, al constituirse, proclamó la paz, y después de duras y penosas negociaciones se firmó la paz de Brest Litovsk.

El gobierno de los comisarios del pueblo, responsable ante los soviets,  decretó de inmediato  las libertades políticas, de voto, de organización, así como el derecho de las nacionalidades a la autodeterminación, incluyendo la separación. Se decretó la igualdad de sexos ante la ley, la plena libertad religiosa y la laicidad del Estado, la supresión de los grados en el ejército, la jornada de 8 horas, la prohibición de los despidos, la nacionalización de la banca, el control obrero en la producción, la seguridad social, la enseñanza obligatoria, el derecho de las mujeres a la anticoncepción y al aborto libre, en fin, todo aquello que el movimiento obrero sigue hoy defendiendo.

El impacto de estas medidas sobre las clases trabajadoras de todo el planeta fue tan grande que la burguesía imperialista se vio obligada a fundar, en 1919, con la colaboración de las burocracias sindicales, la OIT, para reglamentar algunos derechos sociales y contrarrestar la influencia de Octubre. 

Acabada la guerra mundial, las potencias vencedoras reiniciaron el cerco a la URSS. Se formó una coalición de 14 países para armar y apoyar a las tropas contrarrevolucionarias dispersas. Sólo en 1922 se logró la paz, con un país destruido, millones de muertos, no a causa de la revolución, sino de la guerra y la intervención imperialista. Y, a pesar de las duras condiciones, el gobierno soviético sentó las bases para reconstruir el país.

 

3.- Las medidas de Octubre fueron un punto de apoyo para los trabajadores de todo el mundo. Y, sin embargo, lo más importante de Octubre fue la constitución de un nuevo Estado, basado en la soberanía popular y su expresión organizada: los soviets, los consejos obreros, rompiendo con el corrupto parlamentarismo.

Es verdad, la revolución degeneró, los soviets se vaciaron de su contenido, la burocracia se impuso sobre la clase trabajadora: Como planteó Lenin,  “La revolución no podía subsistir sin su victoria en Europa y, en particular, en Alemania”. La derrota de la revolución europea fue el factor esencial de su degeneración y la formación de una casta burocrática que expropió políticamente a la clase obrera. León Trotski analizó claramente sus consecuencias en La Revolución Traicionada, previendo incluso su desenlace.

Pero el intento de Octubre demostró que era posible, y que acabar con el sistema de producción capitalista que empuja a la Humanidad a la barbarie no era una utopía.

 

4.- Lenin definió el imperialismo como la última etapa del capitalismo, la época de las guerras, las crisis y las revoluciones. Estamos en esta etapa, en una fase con características particulares. La primera y principal es el rechazo a todos los partidos, asociados al sistema, porque en realidad están casi completamente integrados a él. Los partidos tradicionales ven su tierra hundirse porque las bases materiales de la burguesía nacional (a la cual se adaptan), desaparecen. Es, en realidad, el contenido del aparato González en España, orientado hacia el imperialismo. No hay espacio para el reformismo cuando no hay reformas sino contrarreformas.

 

5.- La revolución de octubre acabó con los viejos partidos, creó o desarrolló nuevas organizaciones. El propio partido bolchevique, para jugar el papel de vanguardia, sufrió una verdadera mutación política interna. Mutación impulsada por Lenin cuando, de vuelta a Rusia en abril de 1917, condenó la política de “apoyo crítico al gobierno provisional” señalando en las Tesis de Abril ,aprobadas en una Conferencia extraordinaria del Partido (en abril del 17), que la revolución que se iniciaba en Rusia era proletaria. El partido bolchevique se convirtió en el partido de los jóvenes obreros, de los sectores más explotados de la clase, arrastrando a lo más valioso de las otras formaciones, desde anarquistas, mencheviques, eseristas ,el reagrupamiento de Trotski…La revolución necesitaba de nuevas organizaciones, de ahí el desarrollo de los soviets, que tomaron una dimensión cualitativamente distinta a la de 1905. Todo proceso revolucionario conoce este fenómeno. En cierta medida Trotski, sacando ya las primeras lecciones de la revolución española escribe en octubre de 1937 que “En su camino, la revolución barre las viejas organizaciones, los viejos partidos, conservadores, los sindicatos.…”[2]. Los actuales desarrollos revolucionarios a escala mundial en estos últimos años confirma este análisis.

 

6.- Trotski plantea en el Programa de Transición que “la democracia es el privilegio de los países ricos”, pero, al mismo tiempo,  en periodos de cambios profundos, como se vivía en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, y bajo formas distintas ahora, la “democracia” que en su plena acepción es contradictoria con el capitalismo, o sea con la apropiación privada de los medios de producción, está sometida al cuestionamiento más profundo.

Lo que está ocurriendo estas semanas en los USA, o sea, en el corazón de la “democracia liberal o parlamentaria”, punto de referencia para todo el mundo, es hoy lo más avanzado de la descomposición del régimen “pacífico” de dominación de la burguesía. El hundimiento de las bases económicas del país, base de la ruptura actual en las instituciones, reflejo de la fractura social, o sea, de la división en clases y el enfrentamiento entre ellas, supone un verdadero tsunami de alcance mundial. Si en todas partes las instituciones elegidas pierden de su sustancia solo hay dos alternativas: o dictadura militar o revolución. Esta es la disyuntiva de todo el periodo histórico. Y es en esta perspectiva de periodo que se reelabora la estrategia transitoria en la Construccion del partido. Periodo en el que las consignas transitorias ya no aparecen como formulas ideales sino como necesidades para las más amplias masas.

 

7.- Actualidad de Octubre no es repetición mecánica.

Sin duda alguna, la revolución de Octubre en su forma es irrepetible, y la forma en la lucha de clases siempre es concreta. Siguiendo las tendencias generales, es imprescindible su concreción táctica.

Hoy en nuestro país prácticamente no existen los partidos como hemos conocido incluso en un pasado reciente. El PSOE es una cáscara, de partido de gobierno se ha convertido  prácticamente en un partido de Estado. Podemos, es más que nada una maquinaria electoral sin bases reales. Más concretamente, de los nominalmente 800 círculos, no existen prácticamente ninguno, su marco son los grupos en las Instituciones. Sin apenas cuotas, vive de las subvenciones institucionales (lo que le coloca bajo el control de diversos organismos del Régimen, como el Tribunal de Cuentas). La línea de poner las instituciones “al servicio de la población” (vieja antigualla socialdemócrata) ha conllevado a su integración y la destrucción de un movimiento organizado producto del 15M.

Pero esto tiene un impacto directo en los sindicatos que sufren directamente su adaptación al aparato de Estado. De ahí que el combate imprescindible por “reapropiarse de los sindicatos” sólo puede hacerse en una perspectiva de ayudar a la movilización, porque son las masas las que pueden “revolucionar” los sindicatos. El surgimiento de todo tipo de plataformas, si no se orientan sobre la base de una política de unidad en torno a las reivindicaciones pueden convertirse en un nuevo obstáculo.

Octubre vive en lo esencial, la necesaria expropiación del capital, la necesidad de un nuevo Estado que sea expresión organizada de la voluntad popular, retomado los preceptos de la Comuna de París y de Octubre: la revocabilidad de los cargos, el mandato imperativo, incluso el nivel de vida de los representantes en función del salario medio, cuestiones viejas que no es necesario reinventarlas, sino ponerlas en marcha.

 

8.- ¿Qué partido, qué organización?

La clase trabajadora está huérfana de representación. De una representación política fiel a sus intereses y que no los supedite a otras consideraciones. Muchos se preguntan si habrá tiempo para construir el partido que necesitamos antes de la explosión revolucionaria que se anuncia. Porque una explosión, como esta de la que vemos los primeros signos, es caótica y contradictoria, hace entrar en la escena política a los sectores más atrasados de la sociedad, con sus ilusiones, prejuicios y exigencias. Rompe los viejos moldes y no se aclimatan a los estrechos márgenes de las organizaciones o los agrupamientos subsidiarios de las instituciones.

¿Quiere esto decir que se puede dar el salto de una organización limitada numéricamente a un partido de masas? No hay regla inamovible, hay un método y una guía: orientarse hacia los sectores más explotados, más oprimidos, basarse sólo en las necesidades, en las reivindicaciones, nunca en la realpolítica o en lo que “es posible hacer”, posible claro según el capital y sus portavoces. Se trata de preservar la vida de las clases trabajadoras, las únicas que pueden salvar a la Humanidad. Construir esa organización es crear el instrumento necesario para el combate por la revolución, que integra, claro está, la lucha cotidiana y, evidentemente, el combate común con militantes y grupos que, desde distintos orígenes y posiciones,  se guían por la independencia de clase. Esta es la vocación del Comité por la Alianza de los trabajadores y los pueblos.                                 

Angel Tubau

 

[1]     Véase el respecto el libro de nuestro colaborador, Xabier Arrizabalo, “Enseñanzas de la Revolución Rusa”,  2018, Editorial: Instituto Marxista de Economía

[2] Respuesta a otras cuestiones sobre España (1º de octubre de 1937)

 


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