En apoyo a los trabajadores de Eulen, urge romper el aislamiento y extender la solidaridad

14 agosto, 2017 en Actualidad social, Tribuna libre

 

Autor: Miguel González

Una vez más, es la acción de los trabajadores en defensa de las reivindicaciones la que pone los puntos sobre las íes, la que sitúa cada cosa en su sitio, y la verdadera frontera entre quién es quién y qué se persigue.

La movilización de los trabajadores de seguridad del Aeropuerto del Prat (Barcelona) deja al desnudo los argumentos de aquellos que pretenden utilizarlos para sus respectivos intereses al margen del de los propios trabajadores.

El conflicto

El orígen del conflicto ha sido señalado por los responsables de CCOO y UGT, e incluso por la propia alcaldesa de Barcelona: está en la privatización de AENA y en la licitación de una contrata realizada a la baja, al amparo de una legislación que lo permite, y que ha tenido consecuencias nefastas para los trabajadores. Los trabajadores de Eulen, como los de todo el sector de seguridad privada son de los peor pagados en el Estado Español.

Su sueldo apenas llegan a los 1000 euros y solo disponen de dos parámetros para poder cobrar más, el de sus destinos de trabajo (algunos de ellos se pagan más por su responsabilidad) y el de las realización de horas extras. Se puede afirmar sin mentir que llegan a una mensualidad digna gracias a las horas extras.

Y por otro la escasa plantilla, situación que se recrudece en periodos intensos como son los de vacaciones.

Por lo tanto, más allá de paranoias y esquizofrenias, es normal que los trabajadores/as ante el hartazgo de la precarización y precisamente en los periodos de extrema intensidad por la escasa plantilla existente, decidan reclamar mejores condiciones laborales y salariales.

El problema salta a la opinión publica cuando los trabajadores pueden poner en jaque servicios esenciales como son la seguridad de un aeropuerto.

El derecho a huelga

Todos los medios, al servicio del que les paga, corren a manifestar que las colas que se generan son fruto de una huelga encubierta, ignorando una de las reclamaciones del colectivo, como son el de incremento de trabajadores para cubrir el servicio.

Para seguir contaminando la situación mezclan otro concepto, el de la huelga de celo. Es decir que les acusan del cumplimiento estricto de la normativa laboral, de salud e higiene y con rigurosa aplicación de las disposiciones de los convenios laborales. Tratándose como se trata de la seguridad de un aeropuerto, parece que no les importa nada el cumplimiento estricto de la normativa vigente. En todo caso, el fraude no lo cometen los trabajadores, sino la empresa y la Administración mancomunadamente que permiten la realización de un servicio con poco personal, lo que lleva inevitablemente a provocar colas entre los pasajeros … a no ser que se incumpla la normativa vigente.

La lucha de los trabajadores de seguridad del aeropuereto del Prat pone sobre la mesa las precarias condiciones laborales existentes en el colectivo de trabajadores de seguridad, que se han extendido entre amplios sectores de trabajadores como consecuencia de la reforma laboral. Contra esta situación se han rebelado los trabajadores de Eulen. Y ello, a pesar de que les han dictado unos servicios mínimos del 90%, a pesar de todas las presiones y de la acción de esquirolaje de los gobiernos de Madrid y de Barcelona.

Los gobiernos del PP y de JxS contra ellos

El gobierno de España y el de Catalunya se han puesto de acuerdo en algo: en acabar con este conflicto, del que por otro lado, se acusan mutuamente de ser los responsables. En realidad, los dos lo son, porque los dos aplican la misma política en cuanto a recortes, en cuanto a privatizaciones.

Los que hemos acudido al aeropuerto estos días hemos sido informados por los partidarios del “si” para el próximo día 1 de octubre, que eso no sucedería en la nueva república catalana. ¿por? ¿estarían prohibidas la huelgas? ¿cobrarían lo suficiente y no habría conflictos laborales? ¿No habría privatizaciones?, nada de esto manifiestan en sus programas. Y sin duda es una pésima campaña por el derecho a al autodeterminación del pueblo catalán.

En Catalunya no ha sido necesaria una mayoría del PP para aplicar los recortes,

las privatizaciones, los salarios indignos. Ha bastado CiU, tripartito y ahora JxSi, cuya mitad apoyó en Madrid la reforma laboral.

Basta ver los presupuestos (por cierto apoyados por la CUP en este ultimo ejercicio). Un simple ejemplo, si acuden a Juzgados, centros educativos, centros públicos, instituciones publicas, verán como los encargados de la seguridad son vigilantes privados y no los Mossos d’Esquadra.

Y si vemos la política de recortes en bomberos, sanidad, enseñanza, si analizamos sin paranoias ni esquizofrenias, contemplaríamos que la misma política de sometimiento a los dictados de la UE se dan en Madrid y en Barcelona.

Ahora la Guardia Civil o los Mossos d’Esquadra

Un hecho gravísimo, denunciado por el secretario general de la UGT Pepe Álvarez, es la utilización de la Guardia Civil para substituir a los trabajadores de Eulen. La decisión adoptada por el gobierno del PP, no es muy diferente de la que proponía el gobierno catalán, utilizando en este caso a los Mossos d’Esquadra. ¿Es así cómo se quiere construir la República catalana, conculcando el derecho de huelga?

Es necesario levantar la más amplia unidad. CCOO y UGT deben encabezar la lucha.

En defensa de los trabajadores de Eulen que luchan por un salario digno. En defensa del derecho de huelga qu está siendo conculcado por quienes judicializan todo conflicto político … y también por quienes, lcon toda razón, se quejan de ello.

El ofrecimiento a contra reloj de un complemento de 200 euros por 12 mensualidades y el incremento de plantilla, deja al descubierto la situación. Es el reconocimiento indirecto de que tienen razón los trabajadores.

La decisión adoptada por los trabajadores de Eulen no solo debe ser respetada, sino que debe ser apoyada por aquellas organizaciones que se reclaman de la democracia. urge pues romper el aislamiento al que se les somete, su combate es el todos los trabajadores contra la precariedad y la exigencia de un salario digno.

Miguel González – 14 de agosto de 2017