¿Quién es Manuel Valls?

Reproducimos a continuación un documento que nos envía y que ha publicado la Federación Nacional de La Libre Pensée Miembro de la Asociación Internacional de La Libre Pensée (AILP) 10/12 rue des Fossés-Saint-Jacques 75005 PARIS Tél. : 01 46 34 21 50 – Fax : 01 46 34 21 84 libre.pensee@wanadoo.fr  – https://www.fnlp.fr

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El libre pensamiento francés se dirige a las asociaciones de libre pensamiento, laicas y humanistas de España

Atención: ¡la llegada de Manuel Valls a Barcelona es una falsificación en términos de laicidad y republicanismo!

Uno tras otro, los medios dan la noticia: Manuel Valls será candidato a la alcaldía de Barcelona y renunciará a su cargo de diputado en Francia. Es una buena noticia para los franceses que se deshacen de él; es una triste noticia para los españoles y los catalanes afectados. Les pedimos disculpas por adelantado.

¿Quién es Manuel Valls?

Es el hombre de las traiciones y los perjurios. Lo que hizo en las primarias presidenciales del Partido Socialista Francés demostró que no respetaba la palabra dada.

Un político sin principios

El 29 de enero de 2017, tras una segunda vuelta en la que participan más de dos millones de votantes, es derrotado por Benoît Hamon (41,31% frente a 58,69%). Pese a la regla establecida en las primarias, se niega a apoyar a Benoît Hamon explicando que está en desacuerdo con sus propuestas. La alta autoridad de las primarias denuncia un “incumplimiento de la palabra dada” que “viola gravemente el principio de la lealtad y el espíritu de las primarias”.

El 29 de marzo de 2017, invitado por la cadena BFM TV, llama a apoyar a Emmanuel Macron en la primera vuelta. El mismo día, en una entrevista concedida a Obs, se declara dispuesto a trabajar con François Fillon en la hipótesis de la victoria del mismo para “lograr compromisos con la derecha parlamentaria”.

Al día siguiente de clasificarse Emmanuel Macron para la segunda vuelta de las presidenciales, declara: “debemos estar dispuestos a apoyarlo, a ayudarlo, a participar en esta mayoría”. Sin anunciar su salida del PS, anhela la exclusión de los afines a Hamon o una escisión: “Los que no comparten las mismas ideas, los que están en desacuerdo sobre Europa, sobre la economía, sobre la empresa, sobre las cuestiones de seguridad o de laicidad, ¿pueden pertenecer a la misma familia política? Personalmente, no lo creo, así pues, ha llegado el momento de la clarificación”.

Un oportunista sin límites por la derecha y sin honor

A fuerza de chupar rueda de los “elefantes del PS”, dando codazos y no dudando nunca en echar fuera de la carretera a los competidores que puedan obstaculizar sus ambiciones, se convierte en ministro. Su referencia es Clemenceau, el rompehuelgas. De ahí su profunda aversión al sindicalismo obrero. Lo que se vio muy claramente en la batalla contra la ley de reforma laboral El Khomri, en la cual su frenesí de autoritarismo acabó por molestar incluso en su propio bando.

Como Clemenceau, una sola cosa le interesa: la represión contra todos los que no están de acuerdo con él. También se ha visto cuando ha apoyado las medidas represivas contra los separatistas en Cataluña.

Pero a lo largo de toda su historia, es víctima de una permanente impericia. General sin tropa, arrastra a los demás a la derrota. Hollande, El Khomri, Cambadélis, su viacrucis político está jalonado de tumbas y ataúdes. Estropea todo lo que toca. Es el hombre de la derrota permanente.

A fuerza de traiciones y golpes bajos, acabó por ser primer ministro desde el 31 de marzo de 2014 hasta el 6 de diciembre de 2016. Valls torpedeó incesantemente la posible candidatura de François Hollande para su reelección a la Presidencia de la República. Participo activamente en la decisión de que el Presidente renunciase a presentarse. Creyó entonces que tenía el camino despejado para su candidatura.

Falsificación permanente

Hay que engañar al populacho, cuando el traje es demasiado pequeño, se confecciona otro. Por eso, como un político radical de la belle époque, Manuel Valls se travistió de “laico puro y duro”… de boquilla sin duda. Había que acabar con el “árabe-musulmán” para complacer a un electorado xenófobo. Su credo es más que primario: islamismo es Islam, por ende, los musulmanes. Todos culpables, todos responsables. Por el contrario, mira amorosamente a la Iglesia católica. Incluso declara en Le Figaro (periódico de la derecha clerical): “Si hubiese un problema con la Iglesia católica en materia de laicidad, se sabría”.

Y a este Valls un conglomerado sin grandes principios calificó de “laico” a la espera de que fuese elegido presidente de la República y pueda después mostrarse generoso en materia de puestos y prebendas. Esta ambiciosa camarilla tenía en común una aversión descontrolada contra todos los que les parecían “musulmanes”. Pero todo esto acabó en un completo ridículo: Valls salvo su escaño de diputado por los pelos. El carro está en el barranco y el cochero llamaba lastimosamente a votar a Emmanuel Macron, para intentar que se olvidasen sus vilezas.

Si eres partidario del laicismo y de la República en España: ¡no cuentes con Manuel Valls!

El que los asesinos a sueldo han presentado fraudulentamente en Francia como republicano secular se va a Barcelona… para pronunciarse y actuar:

  • ¿Contra la monarquía franquista y por la República?
  • ¿Contra el Concordato franquista y por la separación de Iglesias y Estado?

Fácilmente podemos apostar que se mantendrá callado sobre estas cuestiones, porque al igual que Blaise Pascal, dirá: “Lo que es verdad en este lado de los Pirineos, será un error al otro lado”. Para ser elegido, dijo exactamente lo contrario. Al no tener ningún principio en política, cometió las peores bajezas para intentar ser elegido y traicionar, una vez más, a todos. Hará en Barcelona… lo que hizo en Evry y París.

Compañeros españoles, estáis avisados. Nada bueno puede aportaros alguien como él.

Contad con nuestra plena y total solidaridad en la lucha por la laicidad, la República y la democracia.

La Libre Pensée francesa
28 de septiembre de 2018


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