Los lazos: una campaña de confusión con firma

25 septiembre, 2018 en Actualidad política, Edición Impresa

Por: Manuel Cuso

 Al amparo de un estado de excepción (el 155), el gobierno Rajoy se permitió convocar unas elecciones en Cataluña para el 21 de diciembre pasado (lo que no le correspondía). Las perdió, y tienen mayoría parlamentaria (según la ley electoral española) los candidatos partidarios de la separación, validados legalmente para ser elegidos y gobernar. Entonces un juez decreta que los votos no valen y que los elegidos tienen que ir a la cárcel.

Todo trabajador y demócrata entiende que se pisotea lo más elemental de la democracia, y así lo han entendido, en particular los sindicatos. La protesta (libertad para los presos, lazos amarillos) es una exigencia democrática. Si la comparten millones, es normal que llegue a los últimos rincones del país y nadie está autorizado para decir que se frene o se limite.

Hay partidarios de la separación de Cataluña que identifiquen esa protesta con una República virtual. Es su lamentable forma de proceder, pero no invalida el carácter democrático de la protesta contra el encarcelamiento, en la que participan profesores, sindicalistas, juristas de origen diverso.

Entonces, unos provocadores de origen falangista se lanzan encapuchados a una playa a impedir que se proteste. En 24 horas, los grandes medios de comunicación convierten esa irrisoria fantasmada en un supuesto ‘clamor masivo’ contra los lazos.

Una juez dice que tan legal es poner lazos como quitarlos. O sea, que tan legal es expresar una protesta como tapar la boca para que el vecino no proteste. Los encapuchados estiran la genial idea, y dicen que los ayuntamientos, en lugar de ser ámbito para la libre expresión, han de ser ‘neutrales’, impidiendo que se expresen en ellos las protestas y demandas. Esa gente quieren que volvamos a las costumbres de la dictadura, donde estaban prohibidas las posiciones ‘partidistas’. La única política era la del régimen: los ayuntamientos han de repetir a coro que la Constitución no se toca. Y ahora algún demócrata añada 78 se ha corrompido hasta propugnar la ‘neutralidad’ de las corporaciones elegidas por el pueblo.

Sánchez dice que la Generalidad tiene que resolver “lo de los lazos”, pero el ministro Marlaska pretende utilizar la Junta de Seguridad para imponer al gobierno catalán (que tiene las competencias de orden público) las medidas que debe tomar, en lugar de expedientar a los agentes que atacan organizadamente las libertades.

Y así, jueces, policías, Interior, medios, que vienen de la dictadura, se encuentran en campaña contra el derecho a protestar por el encarcelamiento de diputados elegidos y entendieron que les apoyaba la visita del rey. Pero el franquismo destiñe: les apoyan algunos a los que a lo largo de 40 años les ha manchado, incluso el Defensor del Pueblo.

¿Quién mueve la cuna de ese gigantesco montaje “contra los lazos”?

Recordemos, en la final de Copa celebrada en el estadio del Atlético, sin orden de los mandos policiales, un piquete de policías quiso prohibir que entrasen camisetas amarillas. Fue un fracaso, como toda la actuación del CNI en la campaña contra el referéndum. En julio, otros piquetes intentaron con la misma eficacia impedir la entrada de banderas republicanas en el gran festival de música de Benicasim. Y ahora, como ningún gobierno ha sido capaz de sustituir al general Félix Sanz, jefe del CNI, se organiza otra gran operación contra camisetas y lazos. Aparecen de nuevo guardias civiles sin orden de los mandos, periodistas colocados previamente para dar cuenta del acontecimiento antilazos. Pero esta vez todo va en grande, está en peligro la patria de los falangistas. Así, en un pueblo de 8000 habitantes como Tiana, donde C’s no tiene ningún concejal, aparecen Rivera y Arrimadas con una podadera para limpiar el pueblo, como hacían sus antecesores políticos en 1939. Y esa foto de matones es el acontecimiento de la semana, o del mes, en los grandes medios de comunicación (o de confusión).

Corresponde al movimiento obrero encabezar la defensa de las libertades de todos frente a los asaltos de la caverna.


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